El 8M se nadó en Río Grande con la quinta edición del cruce hacia la Botera

Con una convocatoria que volvió a crecer y un fuerte espíritu de camaradería, la Asociación Civil Nadadores del Fin del Mundo llevó adelante este domingo 8 de marzo una nueva edición del tradicional bautismo y cruce de aguas frías hacia la Botera en el río Grande. La actividad, realizada en las instalaciones del Club Náutico Ioshlelk–Oten, no sólo conmemoró el Día Internacional de la Mujer, sino que también reafirmó el crecimiento de esta disciplina extrema en Tierra del Fuego y proyectó un intenso calendario deportivo para el 2026.

Río Grande.- En el marco del Día Internacional de la Mujer, la comunidad deportiva de Río Grande vivió una jornada muy especial con la realización de la quinta edición del cruce de aguas frías hacia la Botera, una propuesta impulsada por la Asociación Civil Nadadores del Fin del Mundo que año tras año convoca a más participantes y colaboradores.

El evento se desarrolló el domingo 8 de marzo a partir de las 12.00 horas en las instalaciones del Club Náutico Ioshlelk–Oten, donde nadadores experimentados, aficionados y personas que se animaban por primera vez a ingresar a las aguas frías del río Grande compartieron una actividad que conjuga deporte, desafío personal y un fuerte mensaje social.

Nancy González, integrante de la organización, destacó el acompañamiento que siempre recibe la iniciativa y el importante trabajo colectivo que permite concretar este tipo de encuentros.

“Por suerte siempre contamos con el apoyo del Club Náutico, con los chicos de una empresa de Río Grande, con el ‘Pela’ Balatti y también con guardavidas que vienen a darnos una mano. Somos muchas personas que colaboran desinteresadamente para que este evento se pueda realizar por quinta vez”, expresó.

La logística y la seguridad fueron aspectos centrales para el desarrollo de la actividad. Embarcaciones de apoyo, kayaks y tablas acompañaron a los nadadores durante el cruce, garantizando un despliegue preventivo acorde a las exigencias de una disciplina que se desarrolla en condiciones climáticas y térmicas extremas.

 

El espíritu del 8M: visibilizar, integrar y desafiar límites

 

Desde su origen, el cruce de aguas frías organizado por Nadadores del Fin del Mundo tiene una fuerte impronta simbólica vinculada al 8M. El objetivo principal fue visibilizar el rol de la mujer en el deporte y generar un espacio donde cada vez más mujeres puedan animarse a vivir la experiencia del nado en aguas abiertas y frías.

Según explicó González, la participación femenina continúa creciendo edición tras edición, lo cual representa uno de los mayores logros del evento.

“Cada año más chicas se animan, y también más varones. Este año ya lo hemos abierto para todo el que quiera acompañarnos, porque sabemos que todo cambio social se realiza en conjunto, no lo podemos hacer solos. Estamos muy agradecidos con toda la gente que se suma y que quiere probar una actividad nueva y realmente desafiante”, sostuvo.

El desafío no es menor: sumergirse en las aguas heladas del río Grande implica enfrentarse a un entorno natural exigente que requiere preparación física, concentración mental y un profundo respeto por el ambiente.

Sin embargo, para quienes lo practican, el nado en aguas frías se transforma en una experiencia única, capaz de generar una conexión profunda con el propio cuerpo y con la naturaleza.

 

El simbolismo de nadar hacia la Botera

 

Uno de los aspectos más significativos del evento es el destino del cruce: la Botera, un punto cargado de historia para la comunidad riograndense.

La elección de este lugar no es casual, ya que remite a la figura de la primera mujer que realizaba los cruces en ese sector del río, lo que le otorga un profundo valor simbólico a la actividad.

“Es muy significativo para nosotros porque nadamos hacia la Botera, que fue la primera mujer que hacía los cruces. Entonces creo que tiene un significado especial para toda la ciudad de Río Grande”, explicó González.

Ese gesto deportivo se transforma así en una forma de homenaje y reconocimiento, en sintonía con el espíritu del Día Internacional de la Mujer.

 

El “bautismo” en aguas frías: el primer paso para nuevos nadadores

 

Además del cruce principal, la jornada incluyó una instancia muy esperada por quienes desean iniciarse en esta disciplina: el tradicional “bautismo” en aguas frías.

Esta actividad está pensada para personas que desean experimentar por primera vez el contacto con el agua helada en un entorno controlado y seguro.

Según explicó la integrante de la asociación, el miedo inicial es una reacción natural del cuerpo frente a temperaturas extremadamente bajas.

“Cuando nos metemos al agua, el primer instinto es salir corriendo. Pero la clave está en calmar la mente, acompañarnos con la respiración y decirle al cuerpo que podemos subsistir a ese momento. De a poquito uno se va acostumbrando al ambiente”, detalló.

El bautismo se desarrolla dentro de un espacio delimitado y bajo supervisión, lo que permite reducir riesgos y brindar acompañamiento a quienes dan sus primeros pasos en esta práctica.

 

Cupos completos y una organización que prioriza la seguridad

 

Para el cruce principal la organización estableció un cupo máximo de 40 nadadores, número definido en función de los protocolos de seguridad y de la cobertura del seguro correspondiente al evento.

“Tenemos un cupo de cuarenta personas para el cruce. Sabemos que hubo más gente interesada, pero el jueves a la noche cerramos la inscripción porque necesitamos garantizar el seguro para todos los participantes”, explicó González.

Sin embargo, quienes no lograron ingresar al cruce pudieron participar del bautismo o acompañar la jornada desde la costa, donde también se desarrollaron actividades recreativas y sorteos.

La inscripción incluyó este año una remera conmemorativa del evento, además de distintos obsequios entregados por la organización y colaboradores.

“Este año cobramos una inscripción porque quisimos que todos puedan llevarse un recuerdo más tangible de esta experiencia del 8M”, señaló.

 

Premios, sorteos y un cierre festivo para la comunidad

 

Luego del cruce, el encuentro continuó con sorteos, premios y un momento de celebración compartida entre participantes, familiares y vecinos que se acercaron a acompañar.

La idea de la organización es que la jornada no sea únicamente una competencia o desafío deportivo, sino también un espacio de encuentro comunitario.

“Después del cruce realizamos sorteos y entregamos premios para todos los que vinieron”, adelantó González.

De esta manera, la propuesta se consolida como una actividad que combina deporte, recreación y participación social.

 

Un crecimiento que trasciende las fronteras de la provincia

 

El desarrollo del nado en aguas frías en Tierra del Fuego ha tenido un crecimiento sostenido en los últimos años, impulsado en gran medida por el trabajo de Nadadores del Fin del Mundo.

Recientemente, una delegación fueguina participó en la primera fecha del circuito NAF realizada en El Calafate, obteniendo resultados destacados.

“Venimos de competir en la primera fecha NAF en El Calafate y trajimos muchas medallitas de primer, segundo y tercer puesto. Fuimos quince personas representando a Tierra del Fuego”, comentó González con orgullo.

Estos logros reflejan el avance deportivo de los nadadores fueguinos, que cada vez tienen mayor presencia en competencias regionales.

 

Malvinas, Tolhuin y nuevos escenarios para el 2026

 

El calendario de actividades de la asociación para este año promete ser intenso y variado.

Uno de los eventos más significativos será la participación en las actividades vinculadas a Malvinas que será el 2 de abril, una instancia que para los nadadores fueguinos posee un fuerte contenido simbólico.

Además, se proyectan nuevos encuentros en el corazón de la isla, particularmente en el Lago Yehuin, en cercanías de Tolhuin.

“Siempre tratamos de hacer un encuentro en Tolhuin porque es el punto medio de la isla, donde se pueden reunir nadadores de Ushuaia y de Río Grande”, explicó.

No obstante, la organización también está explorando nuevos escenarios naturales para expandir la disciplina en diferentes ambientes acuáticos de la provincia.

“Este año queremos explorar nuevas aguas”, adelantó.

 

El sueño de competir a nivel nacional e internacional

 

El crecimiento del grupo también ha despertado aspiraciones deportivas más ambiciosas.

Si bien el objetivo principal sigue siendo promover la actividad y sumar nuevos practicantes, algunos nadadores ya comienzan a proyectarse hacia competencias de mayor nivel.

“Estamos apuntando a poder tener representantes fueguinos en competencias patagónicas y nacionales”, señaló González.

En ese camino, uno de los desafíos más importantes será el Mundial de Aguas Frías que se realizará en agosto en El Calafate, evento que podría reunir a nadadores de distintos puntos del país y del exterior.

 

Entrenar en el fin del mundo: desafíos y resiliencia

 

Uno de los principales obstáculos que enfrentan los nadadores fueguinos es la falta de infraestructura permanente para entrenamientos durante todo el año.

Actualmente la pileta Municipal se encuentra cerrada, lo que dificulta la preparación sistemática de los deportistas.

“Todo el entrenamiento depende de cuándo se abra la pileta. A partir de ahí vamos a ver si podemos llegar bien a las competencias”, explicó González.

A pesar de estas limitaciones, el entusiasmo del grupo y la pasión por el deporte siguen siendo motores fundamentales para continuar creciendo.

 

Una comunidad que se fortalece en el agua

 

Más allá de los resultados deportivos, el verdadero valor del movimiento de aguas frías en Tierra del Fuego radica en la comunidad que se ha formado alrededor de esta disciplina.

La solidaridad, el acompañamiento mutuo y la responsabilidad colectiva son pilares fundamentales para desarrollar una actividad que exige preparación y respeto por la naturaleza.

“Siempre recomendamos que quienes quieran empezar lo hagan acompañados de personas que tengan experiencia. Y si van a nadar, que lo hagan paralelo a la costa y con alguien afuera que pueda asistirlos”, enfatizó González.

Estas recomendaciones forman parte de una cultura de seguridad que la asociación busca transmitir a todos los interesados.

 

Un desafío que cada año suma más voluntades

 

La quinta edición del cruce hacia la Botera volvió a demostrar que el nado en aguas frías en Río Grande no es sólo un deporte extremo, sino también una forma de encuentro, superación personal y compromiso comunitario.

Cada brazada en el río helado simboliza el esfuerzo colectivo de quienes creen en el deporte como herramienta de transformación.

Y en el marco del 8M, ese gesto adquiere un significado aún más profundo: celebrar la valentía, la igualdad y la fuerza de quienes se animan a desafiar los límites, incluso en las aguas más frías del fin del mundo.

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