En una nueva jornada del juicio oral y público por el homicidio de Luis Miguel López Villarroel, el fiscal Jorge López Oribe efectuó su alegato ante el Tribunal de Juicio del Distrito Judicial Norte. El representante del Ministerio Público Fiscal expresó que, a lo largo del debate, surgieron elementos que lo hicieron cambiar su mirada acerca de los hechos juzgados, por lo cual solicitó la absolución de Mario Germán Álvarez y de Sergio Germán Gómez, mientras que halló penalmente responsable del delito de homicidio simple cometido bajo emoción violenta, en el caso de Catalina Mayra Álvarez. Cabe mencionar que no se realizó un pedido de pena, teniendo en cuenta que, al momento de los hechos, la joven era menor de edad. Por su parte, la defensa también solicitó la absolución de Mario y Sergio y en caso de encontrar responsable penal a Catalina, se aplique la figura de homicidio accidental sin dolo.
Río Grande. – El fiscal reconstruyó lo ocurrido aquella madrugada del 3 de febrero de 2024. Explicó que cuando los hijos de Norma Beatriz Gómez llegaron a la casa de su madre, la vieron desde la ventana acostada, semidesnuda y aparentemente inconsciente, con López Villarroel parado a su lado e impidiéndoles el acceso. Desde afuera comenzaron a increparlo y amenazarlo, hasta que rompieron la ventana del comedor.
De acuerdo al alegato y a los testimonios recabados durante el debate, antes del ingreso de los familiares de Norma Gómez, López Villarroel se autoinfligió cortes en el cuello con una hoja de cúter encontrada debajo del cuerpo, lo que provocó una hemorragia venosa y una embolia gaseosa cerebral que lo dejó semiconsciente.
“Cinco minutos antes de la llegada de Mario y Sergio, solo estaban Norma Gómez y López Villarroel en la vivienda”, sostuvo el fiscal Jorge López Oribe, descartando que fueran los acusados quienes provocaron esas primeras heridas.
Asimismo, el fiscal explicó que a las 4:24hs del 3 de febrero del 2024, ingresó primero en el domicilio, Sergio Gómez, quien al ver a López Villarroel lo tomó del hombro y lo zamarreó, pero al advertir las luces policiales se asustó y salió del lugar, descartándose del cuchillo que llevaba en la cintura.
“Hasta ese momento Sergio no sabía que su madre estaba muerta”, señaló López Oribe.
Posteriormente entraron Sofía y Catalina Álvarez. Fue entonces cuando Catalina, al constatar que su madre no respondía, “arremetió violenta e impulsivamente contra López Villarroel, que ya estaba semiconsciente, y le cortó la arteria carótida con lamisma hoja que él había usado”.
Esa lesión fue la que provocó el shock hipovolémico y la muerte. Minutos más tarde ingresó Mario Álvarez, quien dejó su impronta de sangre en la ventana.
En su alegato, el fiscal señaló que no había pruebas que vinculen directamente a Mario y a Sergio con la muerte de López Villarroel. En el caso de Mario, su presencia en la habitación ocurrió después del homicidio, y los rastros de sangre que se le atribuyen corresponden a esa secuencia. En cuanto a Sergio, sostuvo que su única intervención fue el forcejeo inicial, sin participación en las lesiones mortales.
Catalina Álvarez, responsable penalmente
Para la Fiscalía, quedó acreditado que Catalina fue la autora del corte letal. “Los cabellos de la imputada encontrados en la mano de la víctima, sus lesiones en la mano derecha y los rastros de sangre compatibles por ADN hallados cerca del cuerpo, confirma el contacto físico directo en el momento del ataque”, detalló el fiscal.
Además, resaltó que su reacción se dio en un estado de emoción violenta, al ingresar y encontrar a su madre muerta y semidesnuda.
“Catalina venía feliz a contarle a su madre de su embarazo, pero al verla en esas condiciones y al enfrentar a López Villarroel, reaccionó de manera impulsiva, sin capacidad de reflexión”, explicó.
El fiscal pidió que la conducta de Catalina se encuadre en el artículo 81 inciso 1º A del Código Penal, que contempla el homicidio cometido en estado de emoción violenta. Aclaró que no se trató de un estado de inimputabilidad ni de un trastorno mental completo, sino de un trastorno transitorio provocado por el shock, su edad adolescente y su embarazo.
Con estos argumentos, el fiscal concluyó su alegato solicitando al tribunal:
La absolución de Mario Germán Álvarez y de Sergio Germán Gómez, como así también, se declare la responsabilidad penal de Catalina Mayra Álvarez por homicidio en estado de emoción violenta, en carácter de autora.
El alegato de la defensa
Luego de un cuarto intermedio, la defensa de los tres acusados, Dra. Adriana Varisco junto al Dr. Orlando Amarilla, comenzó adhiriendo al pedido del fiscal de absolver a Mario Álvarez y Sergio Gómez, al considerar que no hay pruebas que los vinculen directamente con la muerte de López Villarroel.
“Solicitamos al Tribunal que al momento de resolver tengan en cuenta este criterio y dispongan su absolución”, señaló la letrada, remarcando que tanto Mario como Sergio ya habían explicado su intervención mínima y posterior a los hechos letales.
En relación a Catalina Mayra Álvarez, quien era menor de edad al momento de los hechos y se encontraba embarazada, la defensa sostuvo que su accionar fue producto de un estado de shock emocional y no de una voluntad homicida.
“Catalina reaccionó en un contexto de desesperación, cargada de traumas personales, con una personalidad marcada por el rol de cuidadora de sus hermanos desde pequeña. Su accionar fue un acto reflejo, no una acción premeditada ni con intención de matar”, argumentó la defensa.
La letrada insistió en que la joven nunca se representó el resultado de muerte: “Ella no atacó queriendo que esa persona muriera. Reaccionó involuntariamente, bajo una situación de extremo impacto emocional”.
La defensa cuestionó la calificación de homicidio en estado de emoción violenta que propuso la Fiscalía y pidió directamente la absolución de Catalina.
“El elemento subjetivo del dolo no está presente. Catalina jamás se representó causar la muerte de Villarroel”, expresó.
Asimismo, señaló que el desenlace fatal no puede analizarse fuera del contexto: López Villarroel ya había intentado quitarse la vida en varias ocasiones y, según la propia forense, sus lesiones previas habrían derivado en su muerte aun sin la intervención posterior.
“Si Sergio hubiese demorado unos minutos más, Villarroel hubiese muerto igual”, planteó la abogada, remarcando que el acusado ya se encontraba en un estado crítico por sus cortes autoinfligidos”.
Al concluir su alegato, la defensa pidió al Tribunal que al momento de dictar sentencia contemple no solo la edad de Catalina, menor de edad al momento de los hechos, y la Convención sobre los Derechos del Niño, sino también el contexto familiar y personal en el que se produjo su reacción.
“Catalina actuó bajo un estado shockeante, sin intención homicida y sin representarse el resultado. Por eso solicitamos que no se le atribuya responsabilidad penal”, expresó.
Con los alegatos de las partes concluidos, el juicio entra en su etapa final. El Tribunal dará a conocer su veredicto este miércoles.

