El legado del Karate-Do JKA y la visita del Sensei Mitsuo Inoue en Río Grande

El Polideportivo Municipal Alejandro “Guata” Navarro se convirtió en el epicentro de una experiencia inolvidable para la comunidad del Karate-Do de Tierra del Fuego. Durante dos jornadas intensas y de profundo significado, la Escuela Municipal de Karate-Do Shotokan JKA de la ciudad de Río Grande, bajo la conducción del Sensei 5º Dan Vicente Sosa, recibió la visita del Sensei Mitsuo Inoue, maestro japonés 8º Dan de la Japan Karate Association (JKA), quien dictó un curso técnico-práctico y realizó la evaluación final de alumnos s de Río Grande y provenientes de Ushuaia, Punta Arenas y Puerto Natales (Chile).

Río Grande.- El evento, denominado “Cruz del Sur”, se consolidó como un hito regional, reuniendo a practicantes de ambos lados de la frontera en torno a la técnica, la disciplina y el espíritu que representa la escuela tradicional del Karate-Do japonés. Para Vicente Sosa, referente indiscutido de esta disciplina en Tierra del Fuego con más de cuatro décadas de trayectoria, fue “una instancia de gran orgullo y compromiso, porque tener nuevamente la presencia del Sensei Inoue en nuestra ciudad significa mucho más que un curso o una evaluación; es una reafirmación de nuestro camino, de nuestro esfuerzo diario y del valor formativo que el Karate-Do tiene en la vida de cada alumno”.

Un esfuerzo compartido con organización, compromiso y formación integral

El Sensei Sosa destacó el trabajo conjunto de las instituciones locales y del equipo municipal para hacer posible un evento de esta magnitud. “Debo agradecer profundamente a la Municipalidad de Río Grande, a la Agencia de Deportes, Cultura y Turismo, y a todo su plantel. Siempre están acompañándonos, y eso no es menor. A veces las condiciones climáticas o económicas no ayudan, pero el acompañamiento institucional y humano marca la diferencia”, expresó.

El arribo del Sensei Inoue no estuvo exento de dificultades: las condiciones climáticas adversas en la región austral complicaron el aterrizaje del vuelo que debía traer al maestro japonés, retrasando su llegada y generando una logística compleja. “Tuvimos un pequeño contratiempo, el avión no pudo aterrizar en un primer intento, y por un momento pensamos que deberíamos reorganizar todo el cronograma. Pero finalmente lo logramos, y tenerlo en Río Grande, compartiendo sus enseñanzas con nuestros alumnos, fue una gran satisfacción para todos”, recordó Sosa.

Durante los dos días de actividades, el programa incluyó entrenamientos intensivos, clases generales y evaluaciones por categorías y niveles. Cada jornada combinó el rigor técnico de la escuela japonesa con el espíritu de camaradería y respeto que caracteriza al Karate-Do. “El curso fue muy exigente -comentó Sosa-, fueron jornadas de dos horas de entrenamiento técnico, con un enfoque preciso en los fundamentos, el control corporal, la postura y la aplicación correcta del kata y el kumite. En la segunda jornada realizamos una clase general integradora, donde los alumnos pudieron demostrar su progreso y luego acceder a la instancia de examen final”.

Crecimiento regional y la integración patagónica

La presencia de delegaciones de Ushuaia, Punta Arenas y Puerto Natales (Chile) fortaleció la idea de un Karate-Do sin fronteras, con un espíritu integrador que trasciende lo deportivo. “La participación de nuestros hermanos chilenos es siempre un motivo de alegría. Nos une la misma filosofía, la misma escuela y el mismo respeto por el Karate-Do. Esto es lo que nosotros llamamos la familia JKA, un espacio donde el aprendizaje y la amistad van de la mano”, destacó el Sensei.

El evento también sirvió para afianzar el vínculo entre las distintas escuelas del sur del continente. Según Sosa, “en estos últimos años, el crecimiento ha sido muy notorio. Cada vez tenemos más practicantes, más instructores formados y más compromiso en las ciudades de la Patagonia. La JKA se ha consolidado en la región como una organización que promueve no sólo la técnica sino también la formación humana, la ética y el respeto”.

Más de 40 años enseñando con pasión y disciplina

Con 43 años dedicados ininterrumpidamente al Karate-Do, Vicente Sosa es una de las figuras más respetadas del arte marcial en Tierra del Fuego. Desde la creación de la Escuela Municipal de Karate-Do, ha guiado a cientos de jóvenes y adultos por el camino de la autodisciplina, el respeto y la superación personal.

“Este trabajo no es sólo físico, es espiritual y educativo. El Karate-Do, tal como lo entendemos en la JKA, es un camino de vida. Forma personas, no sólo deportistas. Yo lo digo siempre: el Karate empieza y termina con respeto”, reflexionó el Sensei, citando uno de los principios fundamentales del maestro Gichin Funakoshi, fundador del estilo Shotokan.

Sosa remarcó que los logros alcanzados son el resultado de una dedicación colectiva. “Nadie logra sostener una escuela por tantos años si no hay compromiso, si no hay un grupo humano detrás que acompañe. Los padres, los alumnos, los instructores, los colaboradores y el municipio han sido parte de este crecimiento. Yo sólo soy una pieza más en este engranaje que busca enseñar valores a través del movimiento y la constancia”.

Proyección internacional: del sur argentino al escenario latinoamericano

Durante el año, el Sensei Vicente Sosa participó en un evento latinoamericano en Colombia, donde se reunieron más de 800 practicantes de distintos países, representando a la Japan Karate Association. Allí, la delegación argentina fue reconocida por su nivel técnico y su compromiso institucional.

“Fue una experiencia extraordinaria. Compartir con maestros de toda Latinoamérica, ver cómo crece el Karate-Do en cada país y cómo se mantiene viva la enseñanza de Funakoshi y Nakayama, es realmente emocionante. Representar a Río Grande y a nuestra provincia en esos escenarios es un orgullo que nos motiva a seguir mejorando”, expresó.

Además, adelantó que el calendario deportivo de la escuela continuará muy activo: “En noviembre tendremos un evento provincial y en diciembre un torneo en Puerto Natales, Chile, donde participarán alumnos de distintos niveles. A veces se complica por las fechas de exámenes escolares o las fiestas, pero hacemos el esfuerzo de estar presentes. Lo importante es que cada alumno viva la experiencia del intercambio y de la competencia con espíritu deportivo”.

El desafío de enseñar y formar en tiempos difíciles

Sosa fue claro al referirse a la realidad económica que atraviesa el país y cómo eso repercute en la práctica deportiva. “No es sencillo mantener una escuela, viajar o participar en torneos. Hay chicos que hacen un esfuerzo enorme, padres que trabajan más horas para que sus hijos puedan entrenar. Por eso cada logro tiene un valor doble. A veces no alcanza con las ganas, se necesita apoyo, pero nosotros seguimos adelante porque creemos en lo que hacemos”.

El Sensei destacó también el valor pedagógico del Karate-Do como herramienta de contención social y formación ciudadana. “El Karate-Do enseña respeto, orden y disciplina. Son valores que se trasladan a la vida cotidiana. Cuando un chico aprende a saludar, a esperar su turno, a escuchar, a respetar a su compañero, está aprendiendo mucho más que una técnica. Está incorporando valores que lo van a acompañar toda la vida”, enfatizó.

Agradecimientos y continuidad del legado

En el cierre del evento, Sosa dedicó palabras de gratitud hacia todos los que acompañan el trabajo de la escuela. “Quiero agradecer a la Agencia Municipal de Deportes, Cultura y Turismo, a su gerente Sebastián Bendaña, a todo el plantel de profesores, y especialmente a los alumnos y sus familias. Ellos son el corazón de esta escuela. A veces tenemos que redoblar esfuerzos, pero cuando uno ve el compromiso de los chicos, todo vale la pena”.

También mencionó el papel de los instructores locales y la importancia de seguir formando nuevos referentes: “Tenemos jóvenes que están creciendo, formándose como instructores, y eso garantiza la continuidad del trabajo. Mi tarea hoy es transmitirles todo lo que aprendí para que mañana ellos sigan enseñando con el mismo espíritu”.

El reflejo de una vida dedicada al Karate-Do

Con humildad y serenidad, Vicente Sosa resumió lo que representa para él este camino: “Son más de cuarenta años de trabajo, de sacrificio, de alegrías y también de dificultades. Pero ver hoy este gimnasio lleno, ver a chicos de distintas ciudades entrenando juntos, ver que lo que uno sembró sigue dando frutos, es la mayor recompensa que puedo tener. Este es el legado: que el Karate-Do siga vivo, que las nuevas generaciones lo abracen con respeto y pasión”.

El curso “Cruz del Sur” no fue solamente una capacitación técnica, sino una celebración del esfuerzo colectivo y del espíritu que sostiene a esta disciplina en la región más austral del continente. Como bien lo resume el Sensei Sosa: “El Karate-Do es un camino de vida. Y mientras tengamos la oportunidad de enseñar, de aprender y de compartir, ese camino seguirá abierto para todos”.

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