“Si no se hace una reconversión para aprovechar la capacidad instalada, no le vemos salida”

El referente de CAFIN, Alberto Garófalo, advirtió sobre el deterioro del sector en Tierra del Fuego, con solo cuatro fábricas activas y una fuerte caída del empleo. En este sentido, dijo que “lo que estaba funcionando en Tierra del Fuego hace dos años, hoy quedan trabajando cuatro fábricas con alrededor de 230 personas empleadas en el sector”. Apuntó a la falta de reglamentación del decreto 594, la apertura de importaciones y la ausencia de políticas de reconversión como los principales factores de la crisis. También, detalló que “actualmente, la producción de las textiles persiste con actividades como hilado, tejido y ropa de blanco que es la confección tradicional que se ha hecho en Tierra del Fuego”.

Río Grande. -En una entrevista con el programa ‘Buscando el Equilibrio’ por Radio Provincia, Alberto Garofalo señaló que “el panorama de la industria textil en Tierra del Fuego continúa siendo crítico y sin señales claras de recuperación”, quien describió un escenario dominado por la incertidumbre legal y la falta de definiciones por parte del Gobierno nacional.

“Las empresas están en un marco de incertidumbre total porque no ha habido avances en lo que nosotros entendemos que es imprescindible, que es una reglamentación en forma del decreto 594 que indique claramente cómo se debe aplicar la disminución de beneficios”, señaló.

En ese sentido, cuestionó que “las acciones que había tomado tanto la Aduana como la Dirección General Impositiva fueron impulsadas por dictámenes que no tienen la fuerza legal suficiente”.

Además, remarcó que “esta semana ha salido un decreto con una nueva estructura para el Ministerio de Economía que tiene que ver con estas secretarías ligadas al tema fueguino que han cambiado de funcionario a cargo. Eso nos abre alguna expectativa de poder volver a hablar de estos temas y empezar de nuevo”.

“Creo que esto va a terminar siendo un negocio para abogados si no se arregla, pero la voluntad de continuar de las empresas está. Lamentablemente, muchas de ellas ahora ya sin posibilidades de sacar mercadería porque en las últimas reuniones de la gestión anterior se lo han impedido”, manifestó.

 

Derrumbe productivo y reducción drástica del empleo

 

Según detalló, la actividad actual representa apenas una fracción de lo que fue en años recientes. “Lo que estaba funcionando en Tierra del Fuego hace dos años, hoy queda el 30% con suerte de la cantidad de empresas y de personal”, afirmó.

Actualmente, la situación es crítica: “Que estén funcionando, no quiere decir que sean las únicas que estén autorizadas para hacerlo. Pero la realidad es que algunas han cundido en el desánimo y otras han desensillado hasta que aclare”, destacando que “hoy quedan trabajando cuatro fábricas en Tierra del Fuego con alrededor de 230 personas empleadas en el sector”.

Además, explicó que muchas empresas no solo han reducido su actividad, sino que directamente han detenido operaciones a la espera de un escenario más claro: “Algunas han desencillado hasta que aclare”.

 

Apertura de importaciones y pérdida de competitividad

 

Uno de los factores centrales señalados por Garófalo es la política de apertura comercial, que impacta de lleno en la competitividad de la industria local.

“La apertura de importaciones influye muchísimo, la caída del consumo influye muchísimo”, sostuvo.

A esto se suma el avance de productos extranjeros en condiciones desiguales: “Es muy difícil poder competir contra empresas que tienen trabajo no registrado o que están subvencionadas por sus Estados”.

Incluso advirtió sobre el crecimiento de plataformas internacionales, particularmente asiáticas, que ya generan preocupación a nivel global: “Han despertado preocupación en países de Europa, que han comenzado a ponerle algún tipo de traba en la aduana”.

 

Un problema estructural que trasciende a las textiles

 

Aunque el sector textil es el más afectado, Garófalo remarcó que la crisis alcanza a toda la matriz industrial fueguina. “Si bien en el caso de las textiles fue más visible el proceso de expulsión, esto no quiere decir que el mal momento no alcance a todas las ramas. Nosotros en CAFIN tenemos electrónicas, plásticas que están radicadas en la isla hace más de 30 años y hoy están en una situación en donde la demanda no tracciona, la importación se está empezando a sentir y el consumo es muy bajo”, explicó.

En ese sentido, advirtió que “sin hacer nada específico contra el régimen de Tierra del Fuego, se está desmantelando”.

Garofalo detalló que “actualmente, la producción de las textiles persiste con actividades como hilado, tejido y ropa de blanco que es la confección tradicional que se ha hecho en Tierra del Fuego”.

Por otro lado, detalló la situación nacional y sostuvo que “la industria textil es de las más afectadas, junto con la del calzado, por la apertura de importaciones. De hecho, las plataformas chinas están avanzando en una forma que ya ha despertado preocupación en países de Europa, que han comenzado a ponerle algún tipo de traba en la aduana, porque es muy difícil poder competir contra empresas que tienen trabajo no registrado”

“La industria textil en el continente tiene que hacer su mea culpa porque realmente siempre operó y pretendió operar amparada en una protección que veían amenazada incluso por Tierra del Fuego”, resaltó.

 

Reconversión industrial: la principal salida

 

Frente a este escenario, desde CAFIN plantean la necesidad urgente de avanzar en procesos de reconversión productiva que permitan sostener el empleo y aprovechar la infraestructura existente. “Si no se procede en darle una posibilidad de sustitución para aprovechar la capacidad instalada, no le vemos salida y poder a migrar hacia nichos de mercado que no presenten la conflictividad que tiene lo que tenemos hoy, no le vemos salida”, advirtió.

Y enfatizó una idea central: “Permítanos reconvertir, hacer una reconversión con las empresas adentro, lo que es una forma de garantizar que el empleo también va a quedar adentro”.

Garofalo detalló que “actualmente, la capacidad instalada utilizada ronda el 50%”.

 

RIGI y nuevas inversiones: expectativas con límites

 

Consultado sobre el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), Garófalo se mostró a favor de su implementación en la provincia, aunque aclaró que no es una solución integral. “Soy partidario de que Tierra del Fuego tiene que adherir al RIGI. Es más, tengo la esperanza de que algún proyecto pueda ingresar a través del RIGI, sin embargo, esto no sustituye lo que hoy tenemos en la industria instalada”.

“No me parece razonable que después de 40 años de inversión público-privada se desperdicie todo ese esfuerzo que está representado en lo que hoy tiene instaladas las fábricas de Tierra del Fuego”, dijo. 

En esa línea, remarcó que los nuevos proyectos no podrían absorber el empleo actual: “No se puede suponer que algún proyecto de RIGI va a absorber la cantidad de gente que hoy trabaja en la industria”.

 

Conflictos legales e inversiones fallidas

 

Otro de los puntos abordados fue el caso del proyecto de Tierra de Energía y Química, -que no fue aprobado bajo el régimen de la promoción industrial- , en donde trajeron maquinaria usada, compraron una propiedad de 70 hectáreas, pasaron 32 millones de dólares a la provincia (en gestión de Ríos) y ahora reclaman 200 millones de dólares. En esa línea, Garofalo opinó que “primero hay que solucionar la cuestión legal, porque hay una situación litigiosa entre las partes”, explicó.

“Los antecedentes digamos que no lo avalan, pero pensemos que finalmente querrán hacer algo realmente serio. No obstante, hasta que no se aclare todo eso, es muy aventurado hablar de lo que puede suceder”, afirmó.

 

Turismo, FAMP y decisiones empresariales en revisión

 

En relación al Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva (FAMP) y su impacto en el turismo, Garófalo planteó dudas sobre la continuidad de algunos proyectos. “No sé si todos los proyectos hoteleros que estaban amparados en el FAMP van a llegar a buen puerto”.

“El hecho que no se tenga que abonar más el FAMP, pero en un contexto cada vez más amenazante para las electrónicas, hace que hay que tener muy finito el lápiz para ver qué es lo que conviene, si terminar la inversión o darle final ahora y devolver el dinero”, señaló.

Además, vinculó esta situación con la necesidad de sostener la competitividad industrial: “Lo que se llevaba el FAMP era necesario para sostener la producción y poder competir con precios cada vez más flacos”.

 

Un futuro atado al mercado y las decisiones políticas

 

Finalmente, Garófalo dejó en claro que el futuro del sector dependerá tanto de la evolución del mercado como de las decisiones políticas que se adopten. “Si el mercado no se recupera y la importación sigue ganando espacio, la producción en Tierra del Fuego se va a poner cada vez más difícil”, advirtió.

En ese contexto, resumió la preocupación central del sector: preservar la inversión y el empleo frente a un escenario adverso. “No resulta razonable que teniendo capacidad instalada no se la pueda aprovechar, y mucho menos la pérdida de puestos de trabajo”, concluyó.

 

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