Juan Ignacio García confirmó que la UNTDF superó los 1.600 ingresantes y consolida su matrícula, pero advirtió que el salario docente cayó 46% en términos reales y que este año no están garantizados ni los servicios básicos. “Argentina invierte cada vez menos en ciencia y educación”, alertó.
Río Grande.- La Universidad Nacional de Tierra del Fuego iniciará el ciclo lectivo el 16 de marzo con una noticia alentadora, más de 1.600 nuevos inscriptos y una matrícula total que oscila entre los 3.500 y 4.000 estudiantes. Sin embargo, detrás del movimiento en aulas, mesas de examen y cursos de ingreso, la institución atraviesa uno de los momentos presupuestarios más críticos desde su creación.
Así lo expresó Juan Ignacio García en Radio Provincia, donde trazó un diagnóstico dual, “crecimiento académico por un lado y asfixia financiera por el otro”.
Un ingreso masivo y carreras que marcan tendencia
“La Universidad cerró el período de inscripción con una matrícula “importante”, en línea con una recuperación respecto de años anteriores”, dijo.
Asimismo, sostuvo que “el Curso de Ingreso Universitario (CIEU) ya está en marcha, funcionando como primera aproximación a la vida académica, nivelación en matemática, lectura y escritura, y herramientas básicas para comenzar el trayecto superior”.
Entre las carreras con mayor demanda, sostuvo que “se mantienen Contador Público, Turismo y Sistemas, aunque este año se destaca el crecimiento sostenido de Gestión Empresarial y el fuerte interés por la Ingeniería en Agroecología en Río Grande”.
García subrayó que “el perfil de elección responde en gran medida a la percepción de rápida inserción laboral, una lógica histórica en sectores de clase media que ven en la universidad una herramienta concreta de movilidad social”.
Pero también remarcó un fenómeno más profundo como lo es que “cada vez más jóvenes pueden optar por quedarse en la provincia para estudiar, la ampliación de la oferta académica permite evitar el desarraigo y, sobre todo, brinda oportunidades a quienes no podrían afrontar el costo de estudiar fuera de Tierra del Fuego”.
En paralelo, expresó que “la Universidad sostiene programas de becas y una residencia estudiantil que busca incluir a estudiantes de Tolhuin y Río Grande cuando la carrera elegida solo se dicta en Ushuaia”.
El problema estructural: desgranamiento y desigualdad
García no eludió una realidad persistente como lo es el alto nivel de desgranamiento en el primer año, una característica histórica del sistema universitario público argentino y al respecto dijo que “muchos ingresan, pero no todos logran sostener la cursada, especialmente quienes deben combinar estudio y trabajo en contextos económicos adversos”.
“La Universidad intenta compensar con herramientas de acompañamiento, aunque reconoce que la desigualdad estructural sigue operando como barrera silenciosa”.
Salarios pulverizados y servicios en riesgo
El diagnóstico más crudo llegó al abordar el presupuesto y en este sentido García detalló que “el salario real docente cayó un 46% entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025, un docente con dedicación exclusiva percibe hoy alrededor de un millón y medio de pesos, cifra que, en términos de poder adquisitivo, quedó severamente erosionada”.
En este marco, sostuvo que “la consecuencia ya se empieza a sentir, renuncias en carreras donde existen alternativas laborales fuera del ámbito académico, profesionales altamente calificados optan por migrar al sector privado o directamente abandonar la provincia”.
Pero la crisis no se limita a los sueldos, sino que manifestó que “la Universidad no tiene garantizados los fondos para afrontar gastos esenciales durante todo el año como lo es la electricidad, gas, internet, limpieza y el 2025 se cerró utilizando ahorros y recursos propios; el 2026 se proyecta incluso más complejo”.
“Hay fondos originalmente destinados a infraestructura y obras edilicias que debieron redireccionarse para sostener el funcionamiento cotidiano, la inversión en investigación y becas permanece nominalmente congelada, lo que en términos reales implica un retroceso”.
Una ley aprobada, pero sin cumplimiento
García recordó que “existe una ley de financiamiento universitario aprobada que permitiría, al menos, recuperar niveles presupuestarios similares a los de 2023, no se trata de expandir el sistema, aclaró, sino simplemente de evitar que continúe el deterioro”.
Sin embargo, la norma “no se está aplicando en su totalidad y se discuten modificaciones desde el Gobierno nacional, mientras tanto, el sistema universitario opera aproximadamente un 35% por debajo del presupuesto necesario para sostener aquel piso”.
El vicerrector fue más allá del caso fueguino y planteó una preocupación estratégica al subrayar que “Argentina reduce su inversión en ciencia, tecnología y educación en un contexto global donde los países, incluso en América Latina, apuestan a incrementarla para acortar brechas de desarrollo”.
“Un país que pretende desarrollarse necesita invertir cada vez más en conocimiento”, sostuvo, lo contrario, advirtió, es “profundizar el rezago”.
Compromiso en medio del ajuste
Por último, García destacó el “compromiso de docentes y no docentes que sostienen el funcionamiento cotidiano aun en condiciones adversas”, concluyó.
La Universidad Nacional de Tierra del Fuego comienza el año con aulas llenas y cuentas en rojo. El entusiasmo estudiantil contrasta con un ajuste que no distingue entre investigación, docencia o servicios básicos. Y en ese equilibrio precario se juega no solo el futuro de una institución, sino también el horizonte de desarrollo de la provincia.

