El nuevo ministro de Obras y Servicios Públicos de Tierra del Fuego cuestionó la decisión del Gobierno nacional de cortar fondos para infraestructura y aseguró que la Provincia debió hacerse cargo de proyectos clave. “Para ellos la obra pública es un gasto, para nosotros es inversión y empleo”, afirmó.
Río Grande.- En un contexto de fuerte retracción del financiamiento nacional y con una economía provincial condicionada por la crisis fiscal, el ministro de Obras y Servicios Públicos de Tierra del Fuego, Martín Moreyra, delineó los principales ejes de su nueva etapa al frente de la cartera, con un objetivo central, sostener las obras en ejecución y evitar que el freno de recursos desde la Nación paralice proyectos clave para la provincia.
En diálogo con FM Espectáculo, el funcionario trazó un diagnóstico crítico sobre el escenario actual de la obra pública en el país y cuestionó la “decisión del Gobierno nacional de retirarse del financiamiento de infraestructura, una determinación que obligó a Tierra del Fuego a asumir con fondos propios la continuidad de obras que originalmente estaban comprometidas por el Estado nacional”.
En este marco, dijo que “el contexto económico y financiero no es el óptimo para desarrollar el plan de obra pública que veníamos llevando adelante, pero seguimos buscando alternativas para sostenerlo porque entendemos que la obra pública es una herramienta fundamental para dar respuestas a la gente y generar empleo”, señaló.
Moreyra asumió recientemente al frente del Ministerio, aunque aclaró que “su llegada no implica un cambio de rumbo sino una continuidad dentro del equipo de gestión”.
El funcionario recordó que “forma parte del área desde el inicio de la actual administración provincial, primero como secretario, luego como viceministro y ahora como titular de la cartera”.
El impacto del retiro de la Nación
Uno de los ejes más duros de la entrevista estuvo centrado en la relación con el Gobierno nacional y en el impacto que tuvo la decisión de cortar el financiamiento de obras públicas en todo el país.
Según explicó Moreyra, el cambio de orientación comenzó a delinearse tras “la asunción del nuevo gobierno nacional en diciembre de 2023 y se materializó meses después con la paralización de programas y convenios vigentes”.
“Ya sabíamos que la obra pública no iba a ser uno de los ejes del Gobierno nacional. A mediados de 2024 se tomó la decisión de dejar de financiar obras que ellos consideraban que el Estado no debía afrontar”, recordó.
Frente a ese escenario, sostuvo que “se firmaron acuerdos mediante los cuales las provincias podían optar entre rescindir los contratos o asumir la continuidad de las obras con recursos propios”.
En el caso de Tierra del Fuego, la decisión política fue “sostener varios proyectos considerados estratégicos”.
“La Provincia, con enorme esfuerzo y voluntad, tomó la decisión de hacerse cargo de obras que eran trascendentales para la comunidad”, afirmó el ministro.
Entre los proyectos que debieron ser absorbidos por la administración provincial se encuentran los “Centros de Desarrollo Infantil, dos ya finalizados en Ushuaia y otros en etapa final en Río Grande y Tolhuin, además de la terminación de la Casa del Deporte de Tolhuin y la comisaría de Género y Familia en Río Grande”.
Prioridades: salud, educación y seguridad
Ante la fuerte restricción presupuestaria, el Ministerio definió un esquema de prioridades para sostener la inversión pública.
Según explicó Moreyra, los lineamientos fijados por el gobernador apuntan a “concentrar los recursos disponibles en tres áreas centrales como salud, educación y seguridad”.
“Esos son los ejes sobre los cuales definimos las prioridades. En función de eso tratamos de enfocar los recursos que tenemos”, sostuvo.
Dentro de ese esquema, una de las obras más relevantes es la “construcción del nuevo hospital de Ushuaia, que actualmente registra un avance cercano al 62 por ciento”.
El ministro detalló que “aunque desde el exterior la obra ya muestra gran parte de su estructura terminada, en el interior continúan los trabajos de instalaciones y terminaciones”.
“Ya están colocadas las instalaciones de gases medicinales, sanitarias y eléctricas, y se está avanzando en sanitarios, revestimientos y colocación de puertas. Es una obra que seguimos priorizando porque es muy necesaria y muy esperada por la comunidad”, remarcó.
Educación y mantenimiento de infraestructura
Otro de los frentes de obra se concentra en infraestructura educativa y en ese sentido, Moreyra confirmó que “el gimnasio del Colegio Soberanía Nacional en Río Grande se encuentra en una etapa avanzada de construcción y podría finalizarse en las próximas semanas”.
“Es una obra que tiene muy buen avance y que probablemente esté habilitada a mediados de abril”, adelantó.
Además, indicó que “el Ministerio continúa ejecutando trabajos de mantenimiento en establecimientos educativos y deportivos, entre ellos obras en gimnasios provinciales y tareas de pintura y reparación en escuelas”.
Sin financiamiento nacional
Uno de los puntos más críticos señalados por el ministro fue la falta casi total de financiamiento nacional para nuevas obras y al respecto manifestó que “actualmente, la única obra provincial que sigue recibiendo recursos desde la Nación es el gimnasio del Colegio Soberanía, enmarcado en un programa específico, mientras que el resto de los proyectos depende exclusivamente del Tesoro provincial”.
“Hoy la fuente de financiamiento es básicamente el Tesoro de la provincia. A nivel nacional no tenemos fondos para obra pública”, advirtió.
A esa incertidumbre se suma la situación de tres proyectos educativos vinculados al Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET), el Colegio de Aidu en Ushuaia, el Guevara en Río Grande y una escuela de Arte y Oficios en Tolhuin.
El recorte presupuestario aplicado al programa por parte del Gobierno nacional generó dudas sobre su continuidad.
“Estamos esperando definiciones para saber si esas obras se van a financiar o no”, explicó.
“Para Nación la obra pública es un gasto”
Consultado sobre la relación con el Gobierno nacional, Moreyra evitó hablar de un conflicto institucional, pero dejó una crítica política contundente al sostener que “si bien existe contacto con funcionarios nacionales, cuestiono el enfoque económico que prima actualmente en la política de infraestructura”.
“La mirada del Gobierno nacional es considerar la obra pública como un gasto y no como una inversión, y desde esa perspectiva es muy difícil planificar obras o conseguir financiamiento”, sostuvo.
Para el ministro, esa concepción limita las “posibilidades de desarrollo de las provincias y deja sin respuestas a demandas básicas de la población”.
Búsqueda de financiamiento externo
Frente a ese panorama, el Gobierno fueguino explora alternativas para sostener el plan de infraestructura.
Entre ellas, la posibilidad de conseguir financiamiento internacional o recurrir a mecanismos de endeudamiento.
El funcionario explicó que “la provincia analiza distintas herramientas financieras junto al Ministerio de Economía, aunque muchas de ellas dependen de la autorización del propio Gobierno nacional”.
“Para este tipo de financiamiento generalmente necesitamos el aval de Nación, ya sea para garantías de coparticipación o avales soberanos”, explicó.
Aun así, el ministro sostuvo que “la gestión provincial mantiene el optimismo, es complejo y seguramente difícil, pero no intentar buscar alternativas sería peor”, afirmó.
Un escenario de ajuste y resistencia provincial
La situación de la obra pública en Tierra del Fuego refleja el impacto de la política de ajuste aplicada a nivel nacional, que dejó a las provincias frente al desafío de sostener con recursos propios proyectos de infraestructura esenciales.
En ese marco, Moreyra aseguró que “el objetivo del Ministerio será administrar con precisión los recursos disponibles para evitar que se paralicen obras estratégicas”.
“Estamos tratando de optimizar el poco recurso que tenemos para aplicarlo de la manera más eficiente posible”, sostuvo.
Y concluyó con una definición política que resume el posicionamiento del Gobierno provincial frente al nuevo escenario nacional al resaltar que “la obra pública no es un gasto: es una inversión que genera empleo y mejora la vida de la gente”, finalizó.

