ADEFU y Victoria volvieron a la cima del futsal riograndense

El conjunto dirigido por Matías García se consagró campeón de la División “A” del Torneo Oficial de Futsal AFA “Homenaje a Hugo Varas” tras vencer en una apasionante final a San Isidro por 4 a 3. Luego de una fase regular y un exigente camino en los playoffs, el entrenador destacó la fortaleza del grupo, el crecimiento institucional de ADEFU y el gran objetivo que ya asoma en el horizonte: el Nacional de Clubes que se disputará en octubre en Río Grande.

Río Grande.- En un partido digno de una definición de campeonato, cargado de intensidad, emociones y buen juego, ADEFU derrotó por 4 a 3 a San Isidro y levantó el trofeo de campeón de la División “A” del Torneo Oficial de Futsal AFA, certamen que llevó el nombre del recordado periodista deportivo riograndense Hugo Varas.

La Fortaleza Verde fue el escenario de una final vibrante, donde dos de los mejores equipos del campeonato ofrecieron un espectáculo que respondió a las expectativas generadas durante toda la temporada. Con un ritmo frenético desde el pitazo inicial, el encuentro mantuvo la incertidumbre hasta los últimos instantes, aunque finalmente fue el conjunto conducido por Matías García el que logró sostener la ventaja para volver a escribir una nueva página dorada en la corta pero intensa historia de la institución.

Finalizado el encuentro, el entrenador campeón analizó el recorrido realizado por su equipo, recordó los momentos más difíciles del certamen y valoró el enorme esfuerzo colectivo que permitió alcanzar nuevamente la máxima corona del futsal local.

 

Una campaña que fue creciendo con el correr del torneo

 

Lejos de haber transitado un campeonato sin sobresaltos, García reconoció que ADEFU debió atravesar numerosos obstáculos antes de llegar al partido decisivo.

“Primero que nada, gracias por la nota y por difundir este deporte que tanto quiero”, comenzó expresando el entrenador, quien rápidamente dejó en claro que la obtención del título fue consecuencia de un proceso de superación permanente.

“Fue un partido muy peleado, como siempre ocurre cuando se enfrentan estos equipos. Nosotros veníamos de una fase regular bastante inestable, con lesiones de jugadores, expulsiones y distintas situaciones que nos fueron complicando. Terminamos clasificando octavos entre trece equipos, por lo que sabíamos que el camino hacia el campeonato iba a ser muy duro”.

Aquella ubicación obligó a ADEFU a enfrentar una exigente serie de eliminatorias donde no existía margen para el error.

En cuartos de final debió medirse con Camioneros, uno de los candidatos al título. Posteriormente llegó la semifinal frente a Metalúrgico y finalmente el choque decisivo ante San Isidro, rival que también había demostrado durante todo el torneo un gran nivel futbolístico.

Cada instancia representó un desafío diferente, pero el conjunto dirigido por García logró responder con personalidad y carácter en los momentos decisivos.

 

Una final cambiante que exigió inteligencia táctica

 

Respecto al desarrollo del encuentro decisivo, el entrenador explicó que el equipo supo interpretar cada momento del partido y adaptarse a las distintas circunstancias que fueron apareciendo.

“En un momento llegamos a tener tres goles de ventaja. Después el partido se fue acomodando de otra manera y terminó 4 a 3, pero durante todo el encuentro tuvimos que manejar distintas etapas”.

Para García, allí estuvo una de las principales virtudes de sus dirigidos.

“Cuando tuvimos que defender lo hicimos. Cuando nos tocó crear juego también lo hicimos. Supimos interpretar qué pedía cada momento del partido y creo que justamente por eso hoy somos campeones”.

Lejos de reducir el análisis únicamente al resultado, el entrenador remarcó que el plantel logró combinar orden táctico, compromiso defensivo y capacidad para generar fútbol ofensivo cuando el desarrollo así lo requería.

Esa madurez competitiva terminó inclinando la balanza en una final extremadamente pareja.

 

Un club joven que continúa escribiendo su propia historia

 

Uno de los aspectos que García destacó durante la entrevista fue el crecimiento institucional que viene experimentando ADEFU desde su nacimiento.

Aunque hoy pelea de igual a igual con clubes históricos del futsal riograndense, recordó que la institución tiene apenas unos pocos años de vida.

“El club nació en 2019 cuando un grupo de personas que ama muchísimo este deporte decidió dejar de trabajar para otros clubes y crear su propio espacio”.

A partir de aquella decisión comenzó un proyecto deportivo que rápidamente trascendió el futsal.

Actualmente ADEFU cuenta con disciplinas como hockey y vóley, tanto en la rama masculina como femenina, consolidando un crecimiento sostenido que va mucho más allá de los resultados deportivos.

Para García, volver a ubicar al club en la cima representa una enorme satisfacción.

“La verdad que volver a dejar al club en lo más alto de nuestra ciudad es un orgullo enorme”.

No se trata, además, del primer campeonato obtenido bajo su conducción.

“Ya me había tocado salir campeón en el 2022, cuando le ganamos la final a Camioneros, y ahora nuevamente volver a conseguir otro título realmente me pone muy feliz”.

 

El valor del esfuerzo de toda la familia de ADEFU

 

Más allá del aspecto deportivo, el entrenador quiso poner el foco sobre el enorme sacrificio que realiza diariamente toda la estructura del club.

En tiempos complejos desde el punto de vista económico, destacó el compromiso de dirigentes, colaboradores, familias y jugadores que sostienen el proyecto institucional.

“Me pone muy contento por todo el esfuerzo que hace la familia del club, por bancar la situación que atraviesa el país, que realmente es bastante compleja, y que igualmente siga apostando por nosotros y por este espacio”.

Para García, este campeonato trasciende ampliamente lo deportivo.

“Esto es una verdadera caricia al alma tanto para ellos como para nosotros”.

Sus palabras reflejan el sentido de pertenencia que caracteriza a una institución joven pero que ha logrado consolidar una identidad propia basada en el trabajo colectivo, el compromiso y la pasión por el deporte.

 

El próximo gran desafío ya tiene fecha

 

Tras los festejos llegará un breve tiempo para recuperar energías.

Sin embargo, el cuerpo técnico sabe que el calendario no ofrece demasiado margen para relajarse, ya que el gran objetivo del año aparece cada vez más cerca.

“Nosotros no manejamos la agenda del torneo, pero sabemos que en octubre se jugará acá, en nuestra ciudad, el Nacional de Clubes”.

Ese certamen representa el gran desafío deportivo de la temporada y, según reveló García, toda la planificación del equipo viene orientándose hacia esa competencia.

“La realidad es que desde febrero nos venimos preparando y apuntando a ese torneo”.

Antes de volver a los entrenamientos habrá algunos días destinados al descanso y a la recuperación física.

“Ahora tocará descansar una semana, recuperar las piernas porque muchos chicos con el frío se engriparon. Habrá que recuperarnos bien y después volver a juntarnos para entrenar y encarar lo que será el Nacional”.

La obtención del campeonato local aparece así como una importante inyección anímica para afrontar una competencia que reunirá a los mejores equipos del país y que tendrá a Río Grande como sede.

 

Un cierre cargado de agradecimientos

 

Antes de finalizar la entrevista, García eligió compartir el campeonato con todas las personas que acompañan diariamente el proyecto deportivo.

En primer lugar agradeció a cada una de las familias que forman parte de ADEFU, quienes sostienen con esfuerzo y compromiso el crecimiento institucional.

También dedicó unas emotivas palabras a sus seres queridos.

“Un saludo para toda la familia del club, para mi familia, para mis padres y mis hermanas”.

Finalmente tuvo un mensaje muy especial para un integrante de su círculo íntimo.

“Quiero mandar un saludo especial a mi cuñado, que sufrió la rotura del tendón de Aquiles. Ahora le toca recuperarse porque todavía quedan nuevos desafíos por delante”.

Fue un cierre que reflejó el perfil humano de un entrenador que, aun en medio de la alegría por un nuevo campeonato, eligió compartir el logro con quienes lo acompañan diariamente.

 

Un campeón con identidad y nuevos sueños

 

El título conseguido por ADEFU no fue producto de la casualidad. Fue la consecuencia de un proyecto que continúa consolidándose desde su creación en 2019, del trabajo silencioso de dirigentes, entrenadores, jugadores y familias que sostienen la actividad cotidiana, y de un plantel que supo sobreponerse a lesiones, expulsiones e irregularidades durante la fase clasificatoria para transformarse en el mejor equipo del torneo cuando comenzaron los partidos decisivos.

La victoria frente a San Isidro confirmó el carácter competitivo de un conjunto que supo adaptarse a cada escenario y que encontró en la unión del grupo su principal fortaleza.

Ahora llegará un breve descanso. Luego será tiempo de volver a entrenar con la mirada puesta en octubre, cuando Río Grande reciba el Nacional de Clubes. Allí ADEFU intentará trasladar al plano nacional la misma identidad que le permitió volver a levantar el trofeo de campeón y reafirmar su lugar entre los grandes protagonistas del futsal fueguino.

Por su parte, y con una actuación de carácter y un enorme despliegue colectivo, Victoria derrotó a Inter en una intensa final y se consagró campeón de la División “B” del Torneo Oficial de Futsal AFA “Homenaje a Hugo Varas”.

Una vez consumada la victoria, el capitán del flamante campeón, analizó el desarrollo del encuentro, recordó el recorrido del plantel durante el campeonato y dejó en evidencia el enorme significado que tiene para él levantar un nuevo trofeo vistiendo la camiseta del club que forma parte de la historia de su propia familia.

 

Una revancha deportiva frente a un rival de jerarquía

 

Cárcamo no dudó en reconocer el mérito del rival y recordó que ambos equipos ya habían protagonizado un duelo muy parejo durante la fase regular.

“Sabíamos que Inter era un equipo bravo. Por algo estaba jugando la final. Ya nos habíamos enfrentado durante el torneo y aquella vez ellos nos habían ganado 5 a 4 con un gol cuando faltaban apenas unos treinta segundos”.

Ese antecedente obligó a Victoria a preparar cuidadosamente el partido decisivo.

El capitán explicó que el plantel sabía que nuevamente sería un encuentro de enorme exigencia física y futbolística.

“No pensábamos que el partido iba a ser muy diferente. Sabíamos que iba a ser igual de duro y que había que pelear cada pelota”.

La final respondió exactamente a ese pronóstico.

Victoria debió exigirse al máximo para sostener la intensidad durante los cuarenta minutos y recién sobre el cierre pudo asegurar una victoria muy trabajada.

“Por suerte lo pudimos sacar adelante con lo último que nos quedaba, porque ya estábamos muy cansados físicamente. Pero pudimos ser campeones y regalarle esta alegría a toda la gente que vino a acompañarnos”.

Sus palabras reflejaron el enorme desgaste realizado por el plantel, que encontró fuerzas donde parecía no haberlas para quedarse con el campeonato.

 

El orgullo de defender la camiseta de toda una vida

 

Uno de los momentos más emotivos de la entrevista llegó cuando Cárcamo habló sobre el significado que tiene Victoria en su vida.

Lejos de referirse únicamente a un club deportivo, el capitán describió una historia familiar que lo acompaña desde la infancia.

“Victoria es un club de muchísimos años. Lo fundó mi viejo y para mí es un orgullo enorme”.

La emoción se hizo evidente al recordar sus primeros años como hincha.

“Me emociona hablar de esto porque Victoria siempre fue un club muy importante. Participó tanto en el fútbol de cancha grande como en el futsal, aunque históricamente estuvo más identificado con el fútbol de once”.

Entre esos recuerdos aparecieron también las campañas del club en torneos nacionales.

“Vos cubriste aquellos Argentinos ‘C’ que jugó Victoria y yo tengo el recuerdo de ir siempre a la cancha, muerto de frío, pero alentando al equipo”.

Aquellas experiencias terminaron marcando su camino.

“Yo soñaba algún día con ser un referente de Victoria, como hoy me toca serlo. Eso me pone muy feliz y muy orgulloso”.

No se trató solamente de levantar una copa. Para Cárcamo, esta consagración representa el cumplimiento de un sueño que comenzó muchos años atrás, cuando observaba desde la tribuna a quienes defendían esos mismos colores.

 

La estrategia que inclinó la balanza

 

Más allá del esfuerzo físico realizado durante la final, el capitán remarcó la importancia que tuvo el planteo elaborado por el cuerpo técnico.

Según explicó, la idea fue modificar el comportamiento habitual del equipo para sorprender al rival.

“El técnico planteó el partido así desde el primer minuto”.

Victoria decidió salir a presionar alto, una propuesta diferente a la que había utilizado durante gran parte del campeonato.

“Durante todo el torneo esperábamos un poco más atrás, pero para esta final decidió que saliéramos a presionar”.

La apuesta dio resultados.

“Creo que acertó porque generamos muchas situaciones de gol que lamentablemente no pudimos convertir”

Con el correr de los minutos apareció el desgaste lógico de una final.

“Después ya no nos quedaban piernas y ahí nos tocó replegarnos un poco”.

Sin embargo, el orden defensivo permitió sostener la ventaja hasta el pitazo final.

“El técnico fue quien planteó el partido de esa manera y por suerte nos pudimos quedar con el triunfo”.

El reconocimiento al trabajo del entrenador demuestra el fuerte compromiso colectivo que caracterizó al plantel durante toda la competencia.

 

Una familia dentro y fuera de la cancha

 

A lo largo de la entrevista, Cárcamo repitió en varias oportunidades una palabra que resume gran parte de la identidad de Victoria: familia.

Para el capitán, ese sentido de pertenencia fue determinante en la obtención del campeonato.

El respaldo permanente de los simpatizantes se hizo sentir especialmente durante la final.

“Quiero mandar un saludo a toda la hinchada que vino a acompañarnos en todos los partidos y especialmente en esta final”

Las tribunas aportaron un color especial.

“Vinieron con los bombos, alentaron durante todo el partido y realmente hicieron sentir que Victoria es una familia”.

Esa unión, explicó, también se traslada al grupo de jugadores.

“Lo que es un buen grupo, sumado al acompañamiento de las familias, ayuda muchísimo para conseguir un campeonato como este”.

No quiso nombrar individualmente a sus familiares por temor a olvidar a alguno.

“Tengo una familia enorme. Si empiezo a nombrarlos uno por uno seguramente después alguno me va a retar porque me olvidé”.

Por eso eligió enviar un saludo general.

“Les mando un abrazo a todos”.

 

El campeón ya piensa en los nuevos desafíos

 

Después de una temporada exigente, el plantel tendrá algunos días para recuperarse.

El capitán reconoció que el desgaste físico fue muy importante.

“La verdad es que ahora necesitamos descansar porque no damos más”.

Sin embargo, el calendario deportivo no permite relajarse demasiado.

Victoria ya comenzó a mirar las próximas competencias.

“Ahora vendrá el próximo torneo y también la Copa Río Grande”

Además, el mercado de pases ofrecerá la posibilidad de reforzar el plantel.

“Tenemos la posibilidad de incorporar tres jugadores y eso seguramente nos va a ayudar muchísimo para potenciar el equipo”.

El objetivo será mantener el nivel competitivo y seguir peleando por nuevos títulos.

Con la base del actual campeón y algunos refuerzos estratégicos, Victoria buscará prolongar el buen momento deportivo que atraviesa.

 

Una consagración que trasciende el resultado

 

El campeonato obtenido por Victoria no solamente representa un nuevo trofeo para las vitrinas del club. También simboliza la continuidad de una historia construida durante décadas por dirigentes, jugadores, entrenadores, simpatizantes y familias que hicieron de la institución uno de los nombres tradicionales del deporte riograndense.

Para Braian Cárcamo, además, la conquista posee un significado profundamente personal. Después de haber crecido acompañando al equipo desde las tribunas y soñando con vestir esos colores, hoy le tocó levantar la copa como capitán y convertirse en uno de los referentes de una nueva generación.

La victoria frente a Inter fue el premio al esfuerzo, a la planificación y a un grupo que nunca dejó de creer, incluso cuando las piernas ya no respondían en los minutos finales de la definición.

Con el título ya asegurado, llegará un breve descanso antes de volver al trabajo. El Clausura, la Copa Río Grande y los nuevos desafíos aparecen en el horizonte de un equipo que demostró que la tradición, el sentido de pertenencia y el compromiso colectivo siguen siendo las bases sobre las cuales Victoria continúa escribiendo nuevas páginas de gloria en el futsal de Río Grande.