Belén Fernández, una vida entre arcos, amigas y pasión por el futsal

La arquera de Real Madrid atraviesa una nueva etapa dentro del Torneo Clausura de futsal femenino, pero su historia con la disciplina viene de muchos años. Después de defender los colores de O’Higgins durante el Apertura, decidió regresar a sus raíces para vestir nuevamente la camiseta de Real Madrid. Desde allí, con la experiencia que le dieron los años y la misma pasión de siempre, disfruta de un presente que encuentra al equipo en lo más alto de su zona y mira con ilusión los próximos playoffs.

Río Grande.- Hay historias deportivas que se escriben con resultados, campeonatos y trofeos. Y hay otras que se construyen mucho más allá de una tabla de posiciones. La de Belén Fernández pertenece, sin dudas, a este último grupo.

Porque hablar de Belén es hablar de una mujer que lleva buena parte de su vida vinculada al futsal, que conoció distintas camisetas, que transitó diferentes etapas y que, pese al paso de los años, conserva intacta aquella pasión que alguna vez la llevó a ponerse los guantes y pararse debajo de un arco.

Hoy, esa pasión la encuentra defendiendo los colores de Real Madrid en el Torneo Clausura de futsal femenino. Y el presente no podría ser mejor: el conjunto se encuentra en lo más alto de su zona, esperando que finalice la etapa clasificatoria para meterse de lleno en los playoffs.

Pero para entender lo que significa este regreso hay que mirar un poco más atrás. Hay que volver a las raíces.

 

Volver a casa

 

Durante el Torneo Apertura, Belén defendió los colores de O’Higgins. Fue una etapa importante dentro de su recorrido, pero como suele suceder en el deporte, hay momentos en los que los caminos se bifurcan y aparecen nuevos desafíos.

“Ya a veces se cumple una etapa en alguno de los clubes y se pasa a otra para empezar”, explicó.

Y ese nuevo comienzo apareció en Real Madrid.

La institución no fue una elección más. Para Belén representa una parte importante de su propia historia deportiva, porque allí comenzó su trayecto dentro del futsal. Por eso, cuando recibió la convocatoria para integrar nuevamente el plantel, la decisión prácticamente estaba tomada.

“Como yo empecé en este trayecto de futsal en el Real Madrid, tenía que volver a las raíces del Real”, reconoció.

Así, después de haber transitado el Apertura con O’Higgins, la arquera decidió regresar al club que forma parte de sus orígenes deportivos. Real Madrid, que no había participado del Apertura, volvió a reagruparse para disputar el Clausura y encontró en Belén una jugadora con experiencia, pero fundamentalmente con un fuerte sentido de pertenencia.

“No lo dudé y me cambié al Real”, resumió.

Y el regreso parece haberle sentado muy bien al equipo. Real Madrid comenzó a transitar el Clausura con buenos resultados y actualmente ocupa el primer lugar de su zona, aguardando la definición de la fase clasificatoria para conocer su próximo desafío en los playoffs.

Pero mientras la competencia avanza, Belén disfruta de algo que para ella tiene un valor todavía mayor: volver a vestir la camiseta con la que comenzó a construir su historia.

 

El legado de un club emblemático

 

Real Madrid no es solamente una camiseta dentro del futsal de Río Grande. Es una institución con una fuerte identidad barrial, especialmente ligada a Chacra II, y con una historia que se encuentra estrechamente relacionada con el trabajo social y deportivo realizado durante muchos años.

En esa construcción aparece una figura imposible de olvidar: el querido “Tano” Hernández.

Belén conoce muy bien esa historia y sabe de la importancia que tuvo aquella figura para el crecimiento del club y, particularmente, para acompañar a tantos jóvenes que encontraron en Real Madrid un espacio de contención y pertenencia.

El legado permanece. Y hoy, tanto familiares como seguidores y quienes continúan vinculados a la institución sostienen aquella apuesta para que Real Madrid siga creciendo en sus diferentes disciplinas, tanto en el futsal masculino como en el femenino.

Para Belén, regresar significa también reencontrarse con una parte de esa historia.

No solamente con una camiseta, sino con un lugar donde alguna vez comenzó todo.

 

Cuando la pasión también se organiza

 

La trayectoria de Belén no se limita a su participación en los torneos oficiales. En algún momento, incluso, decidió dar un paso más y armar su propio grupo de jugadoras.

La iniciativa tuvo un objetivo concreto: mantener activas a las jugadoras que luego participan en las categorías Senior y en el circuito patagónico.

“Era más que todo para el Senior, para que no se quedaran tan quietas las chicas”, explicó.

La propuesta encontró rápidamente aceptación. Varias compañeras estuvieron de acuerdo y se conformó un equipo que tuvo la posibilidad de compartir una temporada juntas.

Más allá de los resultados deportivos, aquella experiencia tuvo un significado especial.

“Ya nos conocemos, entonces era para mantenernos en actividad”, señaló Belén.

Y ahí aparece nuevamente uno de los grandes motores de su relación con el futsal: mantenerse en movimiento, compartir y no perder el vínculo entre aquellas mujeres que durante tantos años encontraron en una cancha mucho más que un simple espacio de competencia.

 

Una lucha que abrió caminos

 

El crecimiento que experimentó el futsal femenino durante los últimos años no fue casualidad. Detrás de cada partido oficial, de cada equipo y de cada jugadora que hoy ingresa a una cancha, existe una historia de esfuerzo y de lucha por conseguir un espacio.

Belén fue protagonista de buena parte de ese proceso.

Recuerda los tiempos en los que las mujeres debían pelear por horarios, por reconocimiento y por un lugar dentro de la estructura competitiva.

“Después de tantos sacrificios que nos fue llevando el tema de los horarios, el tema de que nos reconozcan a nosotras como equipos, como participantes del futsal, se debe muy buena difusión todavía”, destacó.

El presente, en ese sentido, ofrece una postal completamente diferente.

Cada vez son más los equipos que participan. Aparecen nuevas instituciones, se incorporan jugadoras jóvenes y el futsal femenino consigue una visibilidad que durante mucho tiempo pareció lejana.

Para quienes llevan años en la actividad, esa transformación genera orgullo.

Y también una responsabilidad: transmitir la experiencia.

Porque las nuevas generaciones llegan con otra velocidad, otra energía y otras herramientas. Y eso, lejos de ser una amenaza para las jugadoras de mayor recorrido, se convierte en un estímulo.

“Son chicas jóvenes que nos tienen cortitas y nos tienen con rapidez, que sí o sí tenemos que hacerlo”, reconoció entre risas.

La frase resume perfectamente el presente: las experimentadas enseñan, las jóvenes empujan y todas crecen juntas.

 

El futsal como cable a tierra

 

Quizás una de las definiciones más profundas de Belén aparece cuando explica qué significa para ella volver cada fin de semana a una cancha.

No habla únicamente de resultados. No habla solamente de competencia.

Habla de una necesidad.

“Nosotros venimos acá, como decimos siempre, esto es nuestro cable a tierra”, expresó.

La cancha se transforma entonces en un espacio de desconexión de las obligaciones cotidianas. Un lugar donde se deja por un rato de lado el trabajo, la familia, las responsabilidades y los problemas para reencontrarse con algo que nació hace mucho tiempo y que todavía conserva intacta su capacidad de emocionar.

“Es nuestra distracción donde hacemos algo que nos gusta, que nos apasiona”, agregó.

Y Belén no duda en reconocerse dentro de ese grupo de personas para quienes el fútbol dejó de ser simplemente un deporte.

“Yo soy una de las que les apasiona”, afirmó.

Tal vez allí se encuentre la explicación de por qué, después de tantos años, sigue poniéndose los guantes y preparándose para defender un arco.

 

Familia, herencia y pasión

 

La historia de Belén también tiene una dimensión familiar que le da todavía más sentido a su permanencia dentro del deporte.

Hoy cuenta con el acompañamiento de sus hijos y sus nietos, quienes no solamente respetan esa pasión, sino que también la comparten.

“Yo, en mi caso, tengo a mi familia que siempre me acompaña, mis hijos, mis nietos”, contó.

Ese acompañamiento se convierte en combustible para seguir adelante.

Porque cuando una jugadora llega a una cancha y sabe que detrás de ella hay una familia que entiende lo que significa ese momento, la experiencia adquiere otra dimensión.

Belén también observa cómo otras compañeras atraviesan situaciones similares. Muchas tienen hijos pequeños y, lejos de abandonar la actividad, los llevan a la cancha.

El escenario termina convirtiéndose en una verdadera reunión familiar.

Incluso cuando algunas jugadoras quedan libres o no tienen fecha, el vínculo continúa. Y los más pequeños empiezan, casi sin darse cuenta, a enamorarse de la misma pelota.

“Mis nietos se vuelven locos porque también les apasiona mucho el fútbol y siguen”, contó orgullosa.

Así, el futsal deja de ser una actividad de una generación para convertirse en una herencia.

Las abuelas juegan, las madres acompañan, los hijos miran y los nietos empiezan a soñar.

 

“Que le den nomás para adelante”

 

Con semejante recorrido, Belén se transforma naturalmente en una voz autorizada para hablarle a aquellas chicas que todavía observan el futsal desde afuera.

A las que tienen ganas, pero sienten dudas.

A las que piensan que quizás no tienen condiciones.

A las que temen al rechazo.

A las que todavía no encontraron un equipo.

Su mensaje es sencillo y contundente: animarse.

“Para las chicas, ya sean jovencitas o grandes o mayores, que si les apasiona el fútbol o les gusta jugar o participar, que prueben”, recomendó.

No importa si inicialmente no tienen equipo. El propio crecimiento de la actividad genera espacios.

Muchas jugadoras comienzan encontrándose en una cancha, compartiendo partidos y formando grupos que, con el tiempo, terminan incorporándose a la competencia oficial.

“Hay muchos equipos que se juntan a jugar en las canchas, se van armando ahí mismo los equipos”, explicó.

Por eso, la invitación es clara: participar.

“Que le den nomás para adelante”, sostuvo.

Es una frase sencilla, pero que resume toda una filosofía de vida deportiva.

Porque muchas de las mujeres que hoy protagonizan el futsal tuvieron que atravesar obstáculos para conseguir un lugar. Y ahora ese camino se encuentra mucho más abierto para quienes vienen detrás.

 

El desafío patagónico

 

Mientras Real Madrid pelea por terminar de la mejor manera la fase clasificatoria del Clausura y meterse en los playoffs, Belén también tiene otra fecha marcada en rojo en el calendario.

El próximo gran objetivo está en el circuito patagónico.

El 30 y 31 de octubre y el 1 de noviembre, Ushuaia será sede de una nueva edición del Patagónico, donde volverán a encontrarse las selecciones de distintas localidades y ciudades de la región.

Belén integra actualmente la selección Senior y ya vive la previa con enorme expectativa.

“Estamos a full con los entrenamientos”, contó.

El recuerdo de la edición anterior funciona como motivación. El año pasado consiguieron el segundo lugar y ahora el objetivo es superarse.

“El año pasado trajimos el segundo lugar y este año nos propusimos traer el primero”, afirmó.

Pero inmediatamente aparece esa otra mirada que caracteriza a Belén y que permite entender por qué para ella el Patagónico representa mucho más que una competencia.

“Si se nos da bien y si no, bien igual”, sostuvo.

Porque detrás del resultado existe la posibilidad de volver a encontrarse con viejas amigas, compañeras y jugadoras que comparten la misma pasión.

En el certamen se reunirán representantes de Río Gallegos, Ushuaia, Punta Arenas y Dalcahue, entre otros protagonistas del circuito.

Y cada encuentro será también una excusa para abrazarse, conversar, recordar viejas historias y volver a disfrutar de aquello que las une.

“Estamos esperando siempre esas fechas para poder reencontrarnos con todas las jugadoras de todas las selecciones”, explicó.

 

Río Grande ya se prepara

 

El calendario patagónico tiene además un ingrediente especial para Belén y para todo el futsal femenino de Río Grande.

Después de la edición que se desarrollará en Ushuaia, el próximo año será el turno de Río Grande de recibir a las delegaciones.

Y Belén ya anticipa que no será una edición más.

La organización estará en manos de quienes conocen de primera mano lo que significa ser anfitriones y recibir a jugadoras que, año tras año, brindan su hospitalidad cuando las fueguinas deben viajar.

“Estamos organizando ahí con Benito Barrionuevo para recibirlas como se merecen, como ellas siempre nos han recibido a nosotros cada vez que viajamos a sus provincias”, señaló.

La expectativa ya comienza a instalarse.

Porque para Belén el futsal no termina cuando suena la chicharra final. Tampoco cuando se entrega una copa.

El verdadero valor aparece en todo lo que ocurre alrededor: las amistades, los viajes, los encuentros, las familias, las nuevas generaciones y esas historias que solamente pueden comprender quienes alguna vez compartieron una cancha.

Por eso, mientras Real Madrid continúa su camino en el Clausura y la selección Senior prepara su próximo desafío patagónico, Belén Fernández sigue haciendo lo que mejor sabe hacer: defender un arco y sostener una pasión.

Una pasión que nació en Real Madrid, que atravesó diferentes camisetas, que encontró nuevos caminos y que hoy regresa a sus raíces.

Porque hay camisetas que se cambian.

Hay clubes que se dejan atrás.

Pero hay raíces que, por más vueltas que dé la vida, siempre terminan encontrando el camino de regreso.