“Van por la caja, pero también por la soberanía”

El titular del SUTAP denunció una avanzada del Gobierno nacional sobre el puerto fueguino, habló de negocios millonarios, apuntó a multinacionales y “traidores” internos, y advirtió que el control de Ushuaia es una pieza clave en la disputa geopolítica del sur argentino.

Río Grande.- En una entrevista cargada de definiciones políticas, denuncias y advertencias, el secretario general del Sindicato Único de Trabajadores de Administraciones Portuarias (SUTAP), Adolfo Barja, trazó un diagnóstico crítico y alarmante sobre la situación del puerto de Ushuaia. 

Lo hizo sin matices y al respecto sostuvo que “lo que está en juego, aseguró, no es solo la administración de una terminal estratégica, sino el control de la soberanía, los recursos y la geopolítica del extremo sur del país”, dijo a FM del Pueblo.

“Está todo bastante quilombado”, resumió de entrada, para luego profundizar en lo que considera una avanzada del Gobierno nacional sobre un activo clave de Tierra del Fuego. 

Para Barja, el ofrecimiento del puerto de Ushuaia en el marco de acuerdos internacionales, al que vinculó con la llamada “Junta por la Paz”, “no es un hecho aislado, sino parte de una lógica más amplia, han venido a hacer negocios, y en esos negocios no les interesa qué entregar”.

 

Soberanía ausente y una sociedad “de espaldas al mar”

 

Uno de los ejes centrales del planteo del dirigente sindical es la falta de conciencia social respecto del valor estratégico de los puertos.

 “Nuestra población mira los ríos y el mar de espaldas no entiende lo que significa la entrada y salida de la riqueza”, sostuvo.

En ese sentido, remarcó que el caso de Ushuaia es particularmente sensible porque “es el único puerto de la Argentina manejado por una provincia, el resto son consorcios armados a medida de multinacionales, es el único que nos queda”.

Para Barja, esa singularidad convierte al puerto fueguino en un objetivo directo porque “ahí hay un problema geopolítico, pero también un problema de caja, son negocios enormes que manejan multinacionales y algunos sinvergüenzas nacionales”, disparó.

 

La intervención bajo sospecha

 

El dirigente también puso en duda los argumentos que derivaron en la intervención del puerto y al respecto señaló que “las denuncias por deterioro de infraestructura o desvío de fondos habrían sido utilizadas como excusa para avanzar sobre el control político y económico del enclave”.

“Si hay un pilote deteriorado, se arregla, pero hoy se usa igual, entonces, ¿cuál es el cambio real?”, cuestionó. 

Y respondió sin rodeos que “el único cambio es que la plata ya no queda en la provincia, se la llevan, cambiaron la caja, no la operatoria”.

Además, apuntó contra los actores detrás de la intervención, mencionando intereses empresariales y sectores políticos que, según su visión, buscan capitalizar el control del puerto. 

“Hay que mirar quiénes están atrás, acá hay grupos económicos importantes y oportunistas que vienen a hacer negocios”, advirtió.

 

Críticas al Gobierno nacional y al sistema político

 

Barja fue particularmente duro con la administración nacional, a la que acusó de “avasallar la autonomía provincial, se cargan la Constitución tres pepinos, no importa la justicia, no importa nada, la provincia es autónoma, pero actúan como si no lo fuera”, denunció.

También cuestionó el rol de la Justicia y de la dirigencia política en general al considerar que “la justicia está en manos de la Nación y muchos gobernadores se hacen los boludos, no ponen una firma, no se juegan”.

En ese marco, habló abiertamente de “traiciones”, incluso dentro del propio peronismo al sostener que “hay peronistas que juegan en contra del pueblo, yo no estoy con esos, estoy con la nación y con los trabajadores”.

 

Los trabajadores en el medio

 

En medio de la disputa política y económica, Barja puso el foco en los trabajadores portuarios, que, según explicó, son unos “140 y hoy atraviesan una situación de incertidumbre”.

“Les echan la culpa a los trabajadores, dicen que no trabajan, eso ya no se lo cree nadie, los trabajadores lo único que hacen es laburar”, afirmó.

Desde el SUTAP, aseguró, la posición es clara “defender las fuentes laborales y evitar cualquier maniobra que implique desplazamientos o reubicaciones”.

“No queremos que los pasen a otra repartición, queremos que el puerto funcione y que sea manejado por la provincia”, enfatizó.

 

Patagonia, recursos y disputa global

 

El tramo más contundente de la entrevista llegó cuando Barja amplió el análisis hacia una dimensión geopolítica más amplia. Allí vinculó lo que ocurre en Ushuaia con una disputa global por el control de la Patagonia y los corredores bioceánicos.

“La Patagonia ya está en manos extranjeras en muchos sectores, hay que mirar el mapa. No son argentinos los dueños”, sostuvo. 

Y fue más allá al señalar que “quieren dividir la Argentina, es un viejo proyecto de la oligarquía”.

En esa línea, mencionó el interés de potencias como Estados Unidos en el control de pasos estratégicos y cuestionó la presencia y los movimientos recientes en la región. “Ese estrecho es clave, es el único paso cercano que tienen. Manejar eso es manejar geopolítica”, explicó.

 

Un conflicto que recién empieza

 

Lejos de plantear un escenario cerrado, Barja advirtió que la disputa por el puerto de Ushuaia está lejos de resolverse y anticipó una escalada en la tensión.

“Van a presionar más. Esto recién empieza”, dijo. Y concluyó con una definición que sintetiza su mirada: “No es solo un puerto. Es soberanía, es trabajo y es el control de nuestra riqueza. Si no lo entendemos ahora, después va a ser tarde”.

La entrevista dejó al descubierto un conflicto que excede lo administrativo y se instala de lleno en el terreno político, económico y estratégico. Con un tono directo y sin concesiones, Barja puso en agenda una discusión incómoda: quién controla los puertos, quién maneja los recursos y, en definitiva, quién decide sobre el futuro del sur argentino.

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