El secretario de Gobierno del Municipio de Río Grande, Gastón Díaz, trazó una fuerte definición política sobre el escenario que atraviesa Tierra del Fuego y reivindicó el modelo de gestión encabezado por Martín Pérez frente al ajuste, la pérdida de empleo y las dificultades que golpean a los municipios. Defendió la administración de los recursos municipales, planteó que Río Grande viene sosteniendo políticas y servicios que exceden sus responsabilidades directas y sostuvo que la discusión que viene no puede reducirse a candidaturas: debe definir qué modelo productivo, social y de desarrollo pretende la provincia.
Río Grande.- El secretario de Gobierno del Municipio de Río Grande, Gastón Díaz, volvió a colocar a la gestión de Martín Pérez dentro de una discusión que excede los límites municipales y se proyecta sobre el escenario político de Tierra del Fuego.
En diálogo con FM La Isla, el funcionario defendió el rumbo adoptado por el Ejecutivo riograndense, cuestionó las consecuencias que las políticas económicas están teniendo sobre la ciudad y planteó la necesidad de discutir qué provincia se pretende construir hacia adelante.
La definición no aparece aislada. Río Grande atraviesa un escenario atravesado por la pérdida de puestos de trabajo, las dificultades del sector industrial y comercial y una creciente demanda sobre el Estado municipal.
Para Díaz, ese contexto obliga a la política a “salir de las discusiones meramente electorales y concentrarse en las respuestas que necesitan los vecinos”.
En ese sentido, reivindicó el “esquema de gestión encabezado por Martín Pérez” y puso el foco en una administración que, según sostuvo, “prioriza mantener servicios, obra pública y políticas de acompañamiento pese a un escenario económico cada vez más restrictivo”.
Una discusión que excede al Municipio
Díaz dejó en claro que “buena parte de los problemas que hoy llegan hasta las puertas del Municipio no necesariamente corresponden a competencias municipales”.
Sin embargo, sostuvo que “la gestión decidió intervenir porque son demandas concretas de los vecinos de Río Grande”.
Ese fenómeno, planteó, obliga al “Ejecutivo municipal a destinar recursos y esfuerzos a áreas que originalmente corresponden a otros niveles del Estado”.
La posición política del funcionario pasa precisamente por allí, frente a una crisis que golpea los ingresos familiares, el empleo y el consumo, entiendo que “un gobierno local no puede limitarse a señalar cuáles son formalmente sus competencias y cuáles no”.
Para Díaz, gobernar implica responder a las “necesidades que aparecen en el territorio, aun cuando eso signifique ampliar la presencia municipal”.
Río Grande y un modelo propio de gestión
El secretario de Gobierno buscó diferenciar el funcionamiento del Municipio de Río Grande y poner en valor la administración de sus recursos.
El planteo tiene una lectura política clara al sostener que mientras los distintos niveles del Estado enfrentan restricciones financieras y se profundiza la discusión sobre la disponibilidad de fondos públicos, Díaz reivindicó la “capacidad del Municipio para sostener políticas, servicios e inversiones”.
En esa línea, destacó la “decisión de continuar administrando los recursos con prioridades claramente establecidas y evitando comprometer financieramente al Municipio”.
La defensa de ese modelo no se limitó a una cuestión contable, sino que, Díaz lo vinculó directamente con una “concepción sobre el rol que debe tener el Estado en momentos de crisis como lo es en mantener presencia, acompañar a los sectores afectados y sostener herramientas que permitan amortiguar el impacto económico sobre la comunidad”.
La crisis económica también redefine la política
Otro de los ejes de la entrevista estuvo puesto sobre el deterioro económico y social que atraviesa Río Grande y al respecto dijo que “la situación industrial ocupa un lugar central en esa preocupación, donde la ciudad depende fuertemente de la actividad fabril y cualquier retroceso del empleo industrial repercute inmediatamente sobre el comercio, los servicios y el conjunto de la economía local”.
En este sentido, Díaz vinculó esa realidad con la “necesidad de discutir políticas de desarrollo y generación de empleo, en lugar de limitar el debate público a las disputas electorales”.
Para el funcionario, detrás de cada modificación económica existen consecuencias concretas sobre las “familias fueguinas, de allí que la discusión política deba contemplar qué herramientas se ofrecen para sostener la producción y el trabajo”.
En ese punto aparece una de las diferencias centrales que buscó marcar durante la entrevista al sostener que “no alcanza con ordenar las cuentas públicas si ese ordenamiento termina desentendiéndose de las consecuencias sociales que genera”.
El municipio como primera puerta frente a la crisis
Díaz también describió una realidad que se repite en los gobiernos locales al señalar que cuando una “familia pierde ingresos, tiene dificultades laborales o no encuentra respuestas en otras estructuras estatales, muchas veces termina recurriendo al Municipio”.
Esto provoca una “presión creciente sobre las estructuras municipales precisamente en un momento en que los recursos son más limitados y donde la gestión del intendente Martín Pérez decidió mantener esa presencia territorial”.
Desde esa perspectiva, defendió que “el Municipio continúe desarrollando políticas sociales y comunitarias aun cuando algunas excedan las obligaciones estrictamente municipales”.
El argumento es político además de administrativo, dado que, para Díaz, el “Estado más próximo al vecino no puede desaparecer cuando aumenta la demanda social”.
La figura de Martín Pérez y el escenario que viene
La entrevista también dejó espacio para una lectura sobre el posicionamiento político del intendente Martín Pérez.
Díaz evitó reducir el debate a una candidatura puntual y puso el énfasis en la construcción de un “proyecto político basado en la experiencia de gestión de Río Grande”.
En esa mirada, la discusión hacia adelante debe estar vinculada con “un modelo de provincia antes que con nombres propios porque la cuestión pasa por determinar qué lugar tendrá la producción, cómo se defenderá el empleo, qué papel desempeñará el Estado y cómo se administrarán los recursos públicos”, dijo.
De esa manera, el secretario de Gobierno ubicó la experiencia riograndense como parte de una discusión provincial más amplia, debido a que “no se trata solamente de proyectar una figura política, sino de confrontar modelos de gestión y prioridades”.
Primero el proyecto, después los nombres
Uno de los conceptos políticos que atraviesa la posición de Díaz es que las definiciones electorales no deberían anteceder a la discusión programática.
El funcionario insistió en la “necesidad de construir acuerdos alrededor de los problemas concretos que enfrenta Tierra del Fuego y, recién a partir de allí, resolver quiénes serán los dirigentes encargados de representar ese proyecto”.
La postura cobra especial relevancia cuando comienza a acelerarse la discusión política de cara a 2027.
Para Díaz, sin embargo, anticipar exclusivamente la disputa por nombres puede “terminar alejando a la dirigencia de una sociedad que hoy está preocupada por cuestiones mucho más inmediatas: empleo, salarios, producción, servicios y posibilidades de desarrollo”, concluyó.
