Jubilado docente creó el primer auto eléctrico de Entre Ríos

Un docente jubilado, de 61 años de Nogoyá se animó a construir en su taller un vehículo convertido 100% eléctrico. El costo de 100 kilómetros es de 100 pesos.

Paraná (Uno Entre Ríos).- Nogoyá, como muchas ciudades de Entre Ríos, tiene una historia prodigiosa y llena de referentes en distintos campos de la cultura, el deporte, la política, la ciencia y las innovaciones tecnológicas que son todo un orgullo para la comunidad. También cuenta con un jubilado docente que hace su historia.

Lo bueno de estas experiencias, es que al ser conocidas, son tomadas como propias por cualquier vecino, que se siente en la obligación de notificar y promocionar un hecho que valga la pena destacar.

Así es cómo un par de vecinos hizo saber a UNO, de este último “invento”, al menos creado en Nogoyá y que es inédito a nivel provincial y que cuenta con muy pocos casos en el territorio argentino, es la Conversión de un auto Peugeot 306, gasolero, a Vehículo 100 % Eléctrico.

Es responsable de este proyecto que ya se hizo realidad, es un hombre de 61 años, docente, jubilado y bastante curioso de la tecnología, que llevó a desarrollar un prototipo creado íntegramente en su taller ubicado en la ciudad de Nogoyá.

 

Un personaje

 

Alberto Oscar Acosta es el responsable del proyecto, y según varias personas consultadas, es un hombre “muy particular”, un verdadero personaje, porque además de haber sido docente durante muchos años en la Escuela Técnica de Nogoyá –donde se caracterizó por ser muy exigente-, también se animó a participar de varios certámenes de carreras de autos zonales.

Acosta es Técnico Mecánico y Técnico en Refrigeración y Aire Acondicionado del Automóvil, muy inquieto y curioso, con una necesidad permanente de investigar, crear, capacitarse y aprender. Decíamos que algunos de sus hobby, fue correr en las categorías tales como Fiat 600 en el SP Diamantino y en el Standard Victorense, también, corrió en karting regional.

Ex alumno y docente técnico, durante 33 años en la Escuela de Educación Técnica Nº 1 de Nogoyá, donde se jubiló y desde hace cuatro años, extraña los talleres, aulas y la vida diaria de un establecimiento educativo. Se presenta así: “Estoy divorciado, tengo cinco hijas, un hijo en el cielo, y hoy estoy en pareja con mi compañera, Fabiola”.

“Siempre fui un apasionado por la industria mecánica, por los autos de carrera y realicé muchos viajes con mis alumnos a varias fábricas y automotrices”, enfatizó Acosta a UNO, para recordar: “Aprovechamos al máximo la oportunidad de los programas de viajes de estudio y la propuesta del programa “A todo motor”, para conocer la industria mecánica de Fiat, Peugeot, VW, Pirelli, SKF y Fric Rot, entre otras”.

“También fuimos a visitar los talleres de Juan María Traverso (campeón argentino de varias categorías del automovilismo); Cartódromos; las Destilerías de YPF y otras petroleras que están trabajando en la Argentina”, añadió el docente por tres décadas.

Con respecto a su pasión por los “fierros”, admitió que se las trasmitió a sus alumnos. “Siendo Jefe de Taller de la ENET Nº 1, en el año 2013 comenzaron a llegar invitaciones para participar con los alumnos del DESAFIO ECO, cuyo objetivo es promover la investigación y utilización de energías renovables aplicadas a vehículos prototipos con emisión cero de CO2. Es así que se impulsa el proyecto de construcción de auto y se participa de una potencial carrera. Lamentablemente, no pudimos participar de esos proyectos, por no contar en esos momentos con el presupuesto económico”, hizo notar.

El tiempo pasó, y luego de jubilarse, hace tres años, comenzó a estudiar el funcionamiento e instalación de equipos de Energía Solar Fotovoltaica. “Fue una buena experiencia inicial, que me ayudó incluso a instalar este tipo de energía alternativa en mi propia casa y taller”, valoró sobre el sistema muy poco desarrollado en la Argentina.

“Con posterioridad –informó Acosta-, empecé a mirar el tema de los autos eléctrico, y realicé varios cursos, como el de capacitación en CAVEA (Cámara Argentina de Vehículos Eléctricos y Alternativos), donde aprendí a convertir vehículos con motor a explosión a vehículos 100 % eléctricos”, destacó el andariego docente jubilado.

De esa manera se le ocurrió probar en su propio taller con la instalación y preparación de un auto totalmente eléctrico. “Así fue que compré un Peugeot 306, gasolero, con motor fundido, pero bien de carrocería, a pesar de haber estado a la intemperie bastante tiempo. Por cuestiones económicas, no iba a ser sencillo empezar con el proyecto que lo dividí en dos partes, primero avanzar con dejar lo mejor posible el auto, y luego en la etapa más avanzada, la adquisición de los equipos y material específico para la conversión”, resumió Acosta.

 

En esa idea, contó que la “conversión el proyecto se inició de cero”:

 

1) Lavado y limpieza general del auto.

2) Desmontaje de escape, motor, caja de cambios, tanque de combustible, radiadores y electros, dirección hidráulica, mangueras, cableado de motor, etc.

3) Pintura de carrocería y acondicionamiento externo.

 

Costos económicos pesados

 

La segunda etapa, se inició con la compra de la tecnología y equipos especiales para impulsar el proyecto.

 

1) Compra del Kit o Sistema de conversión para fabricar vehículos eléctricos, en Córdoba a la empresa DAS GREEN SAS y de origen China Empower (Motor eléctrico trifásico, corriente alterna, 72 V – 7,5 KW. Controlador o ECU. Conversor DC/DC.

2) Acelerador electrónico

3) Cargador de baterías

4) Indicadores de nivel de baterías.

5) Diseño, construcción e instalación de todos los anclajes y elementos del sistema en el auto. 6) Compra de las baterías de LIFEPO4 – Litio de Fosfato de Hierro 75V – 100 AH.

7) Controlador BMS.

8) Pantalla LED.

9) Sensores de temperatura y kit de instalación, (equipo que, por la pandemia mundial de COVID-19, demoró dos meses en llegar desde China a Argentina).

10) Luego procedió a la instalación de los equipos y elementos

11) Puesta en marcha del motor eléctrico en el auto, reparaciones.

12) Reparación del tren delantero, frenos, instalación eléctrica, circuitos internos.

 

El gran debut

 

Finalmente, con bastante paciencia, Acosta logró la conversión del auto gasolero a un funcionamiento eléctrico. Tas un par de pruebas, el 15 de mayo de 2021, al mediodía el Peugeot 306 convertido a 100% eléctrico, funcionó y pisó por primera vez las calles de Nogoyá. “Funcionó, todo bien, sentí orgullo, alegría, mucha satisfacción por haber hecho realidad lo que hacía unos meses era solo un sueño”, explicó emocionado el ex piloto de carerras de las denominadas cupecitas.

Hizo notar Acosta a UNO, que “Este auto es ecológico, no contamina el ambiente, es silencioso no tiene contaminación sonora, es notablemente económico si lo comparamos con un auto con motor a gasolina, y lo que pude establecer es que el costo de energía eléctrica es aproximadamente el 10 % del valor de la gasolina, valor que permite recorrer una distancia aproximada de 100”.

 

Repercusiones

 

Acosta admitió que desde que se conoció la noticia, “causó una gran sensación, ya que mucha gente comenzó a venir al ver el auto. Querían verlo, andarlo, y saber cómo funcionaba”, valoró para enfatizar: “muchísima gente nos saludó y felicitó, y hubo algunos vecinos que consultaron por la conversión en otros vehículos. Es así que estoy viendo cómo hacerlo en un camioneta y en una combi fundida”.

“Por ello queremos ir despacio, tranquilos, trabajando, y para ello el interesado tendrá que comprar los equipos. Nosotros pondremos la mano de obra”, informó.

Con respecto a los costos, notificó que el auto con repuesto mecánicos tuvo un costo de 3.000 dólares; mientras que el equipamiento y kit para emprender la conversión, ronda los 3.600 dólares. “Entre 7.000 y 8.000 dólares tuve que invertir para poner en proyecto en marcha y el auto en la calle”, confesó.

Hoy el auto surca las calles de Nogoyá, tiene un problema es muy silencioso, y muchas veces asustó a ciclistas, motociclistas o peatones que no advirtieron la presencia del vehículo transitando.

 

Muy económico

 

El costo de mantenimiento del vehículo es mínimo, y el habitual al de cualquier otro rodado. “Hay que pasarle un pincel al equipo para sacarle la poca tierra que le entra”, detalló con alguna risa Acosta, para hablar del escaso tiempo que tiene en controlar el funcionamiento.

“La carga de las baterías de litio, se hace en dos o tres horas y al sacar cuentas del gasto que me produce, puedo decir con certeza que transito un kilómetro con 1 peso, y los 100 kilómetros que tengo de autonomía, es de casi 100 pesos”, valoró para fundamentar el ahorro que produce en la comparación con el gasto de combustible.

 

Con la ayuda de la Virgen

 

Acosta, al igual que su familia y la gran mayoría de los nogoyaenses, tienen una gran devoción a su patrona, la Virgen del Carmen.

Justamente este 16 de julio la ciudad de paraliza para rendirle el homenaje a la virgen y al cura Fernando Andrés Quiroga y Taboada, fundador de la ciudad.

“La verdad es que somos muy creyentes. La Virgen nos iluminó y ayudó, y por eso integrantes de mi familia están viviendo a pleno la novena del Carmen. Le pedí que nos diera fuerza para terminar este proyecto, y se logró”, contó Acosta.

 

Documentación

 

El auto cuenta con la documentación de respaldo municipal, provincial, de Aduana y nacional para poder transitar, incluso la certificación oficial de estar inscripto para tener la propiedad intelectual a la hora de instalación y conversión.

El auto eléctrico todos los días aparece en distintos sectores de la ciudad. Despacio, sin molestar a nadie, dejando en claro que las nuevas energías renovables son más que necesarias en una sociedad que necesita limpiar el medio ambiente y entender que con empeño y dedicación, se pueden realizar proyectos de innovación dirigidos por adultos mayores capaces de aportar una gran respuesta a la comunidad.

Fuente: www.unoentrerios.com.ar

 

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