“La universidad está siendo asfixiada”, sostuvo el vicepresidente de FAGDUT, Hugo Schneider

Con un acatamiento del 95% en todo el país, el vicepresidente de FAGDUT, Hugo Schneider, expuso un diagnóstico lapidario de la situación al sostener que hay una pérdida salarial superior al 50%, desfinanciamiento estructural y un modelo económico que, según denunció, empuja a la educación pública hacia un deterioro irreversible. Además, cuestionó al Gobierno por el veto a la ley de financiamiento y advirtió que la crisis “no es sectorial, es social”.

Río Grande.- El alto nivel de adhesión al paro docente universitario realizado este lunes 16 de marzo dejó al descubierto mucho más que una medida gremial, evidenció un conflicto profundo, estructural y en expansión dentro del sistema educativo argentino. Así lo planteó Hugo Schneider, vicepresidente de FAGDUT, el gremio que nuclea a los docentes tecnológicos, en una entrevista con FM del Pueblo, donde trazó un análisis crítico y sin concesiones sobre la situación actual.

“El paro tuvo un 95% de acatamiento en todo el país, en nuestra facultad fue total”, subrayó Schneider, marcando el carácter contundente de la protesta. Lejos de interpretarlo como un hecho aislado, lo definió como la “expresión de una crisis que atraviesa a todo el sistema universitario”.

 

Una pérdida salarial que “supera la mitad”

 

Uno de los ejes más duros de su diagnóstico fue el deterioro del poder adquisitivo docente. Según explicó, desde “diciembre de 2023 hasta la actualidad, los salarios universitarios han perdido más del 50% en términos reales”.

“Estamos hablando de una caída que supera la mitad del salario real y eso tomando índices inflacionarios que ni siquiera reflejan completamente la realidad”, cuestionó.

Para Schneider, la situación se agrava mes a mes y en este sentido sostuvo que “en los últimos tres meses recibimos cero aumento, mientras la inflación siguió avanzando, es una licuación permanente del ingreso”.

Este escenario, sostuvo, “no solo impacta en los docentes, sino también en los estudiantes, cuyas becas, congeladas en montos insuficientes, no alcanzan ni para el transporte”.

 

Universidades en riesgo operativo

 

El dirigente también apuntó al deterioro presupuestario de las universidades, describiendo un cuadro crítico en el funcionamiento cotidiano de las instituciones.

“El problema no es solo salarial. Las universidades no pueden sostener sus gastos básicos: tarifas, insumos de laboratorio, equipamiento. En carreras tecnológicas esto es clave”, explicó.

En ese sentido, advirtió que “el desfinanciamiento impacta directamente en la calidad educativa y en la continuidad de actividades esenciales como la investigación”.

 

Críticas al Gobierno y al veto de la ley

 

Schneider fue especialmente crítico con la decisión del Ejecutivo nacional de vetar la ley de financiamiento universitario aprobada por el Congreso.

“El argumento de que no se especifica de dónde salen los fondos es una excusa, resolver eso es responsabilidad del Poder Ejecutivo”, afirmó.

Además, denunció un “incumplimiento de resoluciones judiciales que ordenan avanzar con ese financiamiento y alertó sobre una posible maniobra oficial para impulsar una nueva ley recortada, con aumentos insuficientes y regresivos”.

 

Un conflicto que trasciende lo educativo

 

Lejos de limitarse a una discusión sectorial, Schneider enmarcó la crisis universitaria dentro de un modelo económico más amplio, al que definió como “desindustrializador” y “orientado a la especulación financiera”.

“No es solo un problema de los docentes, es de los jubilados, de la salud pública, de los trabajadores que pierden el empleo, es un modelo que deteriora las condiciones de vida en general”, sostuvo.

En ese marco, vinculó el conflicto educativo con una “fragmentación social creciente” y “una pérdida de confianza en las instituciones, que, según advirtió, debilita la capacidad de respuesta colectiva”.

 

Riesgo académico y fuga de docentes

 

Uno de los aspectos más preocupantes, según el dirigente, es el impacto a mediano plazo en el sistema universitario.

“Hay docentes que ya no pueden sostenerse con sus salarios, especialmente en los cargos más bajos, eso genera abandono y afecta directamente la continuidad de las carreras”, explicó.

También advirtió que “los estudiantes podrían ver extendidos sus tiempos de graduación o incluso abandonar sus estudios si la situación se profundiza”.

 

Un plan de lucha escalonado

 

En cuanto a las medidas de fuerza, Schneider defendió la estrategia adoptada por las federaciones universitarias, que combina paros intermitentes con instancias de diálogo.

“No creemos en medidas extremas sin retorno, la lucha tiene que ser progresiva, sumar sectores y construir unidad”, señaló.

En ese sentido, adelantó que “el plan de acción será evaluado en las próximas semanas en función de la respuesta del Gobierno”.

 

“La única salida es la unidad”

 

Finalmente, el vicepresidente de FAGDUT dejó una definición que sintetiza el tono de su intervención al sostener “la necesidad de ampliar el conflicto más allá del ámbito universitario”.

“La única salida es la unidad, si esto se mantiene como reclamos sectoriales, no va a cambiar nada, pero si se transforma en una demanda social masiva, el escenario puede ser distinto”, concluyó.

El paro del 16 de marzo, con su alto nivel de acatamiento, parece haber sido el primer paso de un conflicto que, lejos de cerrarse, amenaza con profundizarse en las próximas semanas.

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