El secretario general de ATE Nacional se sumó al paro metalúrgico de la UOM por los despidos en la planta Aires del Sur y lanzó una dura crítica al rumbo económico del Gobierno nacional. Habló de cierre masivo de empresas, pérdida de puestos de trabajo y convocó a un frente sindical para enfrentar la reforma laboral “en la calle y en los lugares de trabajo”.
Río Grande.- La crisis que atraviesa el sector industrial en Tierra del Fuego volvió a escalar en los últimos días con el conflicto que mantiene la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Río Grande por los despidos registrados en la planta Aires del Sur.
En ese contexto, dirigentes sindicales de distintos puntos del país llegaron a la ciudad para respaldar el reclamo de los trabajadores y sumarse a las protestas que se vienen desarrollando en defensa de los puestos laborales.
Entre ellos estuvo el secretario general de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), Rodolfo Aguiar, quien participó de las actividades junto a dirigentes metalúrgicos y referentes de otros gremios nucleados en un nuevo frente sindical.
En una entrevista con FM La Isla, Aguiar explicó que “su presencia en Río Grande tuvo como objetivo acompañar la protesta metalúrgica y visibilizar el impacto que, según sostuvo, está teniendo el actual modelo económico en el empleo y la industria nacional”.
“Llegamos a Río Grande para respaldar y solidarizarnos con los trabajadores despedidos, exigir que se garantice el funcionamiento pleno de la empresa y la continuidad de todas las fuentes laborales”, afirmó.
Un conflicto que trasciende una fábrica
El dirigente sindical planteó que “lo que ocurre en la planta Aires del Sur no es un caso aislado, sino parte de un proceso más amplio de deterioro del aparato productivo nacional”.
Según su análisis, la “política económica del Gobierno está generando un escenario de cierre de empresas, caída del empleo y retroceso industrial, una situación que, advirtió, comienza a replicarse en distintas regiones del país”.
“Estamos asistiendo a una desindustrialización que no tiene precedentes en las últimas décadas”, aseguró.
Aguiar vinculó ese proceso con la “caída del nivel de actividad productiva y con la pérdida de puestos de trabajo registrados, que, según afirmó, se incrementó de manera significativa en los últimos años”.
“Durante la pandemia cerraron algo más de doce mil pymes en la Argentina, en estos dos años ya se fundieron más de veintidós mil pequeñas y medianas empresas”, sostuvo.
Críticas al modelo económico
El titular de ATE fue particularmente duro en sus cuestionamientos al Gobierno nacional, al que responsabilizó por el deterioro de la situación laboral y productiva.
En ese marco, apuntó directamente contra el “presidente Javier Milei, a quien acusó de aplicar políticas que afectan de manera directa al empleo”.
“Este gobierno es peor que la pandemia. Es más letal que el COVID”, afirmó.
Para fundamentar su postura, el dirigente sindical citó cifras que, según dijo, reflejan la magnitud de la crisis laboral.
“Durante la pandemia se perdieron ciento cincuenta mil puestos de trabajo, en apenas dos años este gobierno destruyó más de trescientos mil empleos registrados”, aseguró.
A eso sumó otro dato que considera preocupante como “el nivel de utilización de la capacidad industrial instalada”.
“Durante la pandemia estaba entre el 55 y el 60 por ciento, hoy está en el 53 por ciento”, indicó.
Un frente sindical para enfrentar la reforma laboral
La presencia de Aguiar en Río Grande también se enmarca en la construcción de un nuevo espacio sindical que busca articular a distintos gremios frente a lo que consideran una ofensiva contra los derechos laborales.
Se trata del FRESU (Frente de Sindicatos Estatales Unidos), una convocatoria que, según explicó, reúne a más de “120 organizaciones sindicales de distintas centrales obreras”.
“Estamos muy entusiasmados, es una convocatoria humilde, pero que ya reúne a más de ciento veinte organizaciones”, señaló.
El dirigente explicó que el frente surgió como respuesta a lo que definió como “la mayor ofensiva contra los trabajadores desde el retorno de la democracia”, en referencia a la reciente reforma laboral aprobada en el Congreso.
Para Aguiar, el desafío ahora es “federalizar la protesta y articular las distintas luchas laborales que se desarrollan en el país”.
“Dijimos que tenemos que estar en todas las luchas y unir todos los conflictos que se están llevando adelante en la Argentina”, expresó.
De los tribunales a la calle
Uno de los ejes centrales de su discurso fue la crítica a la estrategia de judicializar los conflictos laborales, una postura que cuestionó abiertamente.
El dirigente consideró que “la discusión por los derechos laborales no debe limitarse a los tribunales, sino que debe desarrollarse en los lugares de trabajo y en la movilización social”.
“Para nosotros primero está la calle, ya sabemos lo que es la justicia argentina, y va a ser muy difícil que falle a favor de los más débiles”, afirmó.
En ese sentido, defendió la “decisión de realizar asambleas y protestas sin esperar autorizaciones formales”.
“Nosotros no pedimos permiso para hacer las asambleas, las hicimos”, remarcó.
Incluso fue más allá y planteó la “posibilidad de desobedecer la reforma laboral, a la que calificó como manifiestamente inconstitucional”.
“Nadie está obligado a cumplir una norma que es grosera y claramente inconstitucional”, sostuvo.
Un momento “bisagra” en la política argentina
Más allá del conflicto puntual, Aguiar sostuvo que “la Argentina atraviesa un momento de transición política y social, marcado por una fuerte tensión entre decisiones institucionales y el malestar social creciente”.
“Estamos en un momento bisagra”, afirmó.
Según su interpretación, el Gobierno logró “consolidar determinadas decisiones en el plano institucional, como la aprobación de la reforma laboral, pero enfrenta al mismo tiempo un creciente rechazo social”.
“Se combinan triunfos institucionales del gobierno con derrotas sociales”, explicó.
En ese sentido, aseguró que “gran parte de la sociedad comienza a cuestionar el rumbo económico”.
“La sociedad empieza a darse cuenta de que no hay luz al final del túnel”, sostuvo.
Un año que promete mayor conflictividad
De cara al futuro, el dirigente sindical anticipó un “escenario de creciente conflictividad laboral”.
A su entender, la combinación de “crisis económica, pérdida de empleo y reformas laborales generará un aumento de las protestas sindicales y sociales”.
“Creo que el 2026 va a ser el año de mayor conflictividad de la era Milei”, afirmó.
Mientras tanto, el conflicto metalúrgico en Río Grande continúa siendo uno de los focos de tensión más visibles en la provincia, en un contexto donde la defensa del empleo industrial vuelve a ocupar un lugar central en la agenda sindical.
La presencia de dirigentes nacionales como Aguiar, junto a referentes de la Unión Obrera Metalúrgica, refleja que el conflicto en la planta Aires del Sur ya trascendió el plano local y comienza a inscribirse en una disputa más amplia sobre el futuro del trabajo, la industria y el modelo económico del país.

