El Director Ejecutivo de la Unión Industrial Fueguina advirtió que la baja de aranceles y la apertura comercial aceleraron un escenario que ya venía deteriorado por la caída del consumo. Reclamó un plan de transición, cuestionó la “falta de infraestructura” y planteó que “sin demanda interna no hay esquema productivo que resista”.
Río Grande.- En un contexto atravesado por la baja de aranceles, la competencia directa con importaciones, especialmente desde China, y un consumo interno en retroceso, el Director Ejecutivo de la Unión Industrial Fueguina, Ramiro Caballero, trazó un diagnóstico crudo sobre el presente industrial de Tierra del Fuego y dejó una advertencia política al marcar que “sin un plan de transición productiva, el ajuste impactará con mayor fuerza en el empleo”.
“No se puede producir si no se vende, es imposible seguir fabricando algo que no tiene demanda”, resumió en diálogo con FM La Isla, poniendo el eje en lo que considera el verdadero problema estructural del momento como lo es la caída del consumo en la Argentina.
Un inicio de año “esperado”, pero más duro
Caballero reconoció que “el arranque de 2026 era previsible en términos de dificultades”, dijo, al tiempo que agregó que “era un inicio de año que se preveía que iba a ser de esta forma”, afirmó, recordando que “durante 2025 el consumo ya había mostrado una caída sostenida por pérdida de poder adquisitivo y cambios en los hábitos de compra”.
Según explicó, el sector electrónico fueguino logró “sostener producción el año pasado por tres factores como fueron la disponibilidad de insumos, compromiso de mantenimiento de empleo hasta fin de año y un intento de ganar competitividad por volumen, pero ese esquema dejó como saldo un stock elevado que hoy supera las ventas reales”.
“El resumen del año fue que la caída del consumo afectó fuertemente las ventas y eso impacta en el inicio de este año”, sintetizó.
Apertura, aranceles y competencia externa
El escenario se complejizó con la baja de aranceles y una mayor exposición a productos importados, para lo cual, Caballero fue explícito respecto a la competencia asiática señalando que “donde China compite, gana, no hay manera de competir con China”.
Si bien admitió que “había aspectos de la política económica anterior que debían corregirse, como el sistema de SIRA que dificultaba importaciones de insumos”, planteó que el “problema no es el rumbo final, sino la velocidad y la falta de un esquema de transición”.
“Podemos estar de acuerdo en llegar a un camino de mayor competitividad, pero ¿cuál es el plan de tránsito? ¿Cómo logramos que el impacto no sea mayor al que está ocurriendo?”, cuestionó.
La transición que no aparece
Para el titular de la UIF, el debate de fondo es político y estratégico, por lo tanto, “si el país pretende una reconversión productiva, debe preparar previamente infraestructura, formación laboral y nuevas inversiones”.
“Tenés que preparar la nueva infraestructura, la formación de profesionales, crear ese empleo. ¿Cuánto tiempo lleva eso?”, planteó, en clara alusión a la ausencia de un programa integral que acompañe la apertura comercial.
Caballero admitió que “en Tierra del Fuego existen avances, como el desarrollo de la electrónica vehicular, que será aprobada en la próxima comisión del área aduanera”.
Sin embargo, reconoció que “no es suficiente para compensar la caída en otros segmentos, especialmente celulares de gama baja y media”.
Infraestructura pendiente y oportunidades que se diluyen
Otro punto crítico señalado fue la infraestructura y en este sentido, Caballero sostuvo que “cualquier inversión no realizada en tiempo y forma hoy impacta con mayor crudeza”.
“Si en algún momento faltó infraestructura, hoy se ve con una afectación más efectiva”, indicó, aludiendo tanto a “puertos como a servicios básicos para nuevas inversiones, incluso en el sector turístico”.
“Quien quiere desarrollar algo, al no estar preparado el terreno, tarda mucho más”, explicó ante la falta de condiciones óptimas que retrasa proyectos y debilita la capacidad de reconversión productiva.
FAMP: alivio parcial, compromisos vigentes
Respecto al Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva (FAMP), Caballero aclaró que “no fue eliminado, sino que se redujo transitoriamente la alícuota del aporte al 0%, como compensación ante la pérdida de competitividad generada por cambios impositivos y arancelarios”, explicó.
“El FAMP sigue existiendo. Los proyectos aprobados deben finalizarse y el fondo debe financiarlos”, precisó.
Además, agregó que “las empresas que retuvieron fondos para proyectos propios, como hotelería o infraestructura, deberán completarlos o devolver el dinero según lo establecido, es decir, la herramienta permanece, pero su capacidad de transformación depende ahora de un contexto macroeconómico adverso”.
Tipo de cambio y precios: el límite del ajuste
Consultado por el tipo de cambio, Caballero relativizó su impacto actual y en este marco manifestó que “no es el problema hoy, el problema es que no hay consumo”, afirmó.
Incluso señaló que “muchas empresas comercializadoras están vendiendo con márgenes mínimos o a pérdida para intentar reactivar el mercado, se está viendo precios muy acomodados, pero la demanda todavía no mejora”, dijo.
Río Grande, al límite
Caballero coincidió en que “Río Grande carece hoy de capacidad para absorber más pérdida de empleo industrial”, dijo, al tiempo que agregó que “eso es lo complicado”, concluyó.

