Solidaridad, organización y reclamo por la continuidad productiva marcan la resistencia de las familias afectadas en Río Grande. Según explicó uno de los delegado de los trabajadores, Esteban Lewis, el Juzgado interviniente podría emitir esta semana —entre miércoles y jueves— un dictamen sobre el pedido de quiebra impulsado por la empresa. “Estamos en una nebulosa, no sabemos qué va a pasar. Somos 140 trabajadores esperando una definición”, resumió.
Río Grande.- En un contexto de crisis industrial que golpea con fuerza a Tierra del Fuego, los 140 trabajadores de la empresa Aires del Sur atraviesan horas decisivas mientras aguardan la resolución judicial que podría definir el futuro de la firma y de sus fuentes laborales.
Así lo expresó el delegado Esteban Lewis, en diálogo Radio Universidad, donde describió una situación marcada por la incertidumbre, la falta de respuestas empresariales y el sostenimiento comunitario ante la emergencia.
Una definición judicial inminente
Según explicó Lewis, el Juzgado interviniente podría emitir esta semana —entre miércoles y jueves— un dictamen sobre el pedido de quiebra impulsado por la empresa.
“Estamos en una nebulosa, no sabemos qué va a pasar. Somos 140 trabajadores esperando una definición”, resumió.
La preocupación no es menor: detrás de cada puesto laboral hay familias que dependen exclusivamente de ese ingreso, muchas de ellas con varios hijos en edad escolar. “Llevar un paquete de fideos o un litro de leche se volvió muy complicado”, describió el delegado.
Una crisis inesperada y sin explicaciones
El cierre abrupto de la actividad generó desconcierto entre los operarios. Según relató Lewis, la empresa había cambiado su paquete accionario en noviembre y, lejos de mostrar signos de crisis, atravesó un período de alta producción.
“Trabajamos a pleno en noviembre y diciembre, con horas extras y doble turno. Nos prometían un buen futuro, incluso con nuevos productos”, señaló.
Sin embargo, tras el receso vacacional, la situación cambió drásticamente: primero una semana adicional sin actividad, luego el pago parcial de salarios y finalmente la interrupción total de la comunicación por parte de la empresa.
“Decidieron ir directamente a la quiebra, sin intentar otra alternativa”, cuestionó.
El reclamo: seguir produciendo
Lejos de resignarse, los trabajadores mantienen un objetivo claro: preservar las fuentes laborales.
“La planta está intacta, lista para producir. Nosotros lo que queremos es trabajar”, afirmó Lewis.
En esa línea, reveló que durante una audiencia judicial se presentó una propuesta concreta de fason para fabricar 40 mil equipos, gestionada con apoyo sindical y político. Sin embargo, la empresa rechazó la iniciativa.
“Les dejaron la producción en bandeja y no quisieron. Eso deja muchas dudas”, sostuvo.
Red política y social en apoyo
El conflicto logró generar un hecho poco habitual: la confluencia de distintos sectores políticos y sociales en respaldo a los trabajadores.
“Se juntó gente de distintos espacios que normalmente no se reuniría. Hubo aportes desde Río Grande, Ushuaia y Tolhuin, de todos los niveles: concejales, legisladores, intendentes, incluso desde Nación”, detalló.
Más allá de la asistencia material, Lewis destacó especialmente el valor de las ideas y propuestas acercadas por estos sectores.
La solidaridad como sostén
Mientras se define el futuro judicial, la comunidad de Río Grande se convirtió en un pilar fundamental para atravesar la crisis.
Durante el último fin de semana, el Movimiento de Trabajadores Desocupados y Sin Trabajo (MTDS) organizó un torneo solidario de futsal infantil que permitió recolectar alimentos y leche para las familias afectadas.
“La respuesta de la gente fue increíble. Clubes, padres y vecinos se acercaron a colaborar”, destacó el delegado.
A ello se suman nuevas iniciativas en marcha: bingos solidarios, eventos deportivos y actividades recreativas que buscan sostener la ayuda y mantener activa a la comunidad de trabajadores.
Una presencia permanente y abierta
Los operarios permanecen en la planta ubicada en Tomas Bridge 2875, con presencia las 24 horas, tanto como medida de resguardo como espacio de encuentro.
“Estamos 24/7. El que quiera venir, aunque sea a tomar unos mates, es bienvenido”, invitó Lewis.
También habilitaron canales de contacto para quienes deseen colaborar o acercar propuestas, en un contexto donde la solidaridad se convirtió en un factor clave para resistir.
Más que una empresa, un símbolo
El caso de Aires del Sur expone, una vez más, la fragilidad del entramado industrial fueguino en medio de la recesión nacional. Pero también pone en evidencia la organización de los trabajadores y la capacidad de respuesta de la comunidad.
“Ojalá esto sirva como ejemplo. Que las empresas piensen dos veces antes de dejar a 140 familias en la calle”, concluyó Lewis.
Mientras tanto, la expectativa está puesta en la resolución judicial, que definirá si el camino será la quiebra o la posibilidad —aún latente— de sostener la producción y el empleo en una de las plantas que durante casi dos décadas formó parte del entramado industrial de Río Grande.

