El especialista en delitos informaticos, Anibal Lazzaroni, analizó un caso judicial reciente y alertó sobre la evolución del delito de grooming, el impacto de la inteligencia artificial y la falta de herramientas legales para abordar estas problemáticas en Argentina. También advirtió sobre el crecimiento de los daños psicológicos y físicos en niños por el uso excesivo de tecnología.
Río Grande. -En relación a la polémica por un pedido de condena que generó cuestionamientos, Aníbal Lazzaroni explicó que el análisis debe centrarse en las pruebas con las que cuenta la fiscalía. En este sentido, precisó por Radio Provincia que “lo que primero tenemos que referirnos es pensar en qué información efectiva tiene el fiscal como evidencia”.
En ese sentido, detalló que el delito de grooming tiene una pena que va de seis meses a tres años, por lo que una solicitud mayor podría buscar evitar la excarcelación del acusado. “El fiscal está pidiendo, entiendo yo, que pide cuatro años para que no sea excarcelable”.
Sin embargo, aclaró que la gravedad de la pena depende de si hubo solo contacto o si existió una instancia de corrupción de menores y explicó que “si el delito avanzó, yo puedo elevar la pena. Si no avanzó, que fue el contacto nada más, es ahí donde está jugando el fiscal”.
Grooming y pornografía infantil: delitos distintos que pueden acumularse
Lazzaroni marcó la diferencia entre el grooming y la tenencia de material de abuso sexual infantil, dos figuras que pueden coexistir en una causa. “El grooming es el contacto del adulto con el menor por cualquier medio electrónico con el fin de una corrupción de menor”.
A su vez, explicó que la posesión de material está contemplada en otro artículo del Código Penal y constituye un delito independiente. “Todo lo que tiene que ver con tenencia de pornografía infantil en los equipos genera un delito y eso se suma a la pena”.
Recordó además que desde 2018 también se penaliza el consumo, no solo la distribución y detalló que “se pena tanto el tráfico como el consumo y cualquier posesión que hubiese en equipos”.
Aumento de casos y nuevas modalidades con inteligencia artificial
El especialista confirmó que, aunque el crecimiento ya no es tan explosivo como durante el 2022, los casos continúan en aumento y con nuevas características. “Seguimos teniendo casos, y cada vez a edades más tempranas”.
Uno de los fenómenos más preocupantes es el uso de inteligencia artificial para generar contenido sexual con menores sin necesidad de contacto directo y detalló que “con solo tener la cara de un niño, hacer un video sexual con inteligencia artificial”.
Advirtió que este escenario deja a las víctimas en una zona de desprotección legal. “Hoy estás a la buena de Dios, no tenemos reglamentación sobre esto”.
Vacíos legales y necesidad de actualización normativa
Lazzaroni sostuvo que la legislación argentina quedó desactualizada frente al avance tecnológico. “Del 2013 a hoy no hemos avanzado prácticamente nada, necesitamos que las leyes evolucionen”.
En ese marco, remarcó la necesidad de generar nuevas herramientas, tanto a nivel nacional como provincial y comentó que “los fiscales y los jueces requieren las herramientas necesarias para procesar estos delitos”.
También planteó la importancia de incorporar figuras como el agente encubierto digital “necesitamos generar la figura del agente encubierto cibernético para rastrear dentro de la web”.
Datos alarmantes en Tierra del Fuego
El especialista aportó cifras preocupantes sobre la situación en la provincia y sostuvo que “tenemos aproximadamente 6 de cada 10 niños en situación de acoso”.
Además, indicó que solo en Río Grande se registraron al menos nueve casos de videos generados con inteligencia artificial entre menores “tuvimos nueve casos de videos específicos que se armaron con imágenes de menores entre menores”.
Destacó que el aumento de denuncias también responde a una mayor conciencia social. “La gente empezó a denunciar, si no denunciamos, la justicia no puede detectar el problema”.
Daños psicológicos, físicos y cognitivos por el uso de pantallas
Más allá del delito, Lazzaroni alertó sobre el impacto del uso excesivo de tecnología en niños y adolescentes. “Tenemos daños cognitivos, psicológicos y clínicos, esto aumentó muchísimo”.
Incluso señaló diagnósticos erróneos vinculados al abuso de pantallas y resaltó que “estamos calificando erróneamente chicos con TDAH o TEA cuando tienen exceso de tecnología”.
Entre los efectos, mencionó problemas visuales, articulares y emocionales.“Estamos viendo un 30% más de chicos con anteojos por exceso de pantalla”.
Un cambio cultural urgente
Finalmente, el especialista remarcó que el problema excede lo judicial y requiere un cambio en la forma en que la sociedad entiende el entorno digital: “Para los chicos, las redes son su enlace social y minimizar lo que les pasa ahí es un error”.
Y concluyó con una advertencia sobre las consecuencias de la falta de regulación y prevención “si todo vale y puedo lastimar a alguien y no pasa nada, estamos generando una sociedad muy injusta”.

