Denuncian graves deficiencias edilicias

La comunidad educativa advierte que los problemas estructurales se arrastran desde 2023 y cuestiona la decisión de trasladar las clases al Busemi, un espacio que, según afirman, no reúne condiciones mínimas para albergar a 100 niños.

Río Grande. – En diálogo con Aire Libre FM, la docente Silvana Sotelo detalló los inconvenientes edilicios que atraviesa el Jardín de Infantes N° 27 “Botecitos de Papel” y expresó la preocupación de familias y docentes ante la falta de soluciones definitivas por parte del Ministerio de Educación.

Según explicó, los problemas comenzaron a “visibilizarse con mayor gravedad el año pasado a raíz de fallas en la caldera”.

En este sentido, dijo que “supuestamente en octubre la habían arreglado y habían quedado en el compromiso de que en tres meses se iba a hacer el cambio de unos caños, pero eso no se hizo”, indicó. 

Como consecuencia, “este año se retiró nuevamente el medidor de gas y se resolvió que el establecimiento no podía iniciar el ciclo lectivo en su edificio”, criticó.

Sotelo recordó que “el conflicto no es reciente”, dijo, al tiempo que agregó que “el problema venía desde 2023, tuvieron tres años para hacerlo y ahora, cuando empiezan las clases, se acuerdan de que los niños necesitan un lugar”, señaló con firmeza.

 

Un antecedente de suspensión de clases

 

La docente precisó que “en 2025 las actividades estuvieron interrumpidas durante un mes y medio”. 

“El 27 de agosto explotó la caldera y recién retomamos el 2 de octubre”, detalló, marcando el impacto directo que la situación tuvo en la continuidad pedagógica.

Actualmente, el Ministerio de Educación informó que “la obra integral ingresaría en proceso de licitación y que los trabajos podrían extenderse durante un mes. No obstante, desde la comunidad educativa cuestionan que las intervenciones anteriores hayan sido ‘parches’ y no soluciones de fondo”.

 

Rechazo al traslado al Busemi

 

Como medida transitoria, las autoridades dispusieron el traslado del jardín al Busemi. Sin embargo, tanto docentes como familias rechazaron la decisión tras recorrer el lugar.

“Son oficinas de 4×4 donde hay que meter a 19 niños, no entran”, afirmó Sotelo. Según explicó, cada sala del jardín cuenta con “entre 17 y 19 estudiantes, mientras que los espacios ofrecidos en el Busemi oscilan entre cuatro y cuatro metros y medio cuadrados, lo que, según describió, generaría una situación de hacinamiento”.

Además, advirtió que el “edificio no estaría preparado para albergar a nivel inicial, teniendo en cuenta que hay un solo matafuego y está vencido, quieren sacar los matafuegos del jardín para llevarlos allá y los baños no son adecuados para niños y hay infinidad de cosas que no están en condiciones”.

La matrícula total del Jardín N° 27 es de 100 niños, distribuidos en 50 en turno mañana y 50 en turno tarde.

 

Decisión de las familias

 

Tras una reunión realizada este lunes, las familias manifestaron que “no enviarán a sus hijos al Busemi hasta que exista un espacio apropiado”.

 “Ellos dijeron que hasta que no tengan un jardín para sus hijos, no los iban a mandar,  El Busemi no es un lugar para los niños”, sostuvo.

Sotelo también cuestionó la forma en que se comunicó la medida y al respecto manifestó que “no fue una instancia de diálogo, me llamaron un viernes y me indicaron que a partir del lunes debía organizar todo para iniciar allí. Fue una bajada de línea”, remarcó.

Finalmente, la docente subrayó que “el reclamo apunta a garantizar condiciones dignas y seguras para la infancia, nuestro lugar es el Jardín 27, si hay posibilidad de enviarnos a otro sitio, que sea un jardín, no un centro cultural o deportivo, nuestros niños tienen los mismos derechos que el resto de los niños de la ciudad”, concluyó.

 

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