Falleció René Marcelino Aguilar, veterano de Malvinas

Fue Cabo Primero de la Armada Argentina y combatió en 1982 en las Islas Malvinas. Su nombre quedó grabado en la historia por haber contraído matrimonio en pleno conflicto bélico, a pocos días de la rendición. Tenía 67 años y residía en Río Grande.

Río Grande.- El Centro de Veteranos de Guerra “Malvinas Argentinas” comunicó con profundo pesar el fallecimiento de René Marcelino Aguilar, veterano de la Guerra de Malvinas, ocurrido este viernes en la ciudad de Río Grande, a los 67 años de edad.

Aguilar perteneció a la Armada Argentina, donde se desempeñó como Cabo Primero del Batallón Antiaéreo durante el conflicto bélico de 1982 en las Islas Malvinas. Su fallecimiento se produjo en la Clínica CEMEP, y sus restos son despedidos por familiares, amigos y compañeros de lucha.

Más allá de su condición de excombatiente, la vida de Aguilar quedó marcada por una historia singular que trascendió fronteras y se convirtió en símbolo de humanidad en medio de la guerra. En plena contienda con el Reino Unido, y a escasos días de la rendición argentina, tomó una decisión que lo volvió protagonista de un hecho inédito: casarse en las Malvinas.

El 9 de junio de 1982, cinco días antes del final del conflicto, Aguilar contrajo matrimonio en el archipiélago, convirtiéndose en el primer argentino en hacerlo allí en más de 150 años. Su novia, Silvina, se encontraba en el continente, en la Base Naval de Puerto Belgrano, por lo que la ceremonia se realizó mediante poder legal.

Según relató años después, la motivación fue profundamente personal: quería dejarle su apellido a la hija que estaba en camino y reafirmar un proyecto de vida aun en medio del horror de la guerra. Con autorización de sus superiores, el trámite se concretó en la sede de la Gobernación Militar creada durante el conflicto, con la representación legal a cargo de un oficial de la Armada.

El entonces gobernador militar de las islas, Mario Benjamín Menéndez, encabezó el acto administrativo. La escena, atravesada por la tensión bélica y un inesperado gesto de humanidad, terminó con sonrisas y aplausos entre los presentes, antes de que Aguilar regresara inmediatamente a su posición de combate.

“La luna de miel fue un almanaque y un cartón de cigarrillos que me regalaron mis compañeros”, recordaba con ironía y emoción, ya instalado definitivamente en Río Grande, donde formó su familia y mantuvo vivo el compromiso con la memoria de Malvinas.

Desde el Centro de Veteranos de Guerra “Malvinas Argentinas” acompañaron a sus hijos, familiares y seres queridos, e invitaron a elevar una plegaria por el eterno descanso de su alma. Con su partida, se va un excombatiente, pero también queda una historia que resume, en un mismo gesto, el horror de la guerra y la persistencia del amor.

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