El Municipio de Río Grande, a través de la Agencia de Deportes, Cultura y Turismo, volvió a demostrar su compromiso con la niñez y la juventud de la ciudad al organizar este fin de semana encuentros de handball y básquet en el polideportivo Carlos Margalot. La actividad reunió a decenas de niños y niñas provenientes de distintas escuelas y clubes locales, en una propuesta que combinó formación, juego, recreación y un fuerte componente social.
Río Grande.- Estas jornadas no solo fortalecen la práctica deportiva, sino que también permiten detectar nuevos talentos, incentivar la continuidad en la disciplina y sembrar valores fundamentales como la solidaridad, el respeto y el compañerismo.
El profesor Fernando “Matungo” Cobián, referente de la disciplina de handball y formador con una amplia trayectoria, fue uno de los encargados de coordinar las actividades y explicó en detalle cómo se organizó la iniciativa, cuáles fueron los objetivos inmediatos y qué impacto espera que tengan a futuro.
Según relató Cobián, los encuentros se organizaron en tres bloques diferenciados por edades.
El primer bloque, de 10:00 a 11:30 horas, estuvo destinado a los niños y niñas de 8, 9 y 10 años, categoría conocida como “mini”.
El segundo bloque convocó a los chicos de 11 y 12 años, que ya comienzan a tener un mayor desarrollo técnico y físico.
Finalmente, el tercer bloque estuvo compuesto por los adolescentes de 13 y 14 años, en la categoría “menores”, donde se empieza a trabajar con mayor intensidad sobre el juego colectivo y los fundamentos específicos de cada disciplina.
En todos los casos, el enfoque estuvo puesto en que los chicos y chicas jueguen, aprendan y se diviertan. La consigna, más allá de los resultados, fue que cada uno tenga la posibilidad de participar activamente, probarse en la cancha y descubrir en el deporte una herramienta de crecimiento personal.
Participación de escuelas y clubes
La convocatoria fue amplia y variada, con la participación de la Escuela Municipal y clubes que vienen apostando por estas disciplinas como el Polideportivo Malvinas Argentinas, Polideportivo Carlos Margalot, Centro Deportivo Municipal, Centro Deportivo de la Margen Sur, Club Real Madrid, Escuela de Gobierno María Auxiliadora y Escuela Nº 21.
Cada institución estuvo representada por sus respectivos profesores y entrenadores, lo que permitió dar continuidad al trabajo que se desarrolla en cada espacio. Este intercambio, además de enriquecer la experiencia de los jugadores, favorece el crecimiento colectivo del handball y el básquet en la ciudad.
El semillero del deporte riograndense
En palabras de Fernando Cobián, estas actividades son el verdadero semillero del deporte local: “De alguna manera, este es el semillero de nuestro futuro deporte, de nuestra disciplina. Así que empezamos a trabajar nuevamente después de las vacaciones de invierno y queremos darle continuidad todos los fines de semana. Ojalá podamos sostenerlo, porque estos espacios generan hábitos en los chicos y fomentan la práctica deportiva como parte de su vida cotidiana”.
El profesor también destacó que, si bien los chicos participan con entusiasmo y compromiso, el acompañamiento de las familias es fundamental. “Los padres siempre están presentes, alentando, colaborando y compartiendo la jornada dentro del gimnasio. Ese vínculo es clave para que los niños y niñas se sientan apoyados y valorados”.
Competencia sana y formación integral
Si bien la propuesta tuvo un fuerte perfil recreativo, no se puede negar que los niños y niñas, como todo deportista, llevan dentro un espíritu competitivo. Cobián lo señaló con claridad: “Cada chico tiene su competencia interna y quiere ganar siempre. Hay que enseñarles también a manejar esas frustraciones que aparecen cuando las cosas no salen como esperaban. Eso también es parte de la formación deportiva”.
En ese sentido, la actividad no solo busca formar jugadores, sino también personas capaces de enfrentar desafíos, trabajar en equipo y respetar al otro, incluso en el marco de la competencia.
Una mirada a futuro hacia torneos y ligas locales
Uno de los puntos más interesantes que dejó la charla con Fernando Cobián fue la proyección futura de estas actividades. El profesor reconoció que, por ahora, se trata de encuentros de formación, pero que la intención es avanzar hacia torneos o ligas locales: “La idea es que, a medida que vayamos sumando rodaje y participación, podamos darle formato de torneo o de liga, con árbitros, tableros, premiaciones y todo lo que eso implica. Es una manera de incentivar aún más a los chicos y darles un marco competitivo que complemente el aprendizaje”.
Este paso significaría un salto de calidad para el desarrollo del handball y el básquet en Río Grande, consolidando estructuras que permitan a los jóvenes progresar en cada disciplina y proyectarse hacia instancias mayores.
La importancia del intercambio provincial
Al ser consultado sobre la situación a nivel provincial, Cobián fue claro: el gran desafío es la falta de intercambio entre ciudades debido a los altos costos de traslado.
“Hoy los costos son muy altos y eso dificulta que podamos llevar delegaciones a Ushuaia o que los chicos de allá vengan a Río Grande. Entre todos los que tenemos acá, llegamos a casi cien chicos, y trasladar a cien chicos a otra ciudad es muy difícil. Ojalá podamos generar encuentros en Tolhuin, que es un punto intermedio, y así achicar distancias”.
Este aspecto es clave, ya que el roce deportivo entre localidades es fundamental para el crecimiento de las disciplinas y para que los jugadores tengan nuevas experiencias y motivaciones.
Un trabajo con fuerte impacto social
Más allá de lo deportivo, el Municipio de Río Grande busca que estas iniciativas tengan un impacto social profundo. En un contexto en el que las infancias muchas veces están atravesadas por el sedentarismo y el uso excesivo de pantallas, la práctica del deporte se convierte en una herramienta de inclusión, salud y formación en valores.
El hecho de que los chicos y chicas cuenten con espacios gratuitos, coordinados por profesores capacitados y con la infraestructura adecuada, marca una diferencia sustancial para muchas familias de la ciudad. Se trata de un derecho garantizado y de una política pública que busca democratizar el acceso al deporte.
El rol de las familias
En este tipo de iniciativas, el acompañamiento de los padres, madres y familiares es central. Cobián resaltó con énfasis que sin el apoyo de las familias sería imposible sostener estos encuentros. La participación activa de los adultos en la jornada -alentando, colaborando y compartiendo- refuerza el vínculo entre deporte y comunidad.
La Agencia Municipal de Deportes, Cultura y Turismo también promueve esa integración, con el objetivo de que cada evento deportivo sea una experiencia compartida entre chicos y grandes, generando lazos sociales que fortalecen el entramado comunitario.
En conclusión es sembrar hoy para cosechar mañana
Los encuentros de handball y básquet organizados en el polideportivo Carlos Margalot fueron mucho más que simples partidos. Representaron una inversión en el futuro de la ciudad, una apuesta a las infancias y a la construcción de ciudadanos activos, responsables y comprometidos.
El Municipio de Río Grande, junto a profesores como Fernando “Matungo” Cobián y a las instituciones deportivas locales, están sembrando hoy las semillas de lo que mañana puede ser una generación de deportistas destacados y, sobre todo, de personas que aprendieron desde pequeñas el valor del esfuerzo, la amistad y el respeto.
El desafío a futuro será sostener la continuidad, ampliar el alcance y superar las barreras económicas para que el deporte riograndense pueda trascender fronteras y seguir creciendo. Pero lo realizado este fin de semana ya dejó en claro que la ciudad tiene talento, compromiso y una comunidad dispuesta a acompañar este camino.

