“No es solo una elección sindical, es el futuro del trabajo industrial en Río Grande”

En medio de la reforma laboral de Javier Milei, el derrumbe del empleo industrial y una interna que desafía tres décadas de conducción, el delegado metalúrgico Pablo Ibañez plantea que “la elección del 2 y 3 de marzo no es una disputa de nombres, sino una definición estratégica sobre cómo enfrentar el ajuste y defender la industria fueguina”. En este sentido, el candidato de la Lista Celeste, endureció su discurso contra la reforma laboral y denunció “industricidio”.

Río Grande.- En un contexto de caída del empleo, fábricas cerradas y reforma laboral aprobada en Diputados, el delegado metalúrgico Pablo Ibañez decidió jugar fuerte. 

Como candidato a secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) Seccional Río Grande por la Lista Celeste, planteó una campaña que “combina crítica política nacional, cuestionamientos a la política industrial y una propuesta de renovación interna en uno de los gremios más influyentes de la provincia”.

Las elecciones serán el 2 y 3 de marzo, con 3.360 afiliados y afiliadas habilitados para votar. No es un dato menor, casi el 34% del padrón son mujeres, un dato que también refleja cambios en la composición del parque industrial fueguino.

 

Reforma laboral: “regresiva, nefasta y pulverizadora”

 

Ibañez no se guardó nada al referirse al proyecto impulsado por el gobierno de Javier Milei, para lo cual, lo definió como “regresivo y nefasto”, y aseguró que “pulveriza derechos históricos”. 

En esa línea, reivindicó el paro y movilización nacional impulsado por la Unión Obrera Metalúrgica, con fuerte adhesión en Río Grande.

Según su relato, “no hubo ninguna fábrica trabajando”, en lo que calificó como “una jornada contundente”. 

Sin embargo, el escenario cambió rápidamente, donde la media sanción en Diputados y el giro al Senado obligan al gremio a redefinir estrategias.

Ibañez evitó anticipar medidas propias y dejó en claro la organicidad sindical al señalar que “las definiciones las toma el órgano nacional”. 

 

Industria en retroceso: menos empleo, más importación

 

El diagnóstico que trazó es severo. Según sus números, el empleo industrial directo “cayó entre 2.000 y 3.000 puestos respecto de 2023, y el 2025 cerró con niveles “preocupantes”. Hoy el sector oscila entre “7.000 y 7.300 puestos directos, con tendencia descendente”, dijo.

La preocupación central es la modificación del esquema productivo de celulares, menos integración local, más kits preensamblados importados desde China. Donde antes se fabricaba hasta el 70% del equipo en la provincia, ahora el 70% llega armado.

Para Ibañez, la baja de aranceles a “celulares importados terminó de inclinar la balanza, se garantiza la producción, pero no la estabilidad laboral”. Un giro que, según advierte, “precariza la matriz fueguina sin generar una baja real de precios para el consumidor”.

“El cierre de Telfue y la crisis en Aires del Sur, con trabajadores cobrando apenas el 25% de sus salarios, son los ejemplos que expone como prueba de una incertidumbre total”, resaltó.

 

La interna: renovación sin ruptura

 

Pero el conflicto no es solo externo, dado que, la Lista Celeste enfrenta a la histórica conducción de la Lista Blanco y Negro, encabezada por Oscar Martínez, quien lleva cerca de 30 años en la dirigencia.

Ibañez evita el ataque personal, reconoce trayectoria y peso político, pero instala un debate generacional, al señalar que “es un pedido de los compañeros que se dé lugar a nuevas generaciones”.

Su discurso combina respeto institucional con una crítica implícita a la permanencia prolongada en el poder sindical. La apuesta es renovar sin fracturar, aunque el trasfondo es una disputa profunda por el rumbo gremial.

 

Propuestas: salario, transparencia y continuidad laboral

 

La plataforma de la Celeste gira en torno a cuatro ejes como lo son la “recuperación salarial en un contexto inflacionario, transparencia en la gestión, con balances anuales públicos, continuidad laboral como prioridad en cada negociación y mejora en seguridad y salud laboral”.

En un escenario donde el discurso oficial nacional cuestiona a los sindicatos y los acusa de ser “parte del problema”, Ibañez plantea que “el gremio debe recuperar legitimidad desde la base”.

 

Más que una elección

 

La elección del 2 y 3 de marzo no será una simple formalidad sindical. Con 3.360 afiliados llamados a votar, se juega el liderazgo del principal gremio industrial de la ciudad y, en parte, el posicionamiento político de la clase trabajadora frente a la reforma laboral y el nuevo modelo económico.

El desafío de Ibañez es doble al tener que “disputar poder interno en un sindicato históricamente consolidado y, al mismo tiempo, enfrentar un escenario nacional adverso para el movimiento obrero”.

En una ciudad donde la industria es identidad y sustento, la UOM vuelve a ser el epicentro de una discusión que excede lo gremial: es política, es económica y es, sobre todo, social.

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