“Muy complicado”

La ministra de Trabajo de la provincia, Sonia Castiglione, volvió a encender las alarmas sobre el presente y el futuro inmediato del entramado productivo fueguino, al trazar un diagnóstico crudo sobre la situación que atraviesan las empresas radicadas en el subrégimen de promoción industrial. “Es muy complicado, muy complicado”, sintetizó Castiglione, sin rodeos, al describir un contexto que, según remarcó, “no escapa al conocimiento de nadie”. Además, la ministra puso el foco en una caída sostenida del empleo en la industria promovida, con especial impacto en los sectores electrónico y textil, a los que ahora comienza a sumarse con fuerza el rubro plástico, ampliando el alcance de la crisis productiva en la provincia.

Río Grande.- La ministra de Trabajo de Tierra del Fuego, Sonia Castiglione, trazó un duro diagnóstico sobre la situación que atraviesan las empresas radicadas en el subrégimen de promoción industrial y dejó al descubierto un escenario de deterioro sostenido que ya impacta de lleno en el empleo. 

En declaraciones a FM Aire Libre, la funcionaria no solo confirmó la caída en la producción de sectores clave como electrónica y textiles, sino que alertó que la crisis comienza a extenderse con fuerza al rubro de los plásticos, evidenciando un efecto dominó dentro del entramado productivo fueguino.

“Es muy complicado, muy complicado”, insistió Castiglione, marcando desde el inicio el tono de una evaluación sin matices. Lejos de tratarse de un fenómeno aislado, la ministra ubicó el origen del problema en un proceso más profundo y prolongado como es “el enfriamiento de la economía nacional, la caída del consumo y la ausencia de señales de recuperación”.

“Esto viene desde hace más de un año y medio, casi dos, no levanta en ningún lugar del país”, subrayó, en una definición que funciona también como crítica directa al rumbo económico del Gobierno nacional.

El dato que grafica con mayor crudeza el impacto de esta situación es el nivel de desocupación en la provincia, que alcanzó el 6,6% en el último trimestre del año pasado. Un número que, según la funcionaria, está “íntimamente ligado a la retracción de la industria promovida, históricamente el principal motor de empleo en Tierra del Fuego”.

En ese contexto, Castiglione reveló que “recientemente participó de una reunión en Buenos Aires junto a funcionarios nacionales y representantes de empresas del subrégimen. El objetivo del encuentro era, en principio, institucional, pero terminó convirtiéndose en una radiografía compartida de la crisis”. 

“El análisis que hacen es realmente muy complicado”, resumió, en relación a los empresarios, quienes, según indicó, no vislumbran en el corto plazo ninguna medida que permita revertir la tendencia.

El diagnóstico sector por sector expuesto por la ministra muestra una crisis extendida, aunque con particularidades propias en cada rubro. En la industria electrónica, la caída del consumo de bienes durables impacta directamente en los niveles de producción y en la planificación futura, generando incertidumbre en un sector estratégico para la provincia. En el textil, en tanto, la situación aparece atravesada por un componente político más explícito: la apertura de importaciones.

Castiglione fue especialmente crítica en este punto y al respecto cuestionó la liberalización del ingreso de productos del exterior, incluso de ropa usada, al considerar que “configura una competencia totalmente desleal para la industria nacional, en un mercado interno debilitado, esta combinación de factores golpea de lleno a un sector que ya venía mostrando signos de fragilidad”.

Pero el dato novedoso que aportó la ministra es la incorporación del sector plástico al mapa de la crisis. Tradicionalmente vinculado al consumo masivo, su desempeño está directamente atado a la demanda de productos alimenticios y de uso cotidiano.

“Si baja el consumo, baja la demanda de preformas para botellas plásticas”, explicó, describiendo el efecto en cadena que comienza a impactar en nuevas ramas de la industria.

Además, agregó que “a esto se suma la situación de la industria química, que enfrenta una creciente presión por la flexibilización de importaciones”.

Castiglione advirtió sobre la falta de controles adecuados a nivel nacional, lo que facilita el “ingreso de productos del exterior en condiciones que afectan la competitividad local”.

En este punto, dejó entrever un retiro del Estado nacional de su rol regulador, lo que agrava aún más el escenario.

El denominador común de todos los sectores es, según la ministra, la ausencia de políticas activas que contengan la crisis. La falta de medidas concretas, sumada a la incertidumbre económica, configura un panorama en el que las empresas no encuentran previsibilidad ni incentivos para sostener o ampliar la producción.

Las declaraciones de Castiglione no solo funcionan como un diagnóstico técnico, sino también como un posicionamiento político claro frente a las consecuencias del modelo económico vigente. 

En una provincia donde el subrégimen industrial no es solo un esquema productivo sino una estructura social que sostiene miles de puestos de trabajo, la profundización de esta crisis abre interrogantes urgentes.

Mientras la caída del empleo ya es un dato concreto y la producción sigue en retroceso, el mensaje que surge desde el Gobierno provincial es contundente: sin cambios en la política económica nacional, el escenario para la industria fueguina, y para quienes dependen de ella, continuará siendo, como lo definió la propia ministra, “muy complicado”.

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