“Las vacunas no son para un resfrío, son para evitar internaciones y muertes”

La Dra. Ariana Benetucci, especialista en Infectología y responsable del Departamento de Enfermedades Inmunoprevenibles, advirtió que el otoño encuentra al país ante un nuevo escenario viral y con coberturas que deben reforzarse. Confirmó que la campaña antigripal se adelanta y pidió no subestimar enfermedades que pueden ser graves.

Ushuaia.- Con la llegada de marzo y el inicio del ciclo lectivo, el calendario sanitario vuelve a ocupar un lugar central. El otoño no sólo marca el descenso de temperaturas: también anticipa la temporada de mayor circulación de virus respiratorios. 

En ese contexto, la Dra. Ariana Benetucci, especialista en Infectología y jefa del Departamento de Enfermedades Inmunoprevenibles del Ministerio de Salud, explicó en FM Espectáculo por qué este año la vacunación cobra una relevancia particular.

“El Ministerio de Salud de la Nación decidió adelantar la campaña antigripal anual”, confirmó. 

Contó que “el inicio está previsto para la segunda semana de marzo, una medida que responde al comportamiento epidemiológico observado en el hemisferio norte, donde una nueva variante del virus influenza provocó un aumento anticipado de casos y un mayor número de internaciones”.

 

La gripe no es un resfrío

 

Benetucci fue enfática en una aclaración clave al sostener que “la vacuna antigripal no está pensada para evitar un cuadro leve o un resfrío común”.

“La función principal es prevenir las complicaciones del virus influenza, que pueden ser neumonías, encefalitis o descompensaciones en personas con enfermedades de base”, explicó.

Los números respaldan la advertencia, donde en el último boletín epidemiológico nacional se registraron más de 200 fallecimientos por influenza en Argentina durante diciembre de 2025, además de cientos de internaciones por virus respiratorios.

“Por una gripe sí se internan personas”, subrayó.

La nueva variante detectada en el hemisferio norte no está incluida de manera específica en la formulación actual de la vacuna para el hemisferio sur, diseñada el año anterior según recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, pero la especialista aclaró que la protección es parcial y efectiva para reducir complicaciones graves.

“Puede no cubrirla en forma total, pero tiene una efectividad importante en disminuir internaciones y cuadros severos”, sostuvo.

 

¿Quiénes deben vacunarse?

 

La campaña gratuita está dirigida a “grupos priorizados, personal de salud, embarazadas, niños de 6 a 24 meses, mayores de 65 años, personas entre 2 y 64 años con factores de riesgo (diabetes, enfermedades cardíacas o respiratorias, inmunocompromiso, obesidad mórbida, entre otros), mientras quienes no integren estos grupos pueden acceder a la vacuna mediante prescripción médica”.

La infectóloga también recomendó aprovechar la consulta para revisar otras inmunizaciones claves, como la “vacuna antineumocócica, que previene meningitis y neumonías bacterianas, y la del virus sincicial respiratorio en embarazadas entre las semanas 32 y 36 de gestación”.

Esta última mostró resultados contundentes, debido que “redujo un 70% las internaciones por infecciones respiratorias en bebés”, destacó.

 

Mitos, efectos y temores

 

Uno de los mitos más extendidos es que la vacuna “provoca gripe”, para lo cual, Benetucci fue categórica al sostener que “no genera el cuadro completo, es una vacuna inactivada, puede haber dolor en el sitio de aplicación o un leve decaimiento, pero no una gripe”.

Los efectos adversos suelen ser leves y transitorios. La recomendación práctica: si se tiene un compromiso importante, vacunarse un día previo que permita reposo eventual.

“Los beneficios superan ampliamente los muy infrecuentes eventos adversos”, remarcó.

 

Sarampión, tos convulsa y alertas que no deberían existir

 

“El inicio de clases es también momento de revisar el calendario infantil, este año se adelantó la segunda dosis de la vacuna triple viral (sarampión, rubéola y paperas) para los niños nacidos a partir de julio de 2024, que ahora la recibirán a los 15 meses en lugar de a los 5 años”, dijo.

La medida responde a brotes recientes de “sarampión y a la necesidad de garantizar inmunidad precoz”.

“Si estamos adecuadamente vacunados podemos contener el ingreso del virus al país”, explicó.

La especialista recordó que “el sarampión no es una enfermedad leve: puede causar encefalitis, daño neurológico permanente, afectación cardíaca y muerte”.

Lo mismo ocurre con “la tos convulsa, que provocó once fallecimientos en menores de dos años recientemente”.

El resurgimiento de enfermedades prevenibles preocupa porque “cuando se siembra duda es muy difícil remontarla”, advirtió en referencia a “movimientos antivacunas y desinformación en redes sociales”.

“La información falsa circula tan rápido como la verdadera. Por eso es clave acudir a fuentes confiables y consultar a los equipos de salud”.

 

Una herramienta que cambió la historia

 

Benetucci contextualizó la importancia de la vacunación con una perspectiva histórica, junto al agua potable y los antibióticos, las vacunas fueron determinantes en el aumento de la expectativa de vida.

“Llegamos a vivir 70 u 80 años gracias a las vacunas y a los antibióticos”, señaló.

Pero el escenario actual combina dos riesgos, menor cobertura de vacunación y bacterias cada vez más resistentes a antibióticos.

 “Eso es un caldo de cultivo para que reaparezcan enfermedades”, alertó.

 

El otoño como punto de partida

 

El mensaje es directo porque vacunarse no es un acto individual aislado, sino una estrategia colectiva de prevención.

“Nos vacunamos para evitar complicaciones graves”, resumió.

Con el otoño en puertas, la advertencia no deja margen para la indiferencia. Las herramientas existen. El desafío es utilizarlas a tiempo.

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