La historia sin fin: el mito del costo fiscal y del cambio de la matriz productiva

Históricamente, cada vez que se plantea la necesidad de la extensión del del régimen de promoción de Tierra del Fuego, como lo viene haciendo Brasil en Manaos, no faltan los expertos, que sostienen que la Provincia debería vivir del turismo, de la pesca, de la madera, del gas del petróleo y de la actividad petroquímica.

Así fueron los diez años de Menem, en los que las idas y vueltas, más la apertura indiscriminada de las importaciones, produjeron una estrepitosa caída de la actividad económica en nuestra Provincia, mientras el indolente gobierno de Estabillo, repetía, que estábamos en medio de la transformación económica. Desde ya que hubo transformación económica, en tanto que de un pueblo próspero y con pleno empleo, pasamos a soportar la desocupación más alta de todos los tiempos, del orden del 35%. Mientras tanto, Domingo Cavallo repetía por los medios que cancelando el subrégimen industrial se podría mantener a todos los empleados fabriles de la Provincia cobrando sueldo sin trabajar aunque cierren todas las empresas electrónicas y textiles y plásticas. Pasaron los años, y en 2016, comienza de nuevo el embate contra la promoción.
Nuevamente se pone en marcha el plan de achique, y se esquiva desde el gobierno nacional confirmar si va a haber extensión del régimen más allá de 2023 o no. Marcos Peña sostiene que Tierra del Fuego se tiene que reconvertir. Que hay que cambiar la matriz productiva, que Tierra del Fuego tiene que vivir del turismo, de la pesca, de la madera y de la logística de la Antártida. Expresiones estas repetidas por algunos de sus adláteres locales El Vicepresidente del Banco Nación, Enrique Szewach repite las mismas consignas de Domingo Cavallo: Eliminando el régimen de promoción se puede mantener a todos los empleados de las fábricas cobrando $50.000 sin trabajar. En 2020, con la nueva administración, otra vez la misma historia: que el polo petroquímico está en marcha, al igual que el cruce del estrecho por aguas argentinas, que hay que ampliar la matriz productiva, que Tierra del Fuego va a ser un lugar para invertir. Una vez más, se repiten las mismas consignas, y obviamente se esquiva como sucedía en el gobierno anterior, definir si está en los planes del nuevo gobierno, que solo lleva un año, extender la vigencia del régimen más allá de 2023. El Ministro de Desarrollo Productivo de la Nación, Matías Kulfas sostiene que el régimen tuvo como objetivo poblar la región y esto se cumplió. Pero que la importación de partes y piezas genera una enorme salida de divisas. Sin considerar que si Tierra del Fuego deja de producir, la demanda sería satisfecha por la importación de productos terminados, lo que también implica salida de divisas. Y nuevamente, tal como en el pasado reciente, comienza a tomar vuelo el mito del costo fiscal de la promoción, confundiendo con un subsidio del tesoro nacional, lo que en realidad son exenciones impositivas. Tomando los tres items que operan como base de la promoción industrial, a saber: La exención del impuesto a las ganancias, la exención de aranceles de importación, y el crédito fiscal presunto de IVA, vemos que la forma de calcular el costo fiscal no es lineal. Para tener una idea cabal de cual es en realidad el costo fiscal, del régimen fueguino, hay que imaginar el escenario alternativo. Es decir, si no hay promoción, en Tierra del Fuego, el mercado interno se abastecería de productos electrónicos, desde Manaos, y el acuerdo Mercosur le permite a Brasil ingresar sus productos como intrazona, es decir sin tener que pagar aranceles de importación. Solo se pagaría IVA y Ganancias, pero su impacto no sería el que suponen muchos, porque al desaparecer la actividad industrial en Tierra del Fuego, la provincia perdería el 40% de sus ingresos tributarios, ya que las fábricas no generarían los impuestos por ingresos brutos correspondientes a su actividad, como tampoco aportarían lo correspondiente a las tasas Provinciales y Municipales que normalmente abonan, las que son proporcionales al la producción realizada. Además de perder también la Provincia los dineros que normalmente recauda en concepto ingresos brutos producto del consumo en Tierra del Fuego por parte de los empleados fabriles, consumo que al caer, impactaría fuertemente en la actividad comercial, que terminaría endeudada y sin perspectivas. Entones, no existiendo fuentes alternativas de trabajo, ya que de esto se habla hace años, pero nada, solo se habla, los desocupados, que no solo serían los ex empleados fabriles sino que también muchos empleados de comercio, cuentapropistas, emprendedores mono tributistas, etc, deberían ser asistidos con subsidios, además de que el tesoro Nacional debería soportar financieramente a la Provincia con aportes ATN, además de contribuir con fondos para paliar el déficit originado en el ANSES por la falta de aportes a la seguridad social, por parte de las empresas y de los ex empleados que ya no lo serán más. Por lo tanto, el costo fiscal disminuiría algo pero no como se imaginan.
Salvo que el plan fuera dejar abandonada a su suerte a esta Joven Provincia y a los argentinos que desde otras provincias fueron atraídos por la promesa laboral, se afincaron, contribuyeron a su crecimiento, a través de los últimos 40 años fueron integrándose al paisaje fueguino, y hoy podemos decir que son parte de su historia.

Comisión de Industria del Movimiento Nacional de la Militancia Radical Tierra del Fuego.

 

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