El juez electoral Isidoro Aramburu cargó las tintas del caótico escrutinio del domingo en la dirección de informática, y expuso la necesidad de “profesionalizar” el servicio, contratando a “una empresa privada”, para que el recuento sea “transparente, rápido y automático”. Dijo que había confiado en la dirección de informática del Poder Judicial para “coronar el trabajo denodado del juzgado”, pero “no salió así”. Reveló que, según los técnicos del área, “hackearon” la página y por esa razón no se pudieron dar a conocer los datos en forma clara y detallada. Abogó por una urgente reforma del sistema electoral que, antes de terminar su mandato, intentará reflotar el legislador Pablo Blanco, con la incorporación del voto electrónico.
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