La directora del Centro de Abordaje Integral “Hermana Carla Rivas” del Municipio de Río Grande cuestionó la simplificación del debate sobre marihuana y advirtió que el foco debe estar en todos los consumos problemáticos. “Es un tema de salud pública y de responsabilidad colectiva”, sostuvo, y pidió dejar de demonizar sustancias para asumir el problema de manera integral.
Río Grande.- En medio de la polémica generada por datos difundidos desde el Observatorio Argentino de Drogas que ubicarían a Tierra del Fuego entre las jurisdicciones con mayor consumo de marihuana en jóvenes, la directora del Centro de Abordaje Integral de Consumos Problemáticos “Hermana Carla Rivas”, Marcela Surano, salió a poner paños fríos, pero no a relativizar el problema.
En diálogo con FM del Pueblo, la funcionaria municipal planteó una posición clara al sostener que “no se trata de discutir un ranking ni de escandalizarse por una estadística, sino de asumir que los consumos problemáticos atraviesan a la comunidad en múltiples formas y que requieren una respuesta articulada, sostenida y sin hipocresías”.
“Yo no me quedaría enojada con el número o con si señalaron así o asá a Tierra del Fuego. Si un dato oficial nos interpela, hay que recoger el guante y ocuparnos”, afirmó.
Más que marihuana: una problemática estructural
Surano fue categórica al advertir que “reducir la discusión a la marihuana puede ser un error conceptual y político”.
Según explicó, los “consumos problemáticos no se limitan a una sustancia puntual y tampoco responden únicamente a una franja etaria”.
“Los consumos problemáticos son todos, alcohol, tabaco, psicofármacos, cocaína, marihuana, apuestas online, compras compulsivas, no podemos demonizar una cosa y santificar otras”, remarcó.
La directora del Centro municipal recordó que, estadísticamente, el mayor consumo en Argentina sigue siendo el del “alcohol y tabaco, por encima de la marihuana”.
Sin embargo, subrayó que el “debate público suele enfocarse en aquello que hace más ruido o genera mayor impacto mediático”.
“Va pasando por épocas: en un momento fue el cigarrillo, después el alcohol, luego la cocaína, ahora la marihuana. Pero el denominador común es el mismo: la dificultad para manejar una compulsión que termina dañando la salud”, explicó.
Jóvenes señalados, adultos ausentes
Uno de los ejes más críticos de la entrevista fue el señalamiento sobre la tendencia a responsabilizar exclusivamente a los jóvenes, para lo cual, Surano planteó que “los adolescentes no son una isla ni un fenómeno aislado”.
“Mi abuela decía que no nacemos de repollos. Los jóvenes forman parte de familias y de una sociedad. Si los adultos naturalizamos consumos, si todo es satisfacción inmediata, si no hay espera ni límites, eso se aprende”, sostuvo.
En ese sentido, cuestionó la mirada simplista que coloca el foco exclusivamente en la “juventud cuando, en muchos casos, los patrones de consumo están previamente instalados en el mundo adulto”.
Además, agregó que “los jóvenes presentan más visiblemente el consumo porque es la etapa donde se intensifica entre los 18 y los 35 años. Pero el problema es estructural”, añadió.
Estadísticas, responsabilidad y política pública
Consultada sobre si el eventual liderazgo provincial en consumo juvenil implicaría una falla en las políticas públicas, Surano evitó señalar culpables directos, pero fue “contundente al señalar que la responsabilidad es colectiva”.
“Si esto nos está pasando, nos toca a todos: familia, municipio, provincia, nación, no es un problema de un área sola, es comunitario”, afirmó.
Desde el Centro de Abordaje Integral, explicó, que “se trabaja durante todo el año con grupos para familiares, espacios de prevención y acompañamiento, y programas que incluyen tanto consumos de sustancias como conductas adictivas sin sustancia, como el juego online”.
“Todo lo que entra al cuerpo y lo afecta no es inocuo. Y aunque no entre al cuerpo, como en el caso del juego o las apuestas, puede generar el mismo deterioro emocional y psicológico”, advirtió.
La funcionaria también respondió a consultas de oyentes que planteaban comparaciones entre consumo de marihuana y factores de riesgo cardiovascular. Allí volvió a insistir en la mirada integral de la salud al marcar que “cualquier consumo problemático puede agravar condiciones preexistentes y complejizar cuadros físicos y psicológicos”.
Prevención antes que escándalo
En el tramo final de la entrevista, Surano dejó una definición que sintetiza su postura al expresar que “no hay que esperar que una estadística escandalice para empezar a actuar”.
“No quiero que tengamos que llegar a un ranking para ocuparnos. Las situaciones están hoy. Podemos intervenir hoy. No esperemos que alguien venga a alarmarnos para reaccionar”, sostuvo.
En este marco, puntualizó que “el problema no es un número, sino una realidad cotidiana que atraviesa hogares, escuelas y barrios”.
“Se trata de nuestros jóvenes, de nuestro futuro. Pero también de los adultos. Es una problemática de salud pública que requiere responsabilidad social”, concluyó.

