En la quinta jornada del juicio oral, la ex trabajadora de la Secretaría de la Mujer de Río Grande, María Adela Torres Sotelo, declaró que Florencia Mancilla se encontraba en un estado de altísimo riesgo, víctima de múltiples abusos y obligada por su agresor a ejercer la prostitución. Se tomó declaración además, a una amiga y compañera de la secundaria de la acusada, Ruth Elizabeth Molina, quien dijo que sabía de las modalidades de acoso de Baciocchi, hacia Florencia, cuando tenían 14 años, y que había visto mensajes de texto de contenido sexual. Declararon también, la ex Secretaria de la Mujer, Dra. Alejandra Arce, la actual Subsecretaria de Género y Desarrollo Comunitario; Oriana Luz Torres, el padre de uno de los hijos de Florencia, actualmente detenido por una causa por violencia de género e incumplimiento de normas de conducta. Uno de los testimonios más crudos de la jornada, fue el de Melisa Ibarra, hermana de la imputada, quien sostuvo: “mi hermana le tenía miedo a Baciocchi, pero no denunció por nadie hacía nada”. Tras un cuarto intermedio, la madre de Baciocchi denunció ante el Tribunal haber sido agredida por la familia Mancilla, aunque la situación no fue percibida por los uniformados que, desde el inicio del proceso montaron un importante dispositivo de seguridad.
Río Grande.- Durante la audiencia, María Adela Torres Sotelo relató que entrevistó a Florencia Mancilla en marzo de 2022, meses antes del asesinato de Alexis Baciocchi, y elaboró un informe que fue leído en la sala. Allí consignó que la joven atravesaba una situación de “altísimo riesgo”, marcada por abusos desde la niñez y adolescencia, y por violencias ejercidas por un agresor al que no identificó.
La profesional declaró: “Notifiqué de la situación de la señora Florencia Mancilla, pero la que autorizaba las asistencias, era Luz Torres. Esta chica o se mata, o puede matar al agresor”, expresó la testigo, y agregó que “la señora Luz Torres minimizó por completo la situación de Mancilla.”
Según Torres Sotelo, el agresor obligaba a Mancilla a ejercer la prostitución y mantener relaciones sexuales con amigos de esa persona, lo que profundizaba el nivel de vulnerabilidad y riesgo en el que se encontraba.
Torres Sotelo explicó que la entrevista se dio en el marco de tres intervenciones realizadas desde la Secretaría de la Mujer, particularmente bajo el Programa Acompañar, vigente cuando existía el Ministerio de la Mujer de Nación. El plan otorgaba un apoyo económico equivalente a un salario mínimo vital y móvil, además de articular con áreas como salud mental, Gobierno y Poder Judicial, para intentar sacar a las mujeres de situaciones de violencia.
El testimonio de Torres Sotelo se convirtió en un aporte clave para el debate judicial, al poner en evidencia las condiciones de vulnerabilidad extrema de la acusada y las cuestiones a mejorar en cuanto a las instituciones que atienden casos de violencia de género. La declaración refuerza la necesidad de analizar el caso desde una perspectiva integral, que contemple tanto la responsabilidad penal como las políticas públicas de protección y acompañamiento.
Además, cabe mencionar que, durante este debate, no se llamó a prestar declaración testimonial a ninguna de las áreas de Género del Gobierno Provincial, por lo que se desconoce cuáles fueron las intervenciones respecto del caso puntual de Florencia Mancilla.
“Mi hermana tenía miedo, pero no denunció porque nadie hacía nada”
En la quinta jornada del juicio oral, Melisa Mancilla, hermana de la imputada, brindó un extenso testimonio que reveló el complejo contexto familiar y la profunda vulnerabilidad de Florencia, marcada por miedo, tensión y episodios de angustia. “El la violentaba psicológicamente, cómo sabía donde vivía ella y la iba a amenazar”, dijo notablemente afecta, la hermana de Florencia.
El testimonio estuvo atravesado por momentos de fuerte carga emocional, especialmente cuando abordó episodios de la vida personal de su hermana y las vivencias que ambas atravesaron desde la infancia.
Melisa reconstruyó una de las situaciones más significativas ocurridas en diciembre de 2022, pocos días antes del crimen. Según explicó, se dirigía a la casa de Florencia junto a sus hijos para organizar el cumpleaños de uno de ellos, cuando dejó de recibir respuestas de su hermana. Al llegar al domicilio, notó que algo no estaba bien. Sus hijos mayores ingresaron primero, mientras ella se quedó atrás con su hija menor. Fue en ese momento cuando observó una escena de tensión: Florencia se encontraba alterada, intentando que un hombre se retirara del lugar.
“Ella estaba asustada, estaba en un ataque de nervios”, relató, al tiempo que recordó que su hermana descendía por una escalera junto a Alexis, visiblemente angustiada. En ese instante, Melisa aseguró que no comprendía quién era el hombre, hasta que su propia hermana le dijo: “Melisa, es Alexis”. Allí logró identificarlo.
Describió además que la actitud de Alexis le resultó inquietante, señalando que tenía “una mirada totalmente perdida… como que me miraba, pero no me miraba”. Tras ese momento, indicó que el hombre se retiró del lugar en un vehículo, mientras que Florencia continuó en estado de crisis emocional.
Luego del episodio, Melisa decidió quedarse junto a su hermana durante toda la jornada. Según su relato, Florencia no lograba calmarse y permanecía en estado de angustia constante. “Estaba llorando… lloraba y lloraba”, afirmó, describiendo el nivel de afectación emocional que presentaba. En ese contexto, recordó que su hermana realizó una llamada telefónica en la que expresó temor, mencionando frases como: “¿Cómo no me va a hacer nada si ya sabe dónde vivo?”, lo que evidenciaba el miedo que sentía, y según explicó Melisa, ella hablaba con un tal “José”.
Melisa explicó que en ese momento le sugirió realizar una denuncia, aunque finalmente optó por permanecer a su lado para acompañarla. También sostuvo que, tras ese episodio, Florencia le confesó que Alexis le enviaba mensajes y que eso le generaba temor. Incluso señaló que su hermana evitaba mostrarle esos mensajes por vergüenza. “Tenía miedo”, expresó de manera contundente cuando fue consultada sobre el estado emocional de Florencia frente a la situación.
La hermana de la imputada indicó que ese temor no sólo estaba vinculado a ella, sino también a su entorno familiar, ya que le preocupaba que él supiera dónde vivían sus allegados.
Finalmente, Melisa brindó detalles sobre el vínculo que Florencia habría tenido con Alexis años atrás. Según explicó, lo conoció en 2018, cuando él se presentó en su domicilio en un par de ocasiones. Indicó que la relación fue breve y que incluso realizaron un viaje a Buenos Aires, el cual terminó de manera abrupta debido a una discusión. “Volvió antes porque se había peleado con él”, relató, agregando que el conflicto se originó porque Alexis se enojaba cuando Florencia realizaba actividades por su cuenta con su hijo.
La madre del fallecido denunció ante el Tribunal haber sido agredida verbalmente
En la misma jornada, Liliana Zeballos —madre de Alexis Baciocchi— denunció haber sido agredida verbalmente dentro de los Tribunales. El juez Eduardo López ordenó que se formalice la denuncia y pidió a la Fiscalía de Género que intervenga, en un contexto de tensión y fuerte operativo de seguridad.
Todo ocurrió cuando Liliana Zeballos interrumpió momentáneamente el debate y denunció ante el Tribunal de Juicio haber sido agredida verbalmente por familiares de Florencia Mancilla, luego de un cuarto intermedio.
La situación no fue constatada por el personal policial, que durante toda la semana montó un importante operativo de seguridad en el edificio judicial. Sin embargo, el planteo de Zeballos obligó a la intervención inmediata del presidente del Tribunal, juez Eduardo López, acompañado por sus colegas Verónica Marchisio y Juan José Varela.
El magistrado solicitó a las abogadas de la querella, Sandra Arenas y Érica Soto, que acompañaran a Zeballos a realizar la denuncia correspondiente al concluir la jornada. Asimismo, pidió a la fiscal de género, Mónica Macri, que adopte un criterio similar para garantizar la protección de la mujer.
En su declaración, Zeballos expresó con firmeza: “Ya perdí un hijo, no quiero perder a otro, ni a nadie de mi familia. Tampoco quiero que agredan a mis abogadas”. La madre de la víctima calificó la situación como “extraña”, ya que habría ocurrido dentro de los Tribunales sin que nadie se percatara del hecho.
Tras un pequeño cuarto intermedio prestó testimonio un hombre que fue pareja de la imputada, con quien tiene un hijo en común.
Finalmente declaró otro hombre a quien la imputada llamó por teléfono instantes después de haber perpetrado el hecho.
El Tribunal resolvió un cuarto intermedio hasta el próximo martes 24 de marzo desde las 9 horas, cuando se llevará a cabo la última jornada de declaraciones, que dará finalidad a la instancia de testimoniales.





