En los primeros 10 días de junio, el BCRA pisó el freno de la maquinita y absorbió a través de las Leliq. La base monetaria permanece por debajo de los niveles de principios de la cuarentena: al primer impulso de emisión por el canal bancario, en marzo, le siguió un volantazo, con impresión de billetes para financiar al Tesoro en su plan anticuarentena, pero con una importante esterilización vía bancos que hace crecer nuevamente al stock de pasivos remunerados. Por eso, el m2, que mide el efectivo y el dinero en cuentas transaccionales y deja afuera a los encajes, creció 24,6% real en lo que va del año.
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