El contador Ramón Gallardo explicó los beneficios del RIGI por sobre el subrégimen industrial vigente y aseguró que ambos pueden convivir sin inconvenientes. En caso de que la provincia no adhiera, pueden hacerlo los municipios para contar con nuevos inversores. Recordó que el subrégimen está cerrado a unas 40 empresas y cualquiera que se quiera instalar tiene que pagar IVA y Ganancias para exportar al continente. Frente a los niveles de desocupación y pobreza, consideró fundamental aprovechar las bondades de este régimen de incentivo a la inversión privada.
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