El abogado Francisco “Paco” Giménez aseguró que la promesa de reincorporar a los 260 trabajadores petroleros nunca se cumplió y advirtió que apenas unos 40 empleados permanecen en relación de dependencia. Denunció que las contratistas cerraron sus puertas, que Velitec carece de capacidad económica y operativa, que se obliga a trabajadores a inscribirse como monotributistas y que la provincia atraviesa una crisis ambiental, laboral y social sin precedentes. También cuestionó la inacción del Gobierno, la Justicia, la Legislatura, los sindicatos y las cámaras empresariales, y afirmó que será necesario reconstruir toda la actividad cuando llegue una gestión “seria y responsable”.
Río Grande.- La crisis que atraviesa la actividad hidrocarburífera en Tierra del Fuego continúa profundizándose y, lejos de mostrar señales de recuperación, presenta un escenario cada vez más complejo. Así lo sostuvo el abogado Francisco «Paco» Giménez, quien en declaraciones a Radio Provincia realizó un duro diagnóstico sobre la realidad del sector luego de la salida de YPF, denunciando incumplimientos en la reincorporación de trabajadores, cierre de empresas contratistas, precarización laboral, deterioro ambiental y una absoluta falta de respuestas institucionales.
Durante una extensa entrevista, Giménez afirmó que las promesas realizadas respecto de la continuidad laboral nunca se materializaron y advirtió que la situación actual constituye “una tragedia ambiental, económica y social” que, según expresó, avanza sin controles ni investigaciones.
“No se reincorporaron los 260 trabajadores”
Consultado sobre el estado actual de los trabajadores petroleros, Giménez fue categórico al señalar que “la realidad dista mucho de los anuncios oficiales, no me consta que eso esté pasando. No se están reincorporando los 260 trabajadores prometidos”.
Explicó que una de las principales empresas contratistas que operaba para YPF dejó de “existir, la mayor contratista que tenía YPF cerró sus puertas, dejó de trabajar y dejó de existir, allí quedaron alrededor de 80 trabajadores despedidos, todos iniciando juicios para poder cobrar sus haberes y su liquidación final porque Velitec e YPF no pagaron las últimas dos facturas”.
Según indicó, la incertidumbre continúa creciendo entre quienes durante décadas trabajaron en la actividad y al respecto sostuvo que “las empresas eran prácticamente familiares. Se jubilaba el padre y seguía trabajando el hijo, eran trabajadores con treinta años de experiencia y hoy todo eso desapareció”.
Una continuidad laboral que nunca llegó
El abogado recordó que el cambio de operador debía garantizar la continuidad de los trabajadores y en este sentido señaló que “sabemos que algunos fueron llamados para realizar nuevamente un preocupacional, algo que no tiene ningún sentido porque ya lo tenían realizado, esto debía haber sido una continuidad laboral”.
Sin embargo, aseguró que “incluso comenzaron a aparecer nuevas modalidades de contratación que implican una fuerte pérdida de derechos, a algunos trabajadores, especialmente mecánicos de equipos, les pidieron que se inscribieran como monotributistas porque no los iban a incorporar en relación de dependencia”.
Para Giménez, esta situación representa un “grave retroceso, ya no hablamos solamente de pérdida de derechos laborales; hablamos también de derechos vinculados a la dignidad humana, esto ya roza lo grosero”.
Velitec “no tiene capacidad para operar”
Otro de los puntos más críticos de la entrevista estuvo centrado en la situación financiera y operativa de Velitec.
Según detalló, la empresa atraviesa un “escenario extremadamente delicado, Velitec tiene cerrados los créditos en Tierra del Fuego para comprar cualquier tipo de automotor”.
También aseguró que “intentó adquirir herramientas y maquinarias pertenecientes a empresas que cerraron, pero las operaciones fueron rechazadas, les dijeron que no les iban a vender absolutamente nada”.
El panorama operativo, describió, es igualmente preocupante porque “no tienen automotores, no tienen herramientas, no tienen insumos, incluso están utilizando la ropa de invierno que quedó de YPF; ni siquiera entregaron indumentaria nueva”.
Frente a ello, consideró imposible que “la empresa pueda absorber la totalidad del personal prometido, si uno consulta un Veraz o un Nosis verá que hasta este mes tenían alrededor de 40 trabajadores en relación de dependencia. Para llegar a 260 falta muchísimo”.
“Las empresas ya se desentendieron”
Giménez también relativizó las versiones oficiales que hablan de una incorporación progresiva.
“Desconozco la información que maneja Sosa. Si él lo dice, tendrá algún elemento para sostenerlo y no creo que genere expectativas irresponsablemente”.
No obstante, remarcó que “los hechos muestran otra realidad, la situación viene desde el primero de junio, ya estamos a mediados de julio y seguimos exactamente igual, las empresas ya se desentendieron completamente del tema”.
Aun así, sostuvo que existe una expectativa de recuperación futura al sostener que “las empresas que sobrevivieron están guardando sus máquinas y sus equipos porque tienen la esperanza de que algún día llegue una empresa seria y responsable junto con un gobierno serio que permita reconstruir todo”.
Incluso fue contundente respecto del futuro de Velitec y en este marco manifestó que “tarde o temprano se va a ir, no tiene ningún tipo de capacidad para operar ni para gestionar absolutamente nada”.
“Los trabajadores perdieron derechos conquistados durante décadas”
El abogado comparó las actuales condiciones laborales con las que existían años atrás, donde recordó que “antiguamente el sindicato paralizaba un yacimiento ante cualquier incumplimiento en materia de seguridad laboral, mire cómo cambiaron los tiempos”.
Y profundizó esa comparación al sostener que “antes los trabajadores tenían comedores con alimentación adecuada para soportar temperaturas de veinte grados bajo cero, hoy tienen que llevarse la vianda desde su casa e ir a trabajar por sus propios medios”.
A ello sumó la creciente precarización mediante el monotributo y al respecto explicó que “estamos viendo cómo se abandonan derechos laborales que costaron décadas construir”.
“Todo el mundo permanece en silencio”
Uno de los cuestionamientos más severos estuvo dirigido hacia la falta de reacción institucional, lo cual, para Giménez, existe una “preocupante pasividad de todos los sectores, pareciera que la noticia ya pasó, que todos asumimos que terminó la actividad petrolera en Tierra del Fuego y nadie hace absolutamente nada”.
Las críticas alcanzaron a prácticamente todos los actores políticos y sociales porque “lo digo por las cámaras empresariales, los legisladores, los intendentes, el gobernador, los sindicatos. Da la sensación de que los trabajadores quedaron librados a la buena de Dios y que, si cobran la indemnización, mejor; y si no, pasemos al siguiente tema”.
“Estamos frente a una tragedia ambiental, económica y social”
Más allá del conflicto laboral, Giménez sostuvo que el deterioro también alcanza al ambiente porque “hay graves consecuencias ambientales en los yacimientos”, dijo, al tiempo que aseguró que “existen imágenes que muestran derrames petroleros, lo que está pasando es una verdadera tragedia ambiental, económica y social, ver cómo se destruyó todo resulta absolutamente devastador”.
También cuestionó el escaso involucramiento de organizaciones ambientalistas al considerar que “pareciera que se preocupan por situaciones hipotéticas, mientras no están prestando atención a los enormes pasivos ambientales que hoy existen en Tierra del Fuego”.
Cuestionamientos a Terra Ignis
El abogado también dirigió críticas hacia Terra Ignis e ironizó sobre una reciente visita realizada por integrantes de la empresa provincial a Vaca Muerta y al respecto indicó que “se fueron diez personas a Neuquén para ver cómo funciona Vaca Muerta, eso hoy se puede ver en un video de YouTube”.
En ese contexto volvió a poner en duda la capacidad técnica y económica para hacerse cargo del complejo escenario petrolero provincial.
“Nada de esto hubiera ocurrido con una Justicia independiente”
Otro de los ejes centrales de sus declaraciones apuntó contra el Poder Judicial, donde para Giménez, buena parte de la situación actual responde a la “falta de investigaciones, nada de lo que está pasando en Tierra del Fuego hubiera sido posible con jueces y fiscales honestos y decentes”.
Aclaró que “existen magistrados comprometidos, pero sostuvo que las decisiones institucionales responden a una conducción política, desde el Superior Tribunal baja una línea respecto del perfil que debe tener la Justicia”.
Lamentó además que no existan causas judiciales por lo ocurrido y en este sentido dijo que “no puede ser que no haya ni un solo imputado por el desastre que se está haciendo en Tierra del Fuego”.
También apuntó contra la Legislatura
Las críticas alcanzaron igualmente al Poder Legislativo, donde Giménez cuestionó que se haya conformado una comisión investigadora por el radar inglés, mientras, según afirmó, “no existe ninguna investigación sobre la situación petrolera”.
“¿Por qué no hacen una comisión investigadora para analizar lo que está sucediendo con Terra Ignis y Velitec? Durante treinta años hubo distintos cambios de operadoras y nunca pasó esta tragedia”.
Recordó además que “un legislador anunció que pediría los contratos vinculados al proceso, después no se los entregaron y nunca más reclamó nada. No hicieron absolutamente nada”.
“Habrá que reconstruir todo”
A pesar del duro panorama que describió, Giménez sostuvo que todavía mantiene expectativas de recuperación a futuro y consideró que “el actual proceso será transitorio y que, cuando cambien las condiciones políticas e institucionales, será necesario comenzar prácticamente desde cero”, dijo, al tiempo que agregó que “después de que pase esta plaga de langostas habrá que reconstruir todo, esa es la esperanza que tienen muchas empresas que todavía conservan sus equipos y su maquinaria”.
Finalmente expresó su deseo de que, a partir de 2027, la provincia cuente con “otra conducción, esperemos que llegue gente responsable, con ganas y con coraje para reconstruir Tierra del Fuego, empezando por la Justicia porque lo que está ocurriendo hoy no tiene precedentes y alguien deberá hacerse cargo”.
Las declaraciones de Francisco «Paco» Giménez dejaron al descubierto un panorama sumamente crítico del sector hidrocarburífero fueguino. A su entender, la salida de YPF no solo dejó trabajadores sin empleo y empresas quebradas, sino también una estructura productiva deteriorada, pasivos ambientales crecientes y una preocupante ausencia de respuestas políticas, judiciales e institucionales frente a una de las mayores crisis que ha atravesado la actividad petrolera en la provincia.
