El propietario de la Panadería La Unión dio cuenta de las expectativas de los comerciantes de Tolhuin por la apertura de las termas, que resolvería el bache que se produce entre Semana Santa y octubre. Adelantó que va a ser “un boom” que va a atraer turistas de Ushuaia y Río Grande, y también será una opción para los extranjeros que se acercan a la localidad. Ya la actividad repunta con la apertura del Cerro Castor y las termas sumarían una propuesta única en el Fin del Mundo. Además, dio a conocer la reinversión constante de la panadería, que emplea a 50 personas y está ofreciendo dulces caseros y licor de calafate. En breve se va a habilitar una visita guiada para conocer a las “gallinas felices” y degustar huevos totalmente orgánicos.
Río Grande.- Emilio Sáez, propietario de la Panadería La Unión, dio cuenta de las expectativas de los vecinos y comerciantes de Tolhuin por la apertura de las termas, que van a atraer turismo interno tanto de Ushuaia como de Río Grande.
Por FM Master’s se refirió a la temporada y señaló que “como siempre hemos tenido los peores meses en mayo y junio, porque no hay mucho fundamento para venir a Tolhuin, las rutas se complican, hay gente que no tiene las cubiertas de nieve y tampoco hay tanto para hacer”.
“Tenemos mucha expectativa en Tolhuin para cuando las termas se abran, que sería para el año que viene, y eso sí va a dar un fundamento para que la gente de Ushuaia y Río Grande pueda venir. Nosotros vivimos del que va y el que viene”, expresó.
El municipio ya avanzó con el diálogo con propietarios de los alojamientos para hacer una prueba piloto desde fines de julio hasta septiembre, con el ingreso de los turistas que se vayan a alojar a Tolhuin. Emilio consideró que “fue una locura haber tenido 30 años paradas las termas. Es una falla nuestra como sociedad, como gobierno. La ruta no es fácil y tendrá que haber una máquina limpiando la nieve, pero eso sería fantástico para nosotros. Sabiendo que están las termas, sabemos que acá vamos a tener que ofrecer mallas para vender, porque va a ser un concepto el que vamos a tener. La gente va a poder visitar las termas y tenemos mucha expectativa. Los privados necesitamos esto porque, desde que termina Semana Santa hasta octubre, tenemos un vacío muy grande. Teniendo las termas va a ser un boom y gracias a dios el intendente está metiendo todas las fichas”, destacó.
“Tolhuin despacito se está poniendo las pilas y estamos haciendo las cosas que tenemos que hacer para recibir al turismo”, valoró.
Ya con la apertura del Cerro Castor hay un impacto positivo en el centro de la isla. “Ahora repuntó la actividad, porque cuando se abre el Cerro Castor nosotros podemos mantener todo el plantel. Si bien junio fue el peor mes, cuando se abre el cerro la gente empieza a circular y hay muchos extranjeros que aprovechan a conocer”, aseguró.
Reinvención permanente
Como emprendedor, Emilio Sáez no deja de buscar nuevas propuestas para los turistas. La panadería emplea directa e indirectamente alrededor de 50 personas y “hay que pagar sueldos, en junio hubo que pagar aguinaldos, pero la verdad es que tengo un equipo de primera. Por eso digo que junio es más complicado porque todo aumenta al doble, con baja actividad. Esto pasa todos los años, pero ya estamos saliendo y viene lo mejor”, auguró.
Dio detalles sobre la diversificación de productos y una de las nuevas estrellas, que es el licor de Calafate, como también los huevos de las “gallinas felices”.
“Hay que reinventarse siempre y seguimos intentando hacer cosas nuevas. Algunas no funcionan, pero con los licores hemos tenido una cosecha hermosa de calafate, llegamos a cosechar 2.200 kilos. La gente venía con los baldes y es un producto silvestre al que simplemente hay que sacarle la fruta. El responsable de la panadería pagaba 12 mil pesos el kilo, así que venían con los tarros los chicos, los jóvenes, los matrimonios, todos iban a juntar calafates y los venían a vender. Hemos pagado hasta 130 mil o 140 mil pesos el tarro que traían, que es plata en efectivo”, dijo.
“En vez de estar pidiendo planes en el Estado, es lindo tomar la determinación de salir a cosechar, como pasa en el norte. Yo estuve llevando gente de Tolhuin a 30 kilómetros de acá ya en el mes de abril, cuando los días se acortaban. Se cosecha mucho a la orilla de los ríos, así que hay que mojarse y es todo un tema. La verdad me enorgulleció porque habla de una Argentina distinta. Fue maravilloso ver a la gente venir a la tardecita con los tarros llenos de calafates y así juntamos 2.200 kilos”, relató de esta experiencia propia y de los vecinos.
“Estamos produciendo licor en cantidad, hacemos el dulce de ruibarbo, el dulce de calafate, también hacemos dulce de leche, dulce de naranja que es espectacular, totalmente casero. Esto ya lo tenemos en el aeropuerto de Ushuaia, en algunas confiterías y hoteles también. Ahora estamos cerrando con el Cerro Castor para que se lleven los productos y le estamos dando la posibilidad a chicos jóvenes de Tolhuin que tienen impresora 3D, para hacer figuras como pingüinos, perritos con trineo, faros, un tren, y se está vendiendo muy bien como souvenir”, celebró.
“El dulce de calafate es tan fuerte que, en la segunda pasada hacemos el licor, y hay una tercera para hacer una melaza para los helados de calafate”, apuntó del proceso.
Las gallinas felices
Con una cría orgánica de aves, la panadería también ofrece huevos de “las gallinas felices”, que andan libres y no hacinadas, en un hábitat privilegiado. “Nosotros tenemos las gallinas y también tenemos hidroponia para 400 plantas, que ahora hemos suspendido por el invierno. Ya en la primavera vamos a salir con la hidroponia, que también va a abastecer a la panadería”, indicó.
“La idea fue darle un poco más al turista. Apostamos a este gallinero, que ya es vip, porque tiene 18 grados de temperatura, y a esa temperatura duermen las gallinas. Tienen 1.800 metros cuadrados para andar dando vueltas, tienen árboles, realmente viven como unas reinas”, manifestó.
En breve se van a implementar visitas guiadas al gallinero. “La gente va a tener la posibilidad de sacar los huevos de los nidos. Tenemos un lugar donde se calefacciona al gallinero, allí van a poder romper los huevos y comerlos. Tenemos una incubadora donde vamos a incubar algunos huevos que tenemos, porque tenemos dos gallos para 200 gallinas. Los vamos a seleccionar y la gente va a poder ver el proceso. También tenemos unos gusanitos para darle proteínas especiales a las gallinas para que el huevo salga mejor. Luego tengo un comedor muy lindo con un ventanal enorme al lago, para charlar con los turistas y que los empleados los puedan llevar al gallinero”, dijo del proyecto en marcha.
“La idea es tener una charla frente al lago, para tomar unos mates, y apuntamos a la buena onda, para que tengan un buen recuerdo. No sé en cuántas partes del mundo hay un lugar para comer huevos, pero lo vamos a intentar para que se lleven un hermoso recuerdo, sin costo”, concluyó.