El legislador pidió “razonabilidad” en el debate público de la ampliación del ejido urbano de Ushuaia, cuestionó la personalización de la discusión y propuso retomar el diálogo institucional sobre el desarrollo urbano y la crisis habitacional.
Río Grande. -En medio de cuestionamientos por presuntos intereses personales vinculados al desarrollo turístico, el legislador Federico Sciurano salió al cruce de las críticas y defendió el impacto económico del Cerro Castor en Ushuaia. Además, reclamó despersonalizar el debate y avanzar en instancias de diálogo para abordar problemáticas estructurales como la cuestión habitacional.
Sciurano consideró que las críticas que lo vinculan a intereses particulares están “fuera de foco” y responden a una mirada que desconoce el funcionamiento económico de la ciudad.
Por Radio Provincia, expresó que“plantear que el Cerro Castor, con el impacto que tiene en todo lo que está vinculado al desarrollo económico en temporada de invierno de Ushuaia, claramente está fuera de foco. Es no entender cuál es la lógica de una ciudad como la nuestra y darle envergadura a cuáles son los motores productivos que tiene nuestra actividad comercial”.
En ese sentido, amplió el concepto más allá del centro de esquí y dijo que “no es solamente el Cerro Castor, es todo el sector de los valles que tiene mucha inversión, mucho trabajo, mucho compromiso, que ha permitido que hoy la ciudad reconozca el valor que significa para nosotros el invierno”.
También apeló a la experiencia reciente de la pandemia para dimensionar el peso del turismo y resaltó que “vivimos una experiencia muy traumática cuando nos dimos cuenta el impacto que tiene en la vida de todos nosotros el turismo. Muchos comerciantes no habían tomado envergadura de la repercusión económica que tenía el Cerro Castor en la temporada de invierno”.
“Toda la capacidad que podamos tener económica para poder darle sustentabilidad a lo que son los puestos de empleo y la posibilidad de sostenernos, mantenernos y proyectarnos, es lo que necesitamos”, dijo.
Críticas a la personalización del conflicto
El legislador cuestionó el tono de la discusión pública y rechazó que se lo ubique en una disputa personal: “Llevar el tema a una cuestión personal o familiar no es justo y además nos quita la atención sobre lo importante. A mí me están subiendo a un ring que yo no pedí subirme”.
“Entrar en cuestiones que tienen que ver con nuestras vidas familiares no está a la altura de lo que la ciudad necesita”, señaló.
En ese marco, buscó bajar la tensión con dirigentes sindicales y reafirmó su disposición al diálogo: “Yo me ofrezco a ir a una reunión a la CGT, sabiendo que es mi empleo y hasta me putean, pero me ofrezco a ir para hablar de este tema o de cualquier otro que entiendan que les pueda interesar”.
La cuestión habitacional y la necesidad de planificación
Sciurano también se refirió al acceso a la vivienda, desde su experiencia como ex intendente y destacó los avances de su gestión: “Le dediqué ocho años de mi vida a esta situación. Sé de lo que hablamos, en nuestra gestión generamos más de 3.300 soluciones habitacionales en sectores que originalmente ni siquiera se los identificaba como posibles de urbanizar”.
“La cuestión habitacional es un punto neurálgico en la historia de Ushuaia, de Río Grande, de Tolhuin y prácticamente de toda la Argentina. Permanentemente vamos corriendo atrás del problema”, señaló.
En ese sentido, planteó que “la única forma de encarar estos temas con impacto real es con planificación, sosteniendo los trabajos y estudios que se vienen haciendo hace muchos años”.
“Ushuaia tiene un trabajo hecho hace décadas, que inició el ingeniero Garramuño, que después continuamos nosotros, y además, hubo una tercera edición en 2023 vinculada al plan estratégico, realizada con técnicos y más de 300 asociaciones de la ciudad que tienen que ver con la proyección de una ciudad correctas y adecuada”, indicó Sciurano.
Finalmente, Sciurano insistió en la necesidad de canalizar el debate en ámbitos formales y evitar escaladas mediáticas y remarcó que “yo no tengo ningún problema en sentarme con Moncho Calderón o con Walter Vuoto y conversar con respeto y altura sobre la situación habitacional y el ejido urbano”.
“No nos agredamos entre nosotros, no es necesario. Si no aprendimos nada de cómo hemos tratado temas delicados en el pasado, vamos a seguir pagando un precio altísimo como ciudad”, cerró.

