“Estamos contra la lona”

José López, delegado de la firma, confirmó que la empresa se niega a fabricar los 40 mil equipos que podían reactivar la planta y ratificó su rumbo hacia la quiebra. Sin cobrar y sobreviviendo con changas, los operarios resisten en medio de la incertidumbre, mientras acusan a la conducción de “bajar de un ondazo” cualquier alternativa laboral.

Río Grande.- La crisis en Aires del Sur se profundiza con el correr de los días y deja al descubierto un escenario cada vez más crítico para sus trabajadores. Sin salarios, con el futuro laboral en suspenso y con negociaciones que se abren y se cierran sin resultados, el conflicto atraviesa su momento más delicado. Así lo describió José López, delegado de la planta, quien no ocultó el desgaste al manifestar que “la venimos llevando largo, tendido, cansador, abrumador”.

En diálogo con FM La Isla, López confirmó que “la última instancia judicial volvió a frustrar una posible salida, la expectativa estaba puesta en la posibilidad de reactivar la producción mediante la fabricación de 40.000 equipos, una alternativa acercada desde el sector gremial, sin embargo, la respuesta empresarial fue contundente”.

“La esperanza que teníamos hoy de la fabricación de este equipo la vuelven a bajar de un ondazo los directivos nuevos de la empresa, diciendo que no quieren fabricar los 40.000 equipos”, explicó. 

Y remató: “Siguen persistentes en la quiebra”.

La decisión no solo impacta en lo inmediato, sino que clausura una de las pocas vías concretas para sostener puestos de trabajo.

Según detalló López, la negativa no responde a impedimentos técnicos ni económicos de peso, sino “no tendría que hacer tanto, podían armar una línea en su fábrica o reacondicionar lo poco que hay en la nuestra. Incluso les sale más barato darnos el fason”, señaló.

El problema, dijo, es otro, “ellos aducen que después de estos 40.000 equipos no tienen pretensiones de seguir fabricando, no lo ven viable”. 

La consecuencia es directa, dado que “ni siquiera aceptan producir ese volumen inicial que podía funcionar como puente para sostener la actividad”.

 

Sin cobrar y sobreviviendo con changas

 

Mientras las definiciones se dilatan, la situación de los trabajadores se vuelve cada vez más desesperante. López fue claro al marcar que “no, no, nadie cobra nada, la única alternativa, por ahora, es rebuscarse el día a día”.

“Cada uno está haciendo changas, porque tenemos que llevar el pan”, relató. Aun así, los operarios mantienen presencia en la planta, organizando sus tiempos para seguir cuidando las instalaciones y sostener la pelea.

La incertidumbre es total, “cada vez que suena el celular pensamos que puede ser algo para cobrar, pero seguimos esperando”, describió, reflejando el nivel de angustia que atraviesa el colectivo.

El desgaste también empieza a reflejarse en decisiones individuales y al respecto sostuvo que “algunos trabajadores ya optaron por alejarse, hay compañeros que se han vuelto a su provincia, otros eligieron seguir con abogados particulares, son los menos, pero pasa”, contó.

A pesar de eso, la mayoría se mantiene firme porque “la idea es seguir unidos y llegar hasta el fin, como corresponde en nuestro puesto de trabajo”, sostuvo.

 

“Estamos en el momento más feo”

 

El escenario judicial tampoco ofrece certezas. La próxima instancia clave será la decisión del juez sobre la quiebra. 

“Ahora queda esperar qué dictamina, si es quiebra o no, y en base a eso ver cómo sigue el camino”, explicó López.

Mientras tanto, el ánimo oscila entre la esperanza y el golpe constante de la realidad. 

“Hoy pensábamos que podíamos salir con una solución, pero esto te baja la expectativa”, reconoció.

La definición que eligió para describir el presente es contundente: “Estamos contra la lona. Es el momento más feo en el que nadie quiere estar”.

Aun así, los trabajadores buscan sostenerse colectivamente, dado que “mientras esté nuestra familia atrás, nosotros vamos a seguir, esa es la fuerza que tenemos”, afirmó.

También valoró el acompañamiento social, aunque reconoció que con el paso del tiempo tiende a diluirse. “Los vecinos siguen colaborando, pero el proceso es largo y no queremos quedar en el olvido”, advirtió.

 

Una pelea que excede a la empresa

 

Más allá del conflicto puntual, López dejó entrever una preocupación mayor que es “el impacto que este caso puede tener como precedente en la provincia”.

“Nosotros somos la primera fábrica. Después vienen los demás”, alertó. Y planteó la “necesidad de resistir no solo por los puestos actuales, sino por lo que puede venir, tenemos que ser un presente positivo para que otros tengan fuerza”, sostuvo.

En paralelo, aparecen otras alternativas en análisis, aunque sin certezas inmediatas, entre ellas, la “posibilidad de avanzar en un proceso de expropiación o la intervención de fondos provinciales, sabemos que son caminos largos y difíciles”, admitió.

Por ahora, la realidad es una sola, trabajadores sin salario, una empresa que se retira sin producir y una definición judicial que marcará el futuro inmediato.

“Estamos en una encrucijada y necesitamos respuestas para nuestros compañeros”, cerró López, sintetizando el drama de un conflicto que, lejos de resolverse, se agrava día a día.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.