El referente del CECIM La Plata advirtió que las causas por torturas siguen trabadas por decisiones judiciales y estructuras heredadas de la dictadura. Cuestionó el contexto político actual, reclamó investigar a fondo y alertó sobre un proceso de desmalvinización que aún persiste.
Río Grande.- En una entrevista cargada de definiciones políticas y denuncias históricas, el referente del CECIM La Plata, Ernesto Alonso, volvió a poner en el centro del debate la falta de justicia para los excombatientes de Malvinas y la persistencia de estructuras de poder que, según afirmó, continúan “obstaculizando el reconocimiento pleno de sus derechos”, dijo a FM del Pueblo.
Alonso sostuvo que “a más de cuatro décadas del conflicto, los veteranos siguen enfrentando no solo las consecuencias de la guerra, sino también un entramado institucional que ha dificultado sistemáticamente el avance de las causas judiciales vinculadas a violaciones a los derechos humanos cometidas durante el conflicto”.
“Los excombatientes necesitan verdad y justicia”, remarcó, al tiempo que subrayó que “el objetivo central no es la condena inmediata, sino garantizar investigaciones profundas que permitan esclarecer los hechos denunciados por los propios soldados”.
Una justicia que no avanza
Uno de los ejes centrales de la entrevista fue el estado de las causas judiciales, para lo cual, Alonso cuestionó duramente el “accionar del Poder Judicial, señalando decisiones contradictorias y dilaciones que, en la práctica, han frenado el avance de las investigaciones”.
Recordó que “en instancias anteriores se intentó cerrar causas bajo el argumento de la prescripción, sin considerar adecuadamente las pruebas presentadas por los excombatientes”.
Sin embargo, destacó que “tanto la Corte Suprema como organismos internacionales, como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, han señalado la necesidad de investigar estos hechos”.
A pesar de esos avances formales, advirtió que “persiste una fuerte resistencia dentro del sistema judicial”.
“Hay estructuras que siguen funcionando y que hacen muy difícil que esto avance”, señaló, sugiriendo la existencia de condicionamientos internos que afectan la independencia de los jueces.
En esa línea, expresó “preocupación por posibles maniobras que podrían alterar el curso de las causas, como cambios en la integración de tribunales o decisiones que no respeten antecedentes judiciales”.
Torturas, inteligencia y persecución
Alonso también hizo referencia a los hechos denunciados por los excombatientes, incluyendo torturas y tratos inhumanos sufridos durante la guerra. Según explicó, “estos episodios no solo están documentados por testimonios de las víctimas, sino también por informes, expedientes y hasta publicaciones internacionales”.
Además, denunció que “incluso en democracia, existieron mecanismos de seguimiento e inteligencia sobre los propios veteranos, lo que, a su entender, demuestra la continuidad de prácticas vinculadas a la lógica de la dictadura”.
“Nos seguían, había informes de inteligencia”, afirmó, al recordar situaciones en las que los excombatientes eran monitoreados mientras comenzaban a organizarse y reclamar sus derechos.
El peso de la política y la “desmalvinización”
Otro de los puntos destacados fue el análisis del contexto político actual. Alonso advirtió que “existe un clima que dificulta el reconocimiento de los excombatientes y que, en algunos casos, promueve miradas negacionistas o distorsionadas sobre lo ocurrido en Malvinas”.
En ese sentido, planteó que “aún persiste un proceso de “desmalvinización”, donde se intenta minimizar el rol de los soldados o equiparar situaciones sin un análisis histórico profundo”.
También cuestionó la “reivindicación de figuras vinculadas a la dictadura, señalando que esto impacta directamente en la construcción de memoria colectiva”.
Para Alonso, la guerra no puede analizarse aislada del contexto en el que ocurrió, marcado por un gobierno militar que utilizó el conflicto con fines políticos. Sin embargo, insistió en que “eso no debe invisibilizar a los soldados ni las violaciones que sufrieron”.
Memoria, soberanía y recursos
En otro tramo de la entrevista, el referente del CECIM amplió la mirada hacia la dimensión geopolítica de Malvinas. Sostuvo que “el conflicto no solo tiene una raíz histórica, sino que también está atravesado por intereses económicos y estratégicos vinculados a los recursos naturales del Atlántico Sur”.
Según planteó, la “disputa por Malvinas sigue vigente y se relaciona con el control de recursos como el petróleo y la pesca, lo que refuerza la necesidad de una política soberana clara por parte del Estado argentino”.
Héroes olvidados y deudas pendientes
Alonso también hizo hincapié en la falta de reconocimiento hacia muchos excombatientes, especialmente aquellos que no forman parte de los relatos oficiales. Habló de “héroes anónimos que quedaron fuera de la memoria colectiva y de una deuda histórica que aún no ha sido saldada”.
En ese marco, cuestionó que “personas con antecedentes graves durante la dictadura hayan recibido beneficios o reconocimientos, mientras que muchos veteranos siguen esperando justicia”.
Un llamado a la reflexión
Hacia el cierre, el dirigente insistió en la necesidad de una “reflexión profunda como sociedad, donde, planteó que no se trata solo de revisar el pasado, sino de entender cómo ese pasado impacta en el presente y condiciona las decisiones actuales”.
“Sin justicia, no hay memoria posible”, dejó entrever como síntesis de su planteo, al remarcar que el reconocimiento de los excombatientes no puede limitarse a actos simbólicos, sino que debe traducirse en acciones concretas del Estado.
Finalmente, advirtió que “el camino hacia la verdad sigue siendo largo y complejo, pero insistió en que es imprescindible sostener el reclamo”.
“Esta lucha es por todos”, concluyó, reafirmando el compromiso de los excombatientes con la memoria, la justicia y la soberanía.

