Con apenas diez años, el joven futbolista riograndense fue seleccionado en un campus del Barça Academy realizado en Córdoba y ahora se prepara para viajar a Barcelona. La familia impulsa una campaña solidaria para concretar el viaje y cumplir un anhelo que moviliza a toda la comunidad fueguina.
Río Grande.- La historia comenzó casi como un viaje más de verano, sin expectativas deportivas ni presiones, pero terminó convirtiéndose en una experiencia que marcó un antes y un después para la familia Marchisio. Desde el 1 al 6 de febrero, en la ciudad de Río Segundo, provincia de Córdoba, se desarrolló un campus de entrenamiento organizado por el Barça Academy, donde participaron niños no solo de distintos puntos de la Argentina, sino también de Paraguay, Brasil, Uruguay y Chile. Entre ellos estuvo Bastian Marchisio, un niño de apenas diez años oriundo de Río Grande, Tierra del Fuego.
Su papá, Rodrigo Marchisio, relató con emoción cada detalle de lo vivido, destacando que todo se dio de manera inesperada. “Fue una alegría inmensa, una experiencia inolvidable. Nosotros fuimos sin ninguna expectativa. Siempre le planteo a él que las cosas lindas pasan cuando tienen que pasar. Fuimos de vacaciones y surgió esto. Hoy estamos viviendo una alegría inmensa para toda la familia”, expresó.
Lo que parecía una participación más dentro de un campus internacional terminó con una noticia que sorprendió a todos: Bastian fue seleccionado para viajar a Barcelona y participar de una clínica en La Masía, la reconocida cantera formativa del club catalán, entre el 21 y el 28 de marzo.
Un fueguino entre talentos internacionales
El campus desarrollado en Río Segundo reunió a jóvenes futbolistas de distintos países de Sudamérica. La metodología de trabajo del Barça Academy se basa en la filosofía y el modelo de juego del FC Barcelona, priorizando la técnica, la toma de decisiones, el trabajo en equipo y los valores deportivos.
En ese contexto altamente competitivo, Bastian logró destacarse desde el primer día. Según relató su padre, ya en la jornada inicial fue convocado de manera individual para cumplir un rol especial dentro de los entrenamientos.
“El primer día lo llamaron a él solo, al único nene del campus, para hacer prácticamente de sparring del equipo que va a jugar el World Cup, el Mundial de Inferiores en Barcelona. Fue un doble entrenamiento y una doble alegría para nosotros”, explicó Rodrigo.
La escena, según describió, fue impactante: un niño del extremo sur del país, que había viajado en plan familiar, compitiendo y entrenando con chicos mayores, provenientes de distintos países y con un equipo ya conformado para disputar un torneo internacional en Europa.
“Lo veíamos ahí, un nene del sur, de Río Grande, compitiendo al más alto nivel con chicos más grandes y con un plantel que ya está armado para ir a jugar el World Cup en Barcelona. Fue algo increíble”, agregó.
La pasión que comenzó a los tres años
La historia futbolística de Bastian no comenzó en este campus. Rodrigo contó que su hijo juega al fútbol desde los tres años y que, en más de una oportunidad, expresó con firmeza su deseo de convertirse en jugador profesional.
“Varias veces nos planteó que quería ser jugador profesional. Nosotros, como familia, lo acompañamos en todo lo que podemos. Vemos que tiene una gran pasión, entrena con sacrificio y constancia. Eso lo dejó plasmado en el campus”, señaló.
Bastian integra actualmente el club Rosario de Río Grande, donde dio sus primeros pasos formativos. Desde allí, con trabajo cotidiano y acompañamiento familiar, fue construyendo su camino deportivo hasta llegar a esta oportunidad internacional.
Para Rodrigo, más allá del talento natural, lo que más destaca es la disciplina y el compromiso de su hijo. “Tiene una pasión enorme. Entrena, se esfuerza y disfruta cada práctica. Eso es lo que más nos enorgullece”, afirmó.
La Masía, un destino soñado
La próxima etapa será en Barcelona, donde Bastian participará de las clínicas que se desarrollarán en el emblemático predio formativo conocido mundialmente como La Masía, cuna de grandes figuras del fútbol internacional.
Para cualquier niño futbolista, entrenar bajo la estructura metodológica del FC Barcelona representa un sueño. Para uno que vive en Tierra del Fuego, a miles de kilómetros de los principales centros futbolísticos del mundo, la dimensión del logro adquiere un significado aún mayor.
“Estamos a unos pasitos de estar en España, en Barcelona. Es un sueño inesperado y un gran deseo para toda la familia, pero especialmente para él”, remarcó Rodrigo.
Si bien esta instancia no garantiza un futuro profesional inmediato, sí constituye una experiencia formativa de altísimo nivel y una posibilidad concreta de ser observado por entrenadores internacionales.
El desafío económico y la solidaridad fueguina
Como toda experiencia internacional, el viaje implica una logística compleja y un costo económico considerable. Pasajes, estadía, inscripción y demás gastos forman parte de una inversión importante para cualquier familia.
“Sabemos que es un dinero importante. Por eso pedimos la colaboración de todo el que quiera aportar a este sueño. Más que nada para él, que está entusiasmado, con ganas de viajar. Quiere rifar su Play, quiere hacer cosas para juntar fondos”, comentó Rodrigo.
La familia decidió lanzar una campaña solidaria abierta a toda la comunidad. Se realizarán rifas y eventos para recaudar fondos, además de recibir aportes voluntarios.
El alias habilitado para colaborar es bastian.barcelona, destinado exclusivamente a esta causa. También se pueden comunicar con el padre al 2964-609737 o con la madre al 2964-480015 para coordinar cualquier tipo de ayuda o donación.
“Mañana o pasado estaremos largando una rifita con lindos premios. Todo suma. Por más mínimo que sea el aporte, todo va a ayudar”, explicó.
Una comunidad que acompaña
Uno de los aspectos más emotivos de esta historia es el acompañamiento que ya comenzó a recibir Bastian. Según relató su padre, compañeros de escuela se organizaron para juntar dinero y colaborar con el viaje.
“Antes de venir para acá, unos compañeritos de la escuela me mandaron un mensaje por TikTok diciendo que estaban juntando plata entre los amiguitos para ayudarlo. Es una locura linda”, contó conmovido.
Para Rodrigo, este sueño dejó de ser exclusivamente familiar y pasó a convertirse en un proyecto colectivo.
“Es un sueño de todos. De Río Grande, de Tierra del Fuego. Ver a un chiquito de diez años tratar de hacer realidad su pasión es algo que nos moviliza a todos”, expresó.
La familia agradeció profundamente a cada persona que comparte la campaña, que realiza un aporte o que simplemente envía un mensaje de aliento. “Agradezco a todo el mundo que colabora, que comparte, que ayuda. A la familia, a los tíos, a los amigos. Estamos plenamente orgullosos y contentos”, señaló.
Un paso que puede marcar un futuro
El viaje a Barcelona representa una oportunidad única. A partir de allí, dependerá del rendimiento, la adaptación y el crecimiento personal de Bastian el poder avanzar en futuras instancias dentro del programa formativo.
Mientras tanto, la familia mantiene los pies sobre la tierra y el corazón lleno de ilusión. “Va a depender de él pasar todas las pruebas y seguir creciendo. Pero ya el hecho de estar ahí es algo que no va a olvidar nunca”, reflexionó Rodrigo.
El mensaje final fue claro y sentido: “Simplemente agradecerle a todos, a vos, a la gente que se está comunicando para ayudar. Es un sueño de todos. Y por favor, no se olviden de colaborar y ayudar por esta causa”.
Desde el extremo sur del país hasta el corazón futbolístico de Barcelona, el camino de Bastian Marchisio ya comenzó a escribirse. Con esfuerzo, talento y el respaldo de toda una comunidad, el pequeño fueguino se prepara para vivir una experiencia que quedará grabada para siempre en su historia personal y deportiva.
Por su parte, Bastian Marchisio, joven riograndense de diez años que fue seleccionado en un campus del Barça Academy en Córdoba, ya se prepara para vivir una experiencia única en La Masía. Entre recuerdos, esfuerzo y sonrisas tímidas, comparte lo que significa para él este paso inolvidable.
Hay sueños que comienzan en silencio, en una cancha de barrio, con una pelota gastada y la ilusión intacta. Así empezó la historia de Bastian Marchisio, un chico de Río Grande que, con apenas diez años, se prepara para viajar a España y formar parte de la clínica del Barça Academy en Barcelona, nada menos que en el emblemático predio formativo de FC Barcelona.
Habla bajito, pero con la firmeza de quien sabe lo que quiere. Sonríe cuando recuerda los entrenamientos en Córdoba y se ilumina cuando imagina lo que vendrá en marzo. Del 21 al 28 estará en España, viviendo una experiencia que hace apenas unas semanas parecía imposible.
Los primeros pasos detrás de una pelota
Bastian comenzó a jugar al fútbol a los tres años. “Empecé a los tres años a jugar a la pelota”, cuenta con naturalidad, como si fuera lo más habitual del mundo. Su recorrido lo llevó primero por Sportivo, luego por el Club Deportivo Lyon -donde fue observado por los captadores- y actualmente integra el equipo Rosario, donde combina fútbol y futsal.
Fue en Lyon donde su talento empezó a llamar la atención. Allí, durante el campus realizado del 1 al 6 de febrero en Río Segundo, Córdoba, su desempeño no pasó desapercibido. Ese fue el punto de partida de esta nueva etapa.
Seis días que cambiaron todo
El campus en Río Segundo no fue sencillo. Fueron seis días intensos, con jornadas que comenzaban a las siete de la mañana y se extendían hasta las cuatro de la tarde. Ocho horas de entrenamiento bajo un calor al que no está acostumbrado un chico del sur del país.
“Las primeras tres horas eran puro entrenamiento, después teníamos una merienda, después dos horas más, comíamos y después una hora más”, explica con precisión.
Para alguien nacido y criado en el clima frío de Tierra del Fuego, adaptarse al calor cordobés fue un desafío adicional. Aun así, nunca bajó los brazos. Nunca dejó de entrenar. Nunca dejó de disfrutar.
“Era muy lindo”, resume, con una sonrisa que dice mucho más que cualquier descripción.
En ese campus compartió cancha con chicos de otras provincias y también de otros países. Nuevos acentos, distintas formas de jugar, pero una misma pasión. “Hice muchos amigos”, cuenta con orgullo.
Delantero de origen, central por desafío
Bastian se define como delantero. Es su posición natural, donde se siente cómodo y donde más disfruta. Sin embargo, en el campus del Barça Academy fue probado como central.
Lejos de incomodarse, asumió el reto con madurez. Adaptarse, aprender y demostrar que puede rendir en distintos puestos fue parte del proceso. Incluso logró convertir goles durante los entrenamientos, demostrando que el olfato ofensivo no se pierde aunque cambie la ubicación en la cancha.
Cuando escuchó su nombre entre los seleccionados para viajar a Barcelona, la emoción fue inmediata.
“Muy feliz”, dice, sin vueltas. No hubo dudas, no hubo miedos. Solo felicidad.
El respaldo de su entorno
Su técnico actual en Rosario lo felicitó y le deseó suerte. Sus compañeros lo celebraron. Su familia lo acompaña en cada paso. En marzo viajará junto a su papá, quien será su sostén en esta experiencia internacional.
El programa incluye inscripción, estadía, alimentación e indumentaria. Para un chico de diez años, significa convivir durante una semana con la metodología y la filosofía de uno de los clubes más importantes del mundo.
Entrenar en el entorno donde se forman talentos internacionales no es solo una experiencia deportiva. Es una vivencia humana, cultural y emocional que deja huella.
Nervios, calor y aprendizaje
¿Estuvo nervioso en Córdoba? Tal vez un poco, como cualquier chico ante algo nuevo. Pero lo que predominó fue la alegría de jugar.
Las exigencias fueron altas. Técnicos atentos a cada movimiento, correcciones constantes, intensidad en cada ejercicio. El mensaje era claro: esfuerzo, disciplina y concentración.
Bastian respondió con compromiso. Soportó el calor, la carga física y la presión natural de querer hacerlo bien. Y lo hizo.
Para él, el campus fue “lindo”. Para quienes lo observaron, fue suficiente para darle la oportunidad de viajar a España.
Lo que viene: Barcelona en el horizonte
Pensar en Barcelona para un niño de diez años puede parecer un sueño lejano. Para Bastian, hoy es una fecha marcada en el calendario.
Sabe que será una prueba. Que dependerá de su rendimiento y actitud. Que nada está garantizado. Pero también sabe que está preparado para intentarlo.
Cuando regrese a Río Grande, traerá consigo no solo recuerdos, sino aprendizajes. Experiencias que podrá compartir con sus compañeros, con su club y con todos los chicos que, como él, sueñan con una oportunidad.
Un mensaje simple y profundo
Antes de despedirse, se le pide un consejo para otros chicos que sueñan con jugar al fútbol profesional, en Argentina o en el exterior. No duda demasiado.
“Que sueñen lindo”.
En esa frase breve se resume todo. No habla de fama ni de dinero. No menciona contratos ni estadios repletos. Habla de soñar.
Soñar lindo.
Como aquel nene de tres años que empezó a correr detrás de una pelota en el sur del país. Como el chico que soportó ocho horas de entrenamiento bajo el sol cordobés. Como el delantero que se adaptó a jugar de central sin quejarse. Como el fueguino que en marzo pisará Barcelona con la misma humildad con la que empezó.
Bastian Marchisio ya está viviendo su sueño. Y lo hace con la naturalidad y la pureza que solo tienen los chicos que aman lo que hacen.
El resto del camino, como siempre en el fútbol y en la vida, se construirá paso a paso. Pero hoy, en Río Grande, hay un niño que se prepara para cruzar el océano con una valija cargada de ilusión. Y con una consigna que vale para todos: Soñar lindo.





