En la tercera jornada del debate oral, el psiquiatra forense Mariano Daniel Ripolli describió a la imputada como una persona con impulsividad, inestabilidad emocional y antecedentes de consumo problemático, aunque aclaró que comprendía la criminalidad de sus actos al momento del hecho.
Río Grande. – Durante la audiencia, Ripolli expuso tres informes periciales que trazan un perfil complejo de la acusada. Señaló que Mancilla presenta características compatibles con un trastorno límite de la personalidad, un cuadro que no constituye una enfermedad puntual sino un modo persistente de funcionamiento, marcado por dificultades en los vínculos, rigidez y episodios de desorganización bajo estrés.
El especialista detalló antecedentes de consumo desde temprana edad —alcohol, drogas y psicofármacos— y tratamientos psiquiátricos previos, aunque sin abordajes sostenidos para las adicciones. Sin embargo, fue categórico al afirmar: “No surge evidencia médica que permita pensar que al momento del hecho no haya podido comprender la criminalidad del acto”.
Ripoli descartó que la imputada haya atravesado un episodio psicótico o un estado de disociación, como planteó la defensa. Subrayó que durante la evaluación se mostró orientada, coherente y con memoria conservada, lo que refuerza la idea de que podía dirigir sus acciones.
En sus conclusiones, el perito sostuvo que Mancilla no presentaba una incapacidad mental que le impidiera entender o controlar sus actos, aunque advirtió que su estructura de personalidad, sumada al consumo de sustancias y antecedentes impulsivos, configura un perfil de riesgo elevado en contextos de estrés o sin tratamiento adecuado.
La declaración del psiquiatra fue cuestionada por la defensa, sin embargo, quedó claro que la imputada comprendía sus actos y mantenía sus facultades mentales dentro de parámetros normales.
Controvertido psiquiatra de la querella sostuvo que Mancilla encuadra en un trastorno antisocial
El Dr. Adolfo Óscar Méndez, una figura controvertida a partir de sus participaciones en programas de chimentos, e incluso condenas por revelar el secreto profesional en casos resonantes como el del femicidio de Ángeles Rawson, ratificó la imputabilidad de Mancilla y dijo que presenta un perfil antisocial, con plena conciencia de sus actos, ausencia de empatía y alto riesgo de reiteración de conductas violentas.
Adolfo Óscar Méndez, brindó una exposición que marcó un contrapunto en el debate. Ratificó que Florencia Mancilla comprendía la criminalidad de sus actos y descartó cualquier enfermedad mental que alterara sus facultades.
La diferencia clave con pericias anteriores fue su diagnóstico: mientras otros especialistas habían señalado rasgos de trastorno límite o border, Méndez afirmó que la imputada encuadra en un trastorno de la personalidad antisocial, caracterizado por manipulación, impulsividad, agresividad y ausencia de remordimiento.
El perito describió un patrón de conducta violento y repetitivo, con intentos de engaño y victimización, y advirtió que se trata de una persona peligrosa para la sociedad, con alta probabilidad de reincidencia. Su testimonio consolidó la idea de una imputada plenamente consciente de sus actos, pero con una estructura psíquica que refuerza la acusación y enciende alertas sobre su peligrosidad futura.
Al concluir estos testimonios, declararon las profesionales de la Dirección Pericial, Micaela González y Miriam Fercher, quienes también asistieron a la imputada con posterioridad al hecho.
Por último, y en una jornada que duró unas 9 horas de debate, declararon José y Nadia Baciocchi, ambos hermanos de Alexis.
El Tribunal, conformado por Eduardo López, Verónica Marchisio y Juan José Varela, resolvió un cuarto intermedio hasta mañana a las 9 horas, oportunidad en la que continuará la recepción de testimonios.




