La central fabril apeló a un histórico eslogan para responder a las críticas del Presidente contra empresarios del sector. Reclamó respeto para quienes producen y aseguró que los industriales no son responsables del esquema económico previo al gobierno libertario.
Buenos Aires. -Tras un par de días de silencio, luego de que el presidente Javier Milei tratara a los empresarios argentinos de «ladrones», la Unión Industrial Argentina (UIA) salió a responderle: la entidad que representa al sector manufacturero local reclamó «respeto» para los que producen e invierten en el país, al tiempo que indicó que las pymes y firmas del sector «no son responsables» de la estructura económica del país previa a la llegada al poder del gobierno libertario.
Milei ha venido descargando su furia contra los industriales argentinos luego de que el titular de FATE, Javier Madanes Quintanilla, decidiera el cierre de la planta, horas antes de que el Congreso aprobara la reforma laboral. A Madanes Quintanilla lo apodó «Gomita», mientras que al titular de Techint, Paolo Rocca, lo bautizó «Chatarrín».
El Gobierno le recortó a las provincias el 36% de los fondos discrecionales en febrero, pero la realidad es que las industrias están soportando una carga inviable para competir contra productos importados, lo que está llevando al cierre de pymes y firmas.
Esta vez, las uniones industriales del norte del país se reunieron con el Comité Ejecutivo de la UIA, la mesa chica que preside Martín Rappallini, para expresar su preocupación ante el contexto altamente desfavorable. Luego de ello, la entidad respondió al primer mandatario con un duro documento titulado con un eslogan tradicional del sector fabril: «Sin industria no hay Nación».
Industriales preocupados por el cierre de empresas
«Desde la Unión Industrial Argentina expresamos nuestra preocupación por la situación de diversos sectores industriales y de distintas provincias. La transición hacia un nuevo esquema económico implica un proceso de adaptación profundo que no es homogéneo ni inmediato. Muchas empresas, especialmente pymes, están atravesando una situación crítica, con bajo nivel de actividad, alta presión fiscal, dificultades para financiarse y caída del empleo», dice el documento.
La nota se conoce tras los duros conceptos del primer mandatario contra los industriales en la apertura de las Sesiones Ordinarias del Congreso. Algunas entidades empresarias, como IDEA y la Cámara de Comercio, respaldaron el discurso presidencial, sin solidarizarse con la UIA. La central guardó silencio 48 horas para luego salir con una respuesta.
«En esta etapa de transformación, queremos ser claros: el respeto es condición básica del desarrollo. Respeto hacia quienes producen, invierten y generan empleo en todo el país. El respeto es el punto de partida para reconstruir la confianza que la Argentina necesita, tanto puertas adentro como frente al mundo», señaló la central fabril en un texto que no alude directamente al Gobierno.
«El empresario argentino no diseñó el marco económico»
Al rechazar la idea del oficialismo libertario de que los industriales argentinos «cazan en el zoológico» y que por eso apoyan medidas de protección, la UIA señala que «es importante señalar que el empresario argentino no diseñó el marco económico previo ni es responsable de las distorsiones estructurales acumuladas durante décadas».
Se trata de la primera y más seria respuesta de los industriales al Gobierno desde que Milei llegó al poder. De hecho, Rappallini participó de la mesa del Pacto de Mayo que elaboró la Reforma Laboral. Durante ese período, la entidad mantuvo bajo perfil, aun con la seguidilla de datos respecto del cierre de fábricas. El caso FATE partió aguas. Anteriormente hubo otro cortocircuito por el caso de la licitación del gasoducto que llevará gas de Vaca Muerta a Río Negro, que Techint perdió frente a una empresa de la India que presentó un precio 40% inferior.
Los dirigentes admiten que «la industria es un sector transable de la economía que compite de manera directa con el mundo y que, por lo tanto, debe adaptarse a estándares internacionales en materia de presión impositiva, infraestructura y costos financieros» y por ello advierten que «es fundamental avanzar en una agenda que permita reducir las distorsiones acumuladas».
«El objetivo del sector industrial es claro: ofrecer a la sociedad argentina bienes de calidad global a precios internacionales», plantea el documento. El mismo además aclara que «la industria argentina produce el 19% del PBI y aporta el 27% de la recaudación fiscal nacional, lo que evidencia que su contribución al fisco es incluso mayor que su participación en el PBI».
Señala que «además, genera de manera directa el 19% del empleo formal del país, con aproximadamente 1.200.000 trabajadores, y moviliza otros 2.400.000 empleos formales indirectos a lo largo de toda la cadena productiva», por lo que «en total, más de 3.600.000 trabajadores dependen directa o indirectamente de la actividad industrial».
Por eso aclara que «estos datos reflejan el rol estratégico que cumple la industria en la economía argentina por su capacidad de agregar valor, generar exportaciones y aportar divisas». «Detrás de cada fábrica se encuentra un capital social construido por empresarios y trabajadores», advirtió la UIA.

