Rayes advirtió que la transición económica “está generando más destrucción que creación”

El director de la consultora Ecotono analizó el cierre de empresas, la apertura de importaciones y el escenario provincial. Sostuvo que el cambio de modelo implica tensiones inevitables, pero alertó sobre el riesgo de crisis social si no se consolida la creación de empleo.

Río Grande. -El economista Federico Rayes aseguró que la Argentina atraviesa un cambio estructural profundo que implica costos significativos en el corto plazo. “Seguimos atravesando un proceso de transición. Yo creo que esto arrancó ya hace un año y va a durar muchos años más”, afirmó, al tiempo que explicó que el país está pasando “de un modelo económico hacia otro”.

En ese contexto, sostuvo que este proceso conlleva tensiones inevitables. “Tiene tensiones creativas y tensiones destructivas. Es decir, empresas que cierran, puestos de trabajo que se pierden”, señaló.

Según explicó, el cambio responde en gran medida a la apertura económica y al aumento de la competencia externa. “Cuando uno abre la economía y comienza a competir, esos productos a veces terminan siendo más competitivos en precio. Eso implica que muchas empresas no puedan competir, deban cerrar y expulsar trabajadores”, indicó.

No obstante, remarcó que el impacto depende de cómo se gestione ese proceso. “Esa transición, si está mal hecha, va a generar más destrucción que creación. Y cuando hay más destrucción que creación, comienza a sangrar la economía”, advirtió.

 

 El cierre de FATE y el impacto de la apertura importadora

 

Al referirse específicamente al cierre de la empresa FATE, Rayes sostuvo que se trata de una industria históricamente protegida que comenzó a enfrentar mayores presiones competitivas tras cambios regulatorios. “Una de las primeras medidas que se tuvo en torno a ese sector es viabilizar la importación de neumáticos recapados para el transporte. Entonces ese fue el primer impacto que tuvo esta industria”, explicó.

Asimismo, remarcó que el problema no responde a una única causa. “Son varias cosas las que confluyen, y particularmente eso pasa en economía. Sin dudas, el hecho de no poder reducir los costos para una empresa en el momento que está compitiendo es una cuestión importante”, afirmó.

En ese sentido, subrayó el peso de la carga impositiva en el esquema de costos: “Cuando uno analiza los costos de una empresa en la República Argentina, sabemos que gran parte del peso directamente es carga impositiva. Y esta no es la excepción”.

Incluso, planteó que algunos sectores podrían desaparecer en un esquema de economía abierta: “No sería extraño pensar que directamente la industria del neumático dejará de existir en la Argentina, o se abocará a determinados nichos muy particulares”.

 

El empleo y el riesgo social del nuevo modelo

 

Rayes reconoció el fuerte impacto social que generan los despidos, aunque aclaró que forman parte de una dinámica macroeconómica más amplia. “La tragedia personal es tremenda, a nadie le gusta saber que es despedido”, expresó, pero explicó que el objetivo de las políticas económicas es generar condiciones para la reinserción laboral.

“Lo que debería ocurrir en una economía que transiciona de manera virtuosa es que vayan surgiendo otras posibilidades para que ese trabajador se inserte”, indicó.

Sin embargo, fue crítico sobre el presente y comentó que “hoy en día eso no está tan claro, me parece que es más claro que hay más destrucción que creación. Entonces comienzan todos estos traumas que son importantes a nivel de la familia y pueden convertirse en algo más grave a nivel macro”.

 

Dura crítica al gobierno provincial y advertencia de crisis

 

El economista también cuestionó con dureza la situación económica de la provincia y la gestión del gobernador Gustavo Melella. “Lo veo muy mal. No sé si cabe otra descripción”, afirmó de manera categórica.

Rayes sostuvo que la provincia depende excesivamente de tres sectores: el régimen de promoción industrial, los hidrocarburos y el empleo público. “Hoy esos tres sectores están sucumbiendo. Las cuentas públicas en la provincia son un desastre”, aseguró.

Además, advirtió que la falta de diversificación productiva agrava el escenario: “La provincia en términos amplios no ha sabido buscar otras alternativas para desarrollarse que no sea la dependencia de tres sectores particularmente”.

También alertó sobre las posibles consecuencias sociales: “Hoy la situación es, a mi juicio, altamente crítica y hay peligros de que esto se profundice y haya nuevamente algún escenario de crisis social en la provincia importante”.

 

La industria electrónica y el impacto de la baja de aranceles

 

Respecto de la industria electrónica en Tierra del Fuego, Rayes señaló que el empleo se mantiene relativamente estable, aunque en niveles inferiores a los históricos. “La industria electrónica sigue con alrededor de entre 7.000 y 7.500 empleos, lejos del pico que hemos tenido años atrás de 11.000 o 12.000”, detalló.

No obstante, advirtió que el futuro dependerá de la evolución del consumo interno y comentó que “la industria tiene su gran oportunidad en un reverdecer de la demanda interna. Si se consolida, yo creo que la industria de Tierra del Fuego va a tener una oportunidad para mantener cierto nivel de estabilidad”.

También destacó la importancia de mejorar la eficiencia productiva: “Si se le da el espacio para que las empresas sean lo más competitivas intrafirma, produciendo de la manera que creen que se puede producir, yo creo que Tierra del Fuego puede prevalecer”.

Sin embargo, aclaró que el contexto será diferente al del pasado: “No va a prevalecer en los niveles que tuvimos antes, básicamente porque ya no tenemos una economía cerrada. Ahora hay que competir”.

 

Un cambio estructural con resultado incierto

 

En síntesis, Rayes consideró que la economía argentina atraviesa un proceso inevitable pero riesgoso. “Estamos transicionando de un modelo de economía cerrada hacia uno abierto. La clave es cómo se maneja esa transición”, señaló.

Y concluyó con una advertencia clara: “Hoy todavía no está consolidada la creación que compense la destrucción. Si eso no ocurre, las consecuencias económicas y sociales pueden ser mucho más graves”.

 

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