Carlos Margalot advirtió que el Gobierno no convoca a negociar desde enero, mientras la inflación devora ingresos. En este sentido, sostuvo que “la gente no puede vivir con 800 mil pesos” y crece la tensión social. Además, cuestionó el “silencio del Ejecutivo y la falta de respuestas concretas, pero también apuntó contra lo que definió como un uso político de la crisis”. Ante este marco, el dirigente confirmó que “el gremio evalúa medidas de fuerza en Río Grande ante la falta de avances, si no pasa nada esta semana, veremos qué medida optaremos la próxima”.
Río Grande.- En medio de una crisis económica que golpea con fuerza a Tierra del Fuego, desde la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) salieron a cuestionar con dureza el discurso oficial. El secretario de Finanzas y paritario del gremio, Carlos Margalot, puso en duda la narrativa del Gobierno provincial sobre la “garantía de los salarios” y expuso una realidad mucho más cruda al sostener que “hoy los sueldos están congelados, hay pérdida acelerada del poder adquisitivo y una paritaria que no se convoca desde enero”, dijo a FM del Pueblo.
En este marco, advirtió que “obviamente, el salario tiene que estar garantizado”, disparó Margalot, en respuesta a las declaraciones del ministro de Economía. Pero rápidamente marcó el punto central del conflicto al señalar que “lo que tiene que estar trabajando el ministro es cómo recomponer el salario”.
El dirigente sindical fue directo y marcó que “desde el último incremento otorgado en enero, un 4,5% al básico, no hubo nuevas convocatorias a discusión salarial”.
“Desde esa reunión con el gobernador, que se comprometió a llamarnos, no nos han llamado”, afirmó.
La consecuencia es evidente porque tenemos un “retraso acumulado que ya impacta de lleno en el bolsillo de los trabajadores estatales, donde en febrero, marzo, abril, no hubo nada y si nos sentamos recién en mayo, estamos hablando de un aumento que recién se vería en junio”, explicó.
En ese marco, Margalot trazó una comparación que deja al descubierto la magnitud del deterioro al señalar que “frente a una inflación que, incluso tomando cifras oficiales, ronda el 3% mensual, el aumento del 4,5% otorgado en el primer semestre resulta completamente insuficiente, llegaríamos casi a un 20% de inflación para julio con un 4,5%, ni siquiera estamos logrando ir pelo a pelo”, sostuvo.
Pero más allá de los porcentajes, el problema es estructural porque “810 mil pesos cobra un recién ingresante en la administración pública, no puede más”, sentenció.
Y fue más allá al señalar que “la gente no está esperando que le garanticen el salario, está esperando un incremento urgente”.
El reclamo no es solo sectorial, según Margalot, el “impacto ya se traslada al conjunto de la economía fueguina, se ve en la calle, se ve en el comercio, si el empleado público no consume, los comercios cierran”, advirtió, describiendo un círculo recesivo que se profundiza.
En ese contexto, desde ATE plantean la necesidad de medidas urgentes, entre ellas, la “implementación de una cláusula gatillo o algún mecanismo automático de actualización, mínimamente tendrían que acompañar la inflación para ir recomponiendo de a poco”, propuso.
Incluso sugirió que “el propio gobernador podría avanzar por decreto si no hay acuerdo inmediato, que lo dé directamente para mantener el salario, y después discutimos la recomposición real”.
La tensión crece también en el plano político y al respecto Margalot cuestionó el “silencio del Ejecutivo y la falta de respuestas concretas, pero también apuntó contra lo que definió como un uso político de la crisis”.
Al respecto, dijo que “no nos parece correcto que ya estén en campaña mientras la gente no llega a fin de mes”, lanzó.
En paralelo, el dirigente confirmó que “el gremio evalúa medidas de fuerza en Río Grande ante la falta de avances, si no pasa nada esta semana, veremos qué medida optaremos la próxima”, anticipó.
El trasfondo, sin embargo, es más profundo, dado que, Margalot habló directamente de una “provincia fundida” y de una “crisis que combina caída de la coparticipación, deudas con municipios y un contexto nacional adverso”, pero incluso en ese escenario, fue categórico al marcar que “plata hay”.
“Por más que haya caído la recaudación, no es solo para garantizar el salario, hay que empezar a mejorar los sueldos”, insistió.
La discusión, además, tiene un componente geográfico que agrava la situación porque “vivir en Tierra del Fuego no es como vivir en el norte del país, todo es prácticamente el doble”, remarcó, en referencia al costo de vida en la provincia.
Mientras tanto, la brecha entre discurso y realidad sigue ampliándose. El Gobierno habla de sostener salarios; los trabajadores, de sobrevivir. Y en el medio, una paritaria paralizada que se convierte en el principal síntoma de una crisis que ya dejó de ser coyuntural para volverse estructural.
“Esto ya es grave”, resumió Margalot y la advertencia no suena exagerada, sin recomposición salarial, sin negociación y con la inflación corriendo por delante, el conflicto parece inevitable.

