La referente de Asociación de Taxis Unidos de Río Grande (ATURG), Griselda Fuentes, trazó un panorama crítico y descarnado sobre la situación que atraviesa el sector tras los dos primeros meses de 2026. Con una caída estimada del 80% en los viajes, ocho aumentos de combustible en febrero y el cierre de fábricas que impactó de lleno en la demanda, la dirigente aseguró que el rubro atraviesa “uno de los momentos más duros de los últimos años”. Puntualizó que la falta de inicio del ciclo lectivo y el cierre del aeropuerto también impactó directamente en el sector. También mencionó casos recientes de compañeros que “sufrieron problemas de salud, incluso infartos” por el estrés que están viviendo.
Río Grande.- “Empezás a mirar y no ves una lucecita al final del camino”, sintetizó Fuentes, al describir un escenario donde, según explicó, el “ingreso diario ya no alcanza ni para cubrir el combustible, mucho menos el mantenimiento integral del vehículo”, resaltó.
Ocho aumentos de combustible y viajes que no cubren los costos
El disparador inmediato de la crisis fue la escalada del combustible durante febrero y al respecto manifestó que “con tanta cantidad de aumentos, es más lo que echás en combustible que lo que hacés en el día”, sostuvo.
Pero el problema no termina en la nafta o el gasoil, sino que a eso se “suman lubricantes, filtros, cubiertas, que deben cambiarse cada seis meses, reparaciones mecánicas, tapizados, lámparas, y eventuales desperfectos mayores como una homocinética o una rotura inesperada”.
“El taxi es un gasto constante, antes hacías mil kilómetros y lo programabas, hoy estás en el límite y si se rompe algo grande, no sabés qué hacer”, explicó.
Fuentes describió la encrucijada cotidiana de muchos trabajadores como “¿pago el impuesto? ¿Cargo combustible? ¿Pago la luz y el gas? ¿Le doy de comer a mis hijos? Estamos atados de pies y manos”, criticó ante la situación que están viviendo.
Cierre de fábricas y desplome del 80% en los viajes
El otro golpe estructural al sector fue el cierre de plantas industriales como Sueño Fueguino y Aires del Sur, para las que ATURG trabajaba directamente con “algunas de estas firmas, que contrataban traslados de personal”, dijo.
“Con Sueño Fueguino trabajábamos directamente y la fábrica nos pagaba, eso se perdió y en general todas las empresas han decaído mucho”, señaló.
Según la referente, la caída de viajes vinculados al sector fabril “alcanza aproximadamente el 80%”, dijo, al tiempo que agregó que “en cualquier momento voy a mostrar los números de la aplicación, comparando con el año pasado en esta misma época, la diferencia es abismal”, adelantó.
Además, explicó que “cuando una fábrica se paraliza no solo se pierden traslados laborales, sino también viajes vinculados a ART, centros médicos, movimientos administrativos y traslados secundarios”.
“Si la fábrica no trabaja, tampoco hay accidentes laborales, ni controles, ni nada, nos cayó trabajo por todos lados”, afirmó.
Aeropuerto cerrado y clases que no comenzaron
Como si fuera poco, el cierre del aeropuerto también redujo de manera significativa los viajes de media y larga distancia, incluidos traslados hacia Ushuaia.
“Eso también nos afectó y muchos pasajeros ahora buscan alternativas, alguien que los lleve o dejan el auto en otro lado, no fue conveniente como antes”, explicó.
La falta de inicio del ciclo lectivo también impactó directamente y al respecto dijo que “si no empiezan las clases, no llevás a los chicos, no llevás a la maestra, la escuela está cerrada, lo mínimo que le pasa a alguien nos golpea a nosotros”, sustentó.
Taxis que dejan de trabajar y licencias en riesgo
La combinación de menor demanda y mayores costos está provocando que algunos trabajadores abandonen la actividad.
“Hay compañeros que ya no pudieron cambiar el auto y quedaron fuera de la ley, otros dicen ‘hasta acá llegué’, no puedo aguantar más”, relató.
Incluso señaló que “muchos taxis permanecen estacionados durante horas porque salir a recorrer sin pasaje implica quemar combustible sin garantías de recuperar el gasto, no se arriesgan a salir a dar vueltas si no levantan a nadie”, explicó.
“¿Para qué vamos a pedir aumento si la gente no tiene plata? Si aumentamos, no nos toman el taxi, estamos atrapados”, dijo con crudeza al señalar que el sector no analiza por ahora solicitar una actualización tarifaria.
Salud, estrés y desgaste
La tensión económica también empieza a trasladarse al plano humano y al respecto Fuentes mencionó casos recientes de compañeros que “sufrieron problemas de salud, incluso infartos”.
“El estrés es permanente, no sabés cómo seguir y esto no es como en el norte que tenés un patio y sembrás algo, acá vivir es caro, siempre fue caro”, reflexionó.
Pedido de reuniones y falta de respuestas
La dirigente confirmó que ya inició contactos para “solicitar reuniones con autoridades municipales y concejales, con el objetivo de buscar alternativas”.
“Empecé a mandar mensajes para ver cómo podemos hacer, no es fácil, pero necesitamos sentarnos y ver qué herramientas hay”, expresó.
Sin embargo, reconoció que “el margen de acción es limitado en un contexto donde el problema excede lo sectorial y se vincula con la situación económica general”.
“Esto ya lo vivimos, pero ahora se extendió demasiado”
Fuentes comparó el momento actual con otras crisis, como la cuarentena y al respecto manifestó que “en esa época fue más corto, esto se excedió en el tiempo”, advirtió.
También cuestionó el descontrol en los precios del combustible y la falta de previsibilidad al manifestar que “ya no sabés si baja o sube, es un desorden constante”.
Finalmente, dejó una definición que sintetiza el ánimo del sector al expresar que “no tenemos viento en las velas, estamos todos en la misma situación, toda la ciudadanía y cuando la gente necesita desvestirse para comer, el taxi es lo último que toma”.
Con un 80% de caída en la actividad, costos en alza y sin señales claras de recuperación, ATURG advierte que el 2026 comenzó con un panorama extremadamente delicado para los trabajadores del volante en Río Grande.

