El Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria por quince días

Más de un centenar de operarios ocupan la planta en Río Grande ante la falta de pago de salarios y la incertidumbre por la venta de la empresa. José López, delegado de la UOM, advierte que el “plan de contingencia” de la nueva gerencia es una promesa sin certezas y con noventa días de vacío productivo, que mantiene 140 familias en vilo y una conciliación que apenas gana tiempo.

Río Grande.- La crisis industrial volvió a golpear el corazón del parque fabril de Río Grande. Más de 140 trabajadores de Aires del Sur decidieron permanecer en la planta ante la falta de pago de los haberes de enero, más un suplemento, y la absoluta incertidumbre sobre la continuidad laboral tras el traspaso de la firma.

En diálogo con FM La Isla, el delegado de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) ante los trabajadores de la empresa, José López, describió un escenario atravesado por la angustia, la precariedad y la ausencia de respuestas concretas.

“Lo último que tenemos es que después de haber asistido y estar en las instalaciones de la fábrica, nos llegó la conciliación obligatoria”, explicó, confirmando que “el Ministerio de Trabajo dictó una instancia por quince días y citó a las partes a una audiencia”.

Sin embargo, la medida aparece más como una pausa administrativa que como una solución de fondo.

 

El dilema cruel: seguir atados o quedar libres

 

La incertidumbre no solo es económica, sino también existencial y en este sentido, López expuso con crudeza el dilema que atraviesa a muchos operarios al sostener que “suena cruel decir ‘que se termine y que me echen’, pero si me van a echar, echame, así yo puedo salir tranquilo a buscar otro trabajo”, dijo.

La frase sintetiza el drama de permanecer formalmente vinculados a una empresa sin producción, sin salario y sin horizonte.

En una ciudad que, como reconoció López, “no está absorbiendo puestos de trabajo”, la alternativa de buscar empleo es casi una ficción, aun así, la parálisis los deja atrapados en un limbo legal y financiero.

 

Una empresa concursada y un plan sin garantías

 

Aires del Sur es una empresa concursada, eso implica que, en caso de despidos, los trabajadores podrían aspirar apenas al 50% de la indemnización, pero incluso ese escenario es incierto.

Describió que “la nueva gerencia propuso destrabar 4.000 equipos retenidos en Buenos Aires, ingresarlos a la provincia, producirlos y venderlos para, recién entonces, pagar lo adeudado”.

Asimismo, López desmenuzó el esquema al sostener que “primero tienen que entrar a la provincia, segundo fabricarlos, tercero que se vendan, y recién después pagarnos, imagínate lo que falta”, explicó.

Además, agregó que “somos la única planta que todavía no tiene proyecto finalizado para cargar equipos con nueva refrigeración”, alertó, explicando que el problema “no es solo temporal, sino también es estructural, dado que la planta no completó la adecuación a la nueva normativa de refrigerantes, lo que deja a la empresa en desventaja respecto a otras fábricas del sector”.

La promesa empresarial se sostiene sobre una cadena de supuestos, que los equipos ingresen, que se produzcan, que el mercado los absorba y que los acreedores concursales no reclamen primero esos fondos, pero en palabras del propio López, “no hay certeza de nada”.

 

La asimetría que indigna

 

Mientras 113 trabajadores encuadrados en la UOM y otros bajo distintos convenios esperan definiciones, la nueva gerencia ya habría acordado con 30 administrativos en Buenos Aires al 80% de sus salarios.

“Ahí está prácticamente nuestra plata”, deslizó el delegado, marcando una asimetría que alimenta el malestar en la planta fueguina.

En Río Grande, en cambio, continúan todos “formalmente vinculados pero sin respuestas claras”, dijo, al tiempo que agregó que “Recursos Humanos tampoco tiene información concreta, estamos totalmente a la deriva”.

 

La dimensión social: alquileres, útiles y angustia

 

El dato más crudo es social, dado que señaló que “cerca del 50% de los operarios alquila, con dos meses acumulados y el inicio del ciclo lectivo encima, la situación se vuelve explosiva”.

“Tenemos compañeros que dentro de muy poco van a quedar en situación de calle, con hijos”, advirtió López, y agregó que “es muy difícil como papá tener que explicarle a tu hijo que no sabés si vas a poder comprar los útiles o si te vas a tener que mudar”.

El conflicto excede lo estrictamente sindical porque es un síntoma de una crisis más amplia en el entramado industrial fueguino, donde la caída del consumo nacional impacta de lleno en la producción de bienes que no se comercializan en la isla, sino en el continente.

 

Conciliación obligatoria: ¿solución o espera agónica?

 

La audiencia convocada por el Ministerio de Trabajo aparece como una instancia de exposición más que de resolución y al respecto López pidió que “lo que no queremos es que quedemos en el olvido”, agradeciendo la visibilización del conflicto.

De esta manera, la conciliación obligatoria abre quince días de tregua formal, pero para 140 familias del parque industrial de Río Grande, el reloj corre mucho más rápido que los plazos administrativos.

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