El vicepresidente de FAGDUT advirtió que el Ejecutivo desoye una manda judicial sobre el financiamiento educativo, confirmó que avanzarán denuncias contra funcionarios y describió un escenario crítico en las universidades con salarios pulverizados, fuga de docentes, estudiantes golpeados por la crisis y una comunidad académica que se organiza para resistir.
Río Grande. – En dialogo con FM del Pueblo, el profesor Hugo Schneider, vicepresidente de FAGDUT, trazó un diagnóstico crudo sobre la situación del sistema universitario argentino y apuntó directamente al Gobierno nacional por el incumplimiento del financiamiento educativo ordenado por la Justicia.
“Las novedades son que, obviamente, ahora pasamos a otra instancia judicial, que es la denuncia directamente a los funcionarios que son los responsables del incumplimiento”, afirmó.
Schneider explicó que “vencido el plazo para acatar la manda judicial, el conflicto escala hacia el plano penal”.
“Cuando esto sucede, se empiezan a cobrar multas directamente y se hacen denuncias por incumplimiento de deberes de funcionario público, entre otras cosas. Entonces, ya pasa a ser una causa penal”, detalló.
En ese marco, remarcó que “el recurso extraordinario presentado por el Gobierno no tiene efecto suspensivo”, por lo que “el gobierno tiene que, en ese momento, estar pagando”.
El dirigente sindical también cuestionó la actitud del Poder Ejecutivo frente a otros poderes del Estado al sostener que “acá hay dos poderes del Estado que le están diciendo y exigiendo al Poder Ejecutivo que cumpla con una ley del Congreso votada e insistida. ¿Cómo puede ser que tengan que esperar que la universidad tenga que actuar nuevamente y denunciar a cada uno de los funcionarios?”.
Y agregó con ironía que “la denuncia se la tenemos que hacer al jefe de Gabinete, si esto lo contás en otro país, no te creen”.
En ese contexto, advirtió que “el oficialismo busca reconfigurar el escenario legislativo, dado que “el gobierno está apostando con este nuevo paquete de leyes a modificar la ley de financiamiento universitario y juntar voluntades para otra norma”. Sin embargo, insistió que “en este momento están incumpliendo”.
Salarios devastados y fuga de docentes
Más allá del frente judicial, Schneider describió una crisis estructural en las universidades. “Se nos van docentes, cuando se jubila uno ya nadie quiere entrar”, señaló, y explicó qué “para ganar por un cargo de diez horas, doscientos mil pesos, después de haber estudiado siete años, cualquiera se va al sector privado”.
El deterioro salarial es “uno de los ejes más críticos, hemos perdido de cada diez pesos, cinco y medio o seis respecto de diciembre del 23, es un despropósito”.
A esto se suma la “precariedad cotidiana, tenés que llevar tu cable HDMI, cargar la tinta de tu fibrón porque no hay recursos en la universidad”.
También agregó que “el trabajo docente, además, excede largamente las horas pagas, no solamente es el trabajo dentro de la facultad, preparar clases, corregir, atender alumnos, tengo cien estudiantes en una comisión y los parciales los tengo que imprimir yo, nadie conoce cómo es el trabajo en la universidad”.
Estudiantes golpeados y cada vez más conscientes
La crisis también impacta de lleno en el estudiantado y Schneider puso como ejemplo el valor de las becas y al respecto dijo que “una beca está en treinta y cinco lucas, quedó paralizada en 2023, no alcanza ni para el bondi”.
Y remarcó el perfil social de la universidad pública, “nosotros atendemos hijos de laburantes que quieren hacer un ascenso social”.
En ese contexto, los estudiantes comienzan a “tomar mayor conciencia, lo que veo es que va cambiando muy fuertemente la opinión porque lo están viviendo”, afirmó.
Y enumeró factores como el “salario, el desempleo, el aumento de tarifas, la conectividad, el transporte, todo eso reduce la capacidad de compra y genera endeudamiento”.
También sumó el impacto de los escándalos políticos, para lo cual dijo que “cuando la corrupción se desnuda en una situación de malaria económica, la gente no la perdona”.
Organización y conflicto en aumento
Frente a este panorama, Schneider confirmó nuevas medidas anunciando que “tenemos el 12 una nueva marcha federal universitaria, la cuarta”.
Y explicó la estrategia de lucha, “paramos un día, de forma rotativa, para no perjudicar siempre a los mismos alumnos, queremos mantener el vínculo, contenerlos, porque hay problemáticas sociales muy complejas”.
Además, cuestionó el discurso oficial sobre el ajuste al marcar que “te dicen que es el 2,5% y que se cae el equilibrio fiscal, con el ajuste que están haciendo y que está pagando la gente, están cerrando fábricas, comercios, eso se ve todos los días”.
Para el dirigente, el deterioro económico genera un “efecto en cadena porque reduce consumo, empleo, publicidad, termina afectando a todos, salvo ese 8 o 10% que tiene todo resuelto”.
Universidad pública en riesgo
Schneider defendió con énfasis el rol estratégico de la universidad pública, señalando que “es reconocidísima en todo el mundo, abierta y gratuita, acá pueden estudiar todos, no como en otros países donde una familia tiene que elegir a cuál hijo mandar”.
Y subrayó su dimensión social, diciendo que “es un lugar de socialización, de construcción humana, de relaciones, hemos visto matrimonios, generaciones enteras, no es solo formación académica”.
En contraste, criticó a sectores políticos al sostener que “muchos no pasaron por una universidad pública, no saben lo que es ni lo que genera”.
“Lucha, más lucha y denuncias”
De cara al futuro, Schneider fue contundente al indicar que “los pasos a seguir son lucha, más lucha y denuncias”, y advirtió sobre un “deterioro institucional más amplio, si un Poder Ejecutivo no cumple con los otros dos poderes del Estado, eso se llama monarquía”.
Finalmente, dejó una reflexión generacional, señalando que “lo lamentable es qué mundo le estamos dejando a los jóvenes, eso me hace sentir mal, pero hay que seguir, hemos salido a la calle muchas veces y hemos logrado dar vuelta la tortilla”.
En medio de una crisis que combina ajuste, conflicto judicial y deterioro social, la universidad pública vuelve a quedar en el centro de la disputa. Y, como dejó en claro Schneider, el conflicto está lejos de cerrarse.

