“Nos quedamos sin trabajo y sin respuestas”

El delegado de los trabajadores José Lopez advirtió que varias familias atraviesan situaciones críticas tras los despidos y cuestionó la falta de respuestas del Gobierno nacional frente a la crisis industrial. “Hay compañeros que no saben cómo seguir un tratamiento médico o cómo alimentar a sus hijos”, alertó.

Río Grande.-  En diálogo con FM del Pueblo, López describió un escenario de incertidumbre total para los operarios mientras esperan una definición judicial sobre el futuro de la empresa y denunció la ausencia de respuestas concretas para garantizar la continuidad laboral.

“Estamos tratando de solucionar problemas que sabemos que mañana van a seguir existiendo, porque todavía no tenemos ninguna respuesta sobre nuestra fuente de trabajo”, sostuvo.

 

Solidaridad para sobrevivir

 

Mientras esperan definiciones sobre el destino de la empresa, los trabajadores organizaron un festival solidario y una campaña de donaciones para asistir a sus propias familias.

Vecinos, trabajadores de otras fábricas y organizaciones sociales comenzaron a acercar alimentos y útiles escolares para ayudar a quienes hoy atraviesan la peor parte del conflicto.

Según explicó López, la “colecta permitió armar kits escolares para más de un centenar de hijos de trabajadores y también módulos alimentarios para las familias más afectadas”.

“Tenemos 114 chicos y logramos preparar kits escolares para todos, separados por edades. Además, armamos unos 40 bolsones de alimentos con productos que trajeron los vecinos”, detalló.

El dirigente sindical remarcó que “la ayuda proviene principalmente de la comunidad”, dijo, al tiempo que agregó que “cada quince minutos aparece una familia que trae algo. A veces es un paquete de fideos o un kilo de azúcar, pero para nosotros es muchísimo”, relató.

 

Historias que reflejan la crisis

 

Detrás del conflicto laboral aparecen historias personales que reflejan la gravedad del momento que atraviesan los trabajadores.

El delegado contó que “algunos de sus compañeros enfrentan problemas de salud graves o situaciones familiares delicadas que hoy se agravan por la falta de ingresos”.

“Tenemos compañeros con enfermedades muy fuertes, tratamientos de cáncer, y otros que necesitan alimentos especiales para sus hijos. Esos alimentos alcanzan para un par de meses y después no sabemos qué va a pasar”, advirtió.

Para López, estas situaciones ponen en “evidencia la urgencia de una respuesta política que permita preservar los puestos de trabajo”.

“Lo que necesitamos es una respuesta firme para poder seguir trabajando y no tener que pensar cómo vamos a pagar un tratamiento o cómo vamos a comprar comida”, señaló.

 

Un futuro atado a la Justicia

 

El destino de la empresa depende ahora de una resolución judicial que podría determinar dos escenarios, o la continuidad de la firma o su quiebra definitiva.

Ambas alternativas mantienen en vilo a los trabajadores.

“Estamos esperando que el juez determine si la empresa continúa o si va a la quiebra. Una opción nos daría algo de respiro; la otra abriría un panorama totalmente distinto que no es el que queremos”, explicó.

La situación de la planta tampoco ofrece demasiadas herramientas para una eventual recuperación productiva.

Según detalló el delegado, la empresa apenas “cuenta con unos cuatro mil equipos retenidos en Buenos Aires por falta de pago y cuya tecnología quedó obsoleta tras cambios en el sistema de refrigeración”.

“Son equipos con refrigeración vieja, que hoy prácticamente no tienen valor en el mercado”, explicó.

Además, la fábrica quedó a “mitad de un proceso de reconversión tecnológica que nunca se terminó por falta de financiamiento”.

 

Sin producción y sin mercado

 

El panorama industrial tampoco ayuda a imaginar soluciones rápidas.

López explicó que “hoy las empresas del sector atraviesan un fuerte freno en la producción y en las ventas, lo que dificulta incluso la posibilidad de tercerizar trabajos en otras plantas”.

“Hay fábricas que trabajan a fasón cuando tienen sobreproducción, pero hoy casi ninguna tiene para entregar porque tampoco hay ventas”, afirmó.

La caída del consumo y la apertura de importaciones, medidas impulsadas desde el Gobierno nacional, golpearon con fuerza al entramado industrial fueguino, generando suspensiones, despidos y cierres en distintos sectores.

Para los trabajadores de Aires del Sur, esa “política económica profundiza aún más el conflicto”.

 

Reclamo y movilización

 

En medio de este escenario, los trabajadores continúan organizándose para visibilizar su situación y reclamar respuestas.

La Unión Obrera Metalúrgica convocó a un paro y movilización para acompañar el reclamo de los operarios de la empresa, una medida que busca presionar para encontrar una salida al conflicto.

López valoró el “respaldo recibido por parte de otros trabajadores del sector industrial”.

Agregó que “nos están acompañando compañeros de distintas fábricas, y eso es muy importante porque demuestra que el problema no es solo nuestro”, expresó.

 

Esperanza en medio de la crisis

 

A pesar del difícil panorama, el delegado aseguró que “los trabajadores mantienen la esperanza de que la empresa pueda retomar la producción”.

“Seguimos esperando que se abra la puerta de la fábrica y podamos volver a trabajar”, afirmó.

Mientras tanto, las familias sobreviven gracias a la solidaridad de vecinos y trabajadores que decidieron acompañar el reclamo.

“Que alguien venga y te deje un paquete de fideos o un kilo de azúcar es un montón para nosotros”, dijo López.

Y concluyó con un mensaje que refleja el momento que atraviesan los operarios al indicar que “lo único que estamos pidiendo es poder volver a trabajar y sostener a nuestras familias”.

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