Tras la media sanción de la reforma laboral impulsada por el oficialismo, el gremio que conduce Sergio Palazzo habló de “regresión histórica”, acusó al Gobierno de avanzar con represión y advirtió que la pelea “recién empieza”.
Río Grande.- La Asociación Bancaria salió con dureza a cuestionar la media sanción que el Senado de la Nación otorgó anoche al proyecto de reforma laboral promovido por el gobierno de Javier Milei.
En un comunicado de tono combativo, el sindicato calificó la iniciativa como una “regresión laboral” y denunció que “su aprobación representa un retroceso estructural en materia de derechos conquistados”.
Bajo la consigna “La lucha continúa”, el gremio expresó su “profundo rechazo y preocupación” por lo que considera una avanzada directa contra el andamiaje jurídico que protege a trabajadores y trabajadoras en la Argentina.
Para la organización sindical, lejos de tratarse de una modernización normativa, el proyecto apunta a “destruir pilares centrales como la Ley de Contrato de Trabajo, la negociación colectiva y la capacidad de representación sindical”.
Desde la conducción nacional sostienen que el objetivo de la reforma es claro: “trabajadores con menos derechos, convenios debilitados o inexistentes y organizaciones sindicales limitadas en su capacidad de defensa”.
En ese marco, advirtieron que “la iniciativa promueve relaciones laborales más desiguales y precarizadas, consolidando un esquema donde la flexibilización reemplaza garantías históricas”.
Pero el comunicado no se limitó al plano legislativo, dado que La Bancaria también repudió la represión registrada durante la jornada de protesta frente al Congreso, señalando que “la violencia institucional fue el correlato político de una ley que, a su entender, no cuenta con legitimidad social”.
“Se pretende imponer por la fuerza lo que no se puede defender en términos de justicia social”, sostienen desde el sindicato.
El mensaje sindical apunta directamente al oficialismo y a los bloques que acompañaron la media sanción, a quienes acusan de “habilitar un cambio de paradigma que debilita la estabilidad laboral y erosiona la negociación colectiva como herramienta central de equilibrio entre capital y trabajo”.
En esa línea, la Asociación Bancaria ratificó su compromiso de impulsar “todas las acciones gremiales y democráticas necesarias” para frenar el avance del proyecto en Diputados. La advertencia es clara: el conflicto escalará si la iniciativa avanza sin modificaciones sustanciales.
Con la reforma laboral como nuevo eje de confrontación política, el gremio bancario se posiciona en la primera línea de resistencia sindical. La discusión recién comienza, pero el tono ya anticipa un escenario de fuerte tensión entre el Gobierno y el movimiento obrero organizado.

