Así lo expresó Gustavo Fernández, secretario general de La Bancaria en la provincia, quien denuncia un ajuste “traumático” que golpea con más fuerza al sur porque “enfrenta una desventaja estructural”. Advirtió que “un traslado de acá implica tres mil kilómetros y desarraigo”. Además, resaltó que el conflicto no se limita a la provincia, sino que “también hay trabajadores afectados en Río Gallegos, Comodoro Rivadavia y otras regiones”. También, marcó que “este es un sistema que podría encarecer costos para los usuarios”. “Estamos en un cuello de botella”, advierten.
Río Grande.- El conflicto por el cierre de tesoros regionales del Banco Central escaló en todo el país y tuvo un fuerte impacto en Tierra del Fuego, donde el paro bancario expuso no solo la tensión sindical sino también las consecuencias humanas y económicas de una decisión que amenaza con desarticular estructuras clave en el sistema financiero.
Así lo expresó Gustavo Fernández, secretario general de La Bancaria en la provincia, quien en diálogo con FM Del Pueblo describió un escenario crítico, atravesado por la incertidumbre laboral, el desarraigo y una negociación abierta que mantiene en vilo a decenas de familias.
“La decisión que ha tomado el Banco Central es cerrar doce regionales a lo largo del país y están en juego treinta y dos puestos de trabajo”, explicó Fernández, poniendo cifras concretas a una medida que ya generó una reacción sindical contundente.
Paro nacional y preocupación en el sur
La respuesta gremial no tardó en llegar y en este marco “se declaró un paro de los tesoros regionales en todo el país, que se está llevando a cabo con total normalidad”, señaló.
En Tierra del Fuego, el impacto es “directo, tenemos tres compañeros en Río Grande, estamos en plena negociación para ver cómo podemos salir lo mejor parados posibles manteniendo los puestos de trabajo”, indicó.
El conflicto no se limita a la provincia, sino que “también hay trabajadores afectados en Río Gallegos, Comodoro Rivadavia y otras regiones”, pero, según Fernández, el “sur enfrenta una desventaja estructural”.
“Los más perjudicados son los compañeros del sur, un traslado de acá implica tres mil kilómetros”, advirtió.
Traslados o indemnización: un dilema “traumático”
La propuesta oficial agrava el escenario con reubicaciones en otras ciudades o desvinculación con indemnización.
“La propuesta fue de traslados a distintas regionales que van a permanecer abiertas, y si no, una indemnización simple”, detalló.
Para el dirigente sindical, ninguna de las opciones es “sencilla, estamos en un cuello de botella”, reconoció.
Y puso el foco en el impacto humano al sostener que “es muy estresante, de un día para el otro les dicen que los van a trasladar, imagínate la carga familiar, el problema que les puede acarrear”.
El caso de los trabajadores con mayor antigüedad grafica la situación y al respecto dijo que “tenemos compañeros con veinte, veinticinco años, incluso uno de sesenta y dos años, que le quedan tres para jubilarse, es traumático”.
“La motosierra”: crítica directa al Gobierno
Fernández no dudó en vincular la medida con la política económica nacional.
“Es la motosierra que viene aplicando el gobierno, tratando de despedir la mayor cantidad posible de empleados públicos”, afirmó.
Y amplió el diagnóstico al marcar que “la situación está muy difícil, no solo en Río Grande o Ushuaia, sino en todo el país. Vemos cada vez más comercios cerrados y más gente sin trabajo”.
En ese contexto, anticipó “acciones gremiales, el 30 tenemos un plenario en Buenos Aires y una marcha importante en repudio a este plan económico”.
Tesoro vacío y sistema en transformación
Mientras el conflicto se desarrolla, en Río Grande ya se materializó una postal concreta del ajuste con el tesoro regional quedó vacío.
“Sacaron todo el dinero que tenían en la bóveda del Banco Central, hoy el tesoro quedó vacío”, relató Fernández.
El destino de esos fondos no está del todo claro, “seguramente lo trasladaron a Trelew o a Buenos Aires, no sabemos exactamente dónde”, admitió.
Este cambio operativo tiene consecuencias directas en el funcionamiento del sistema financiero.
“Cuando los bancos necesiten dinero, ya no lo van a recibir desde Río Grande, van a tener que traerlo desde Buenos Aires”, explicó.
Más costos y posible impacto en los usuarios
La reconfiguración del sistema no solo afecta a los trabajadores, sino también a los costos operativos de las entidades financieras, para lo cual dijo que “traer dinero tiene un protocolo de seguridad muy importante, viene en avión, con transportadora, con policía”, detalló.
Ese aumento de costos podría trasladarse al cliente final porque “eso puede implicar que las comisiones suban, porque los bancos seguramente lo van a trasladar a los usuarios”.
Paro contundente y negociaciones en marcha
A nivel nacional, la medida de fuerza tuvo un alto acatamiento.
“Hay paro en todos los regionales del país, la medida es muy contundente”, afirmó.
Las negociaciones “continúan abiertas, con un punto clave en el corto plazo, el miércoles siguen las reuniones en el Ministerio de Trabajo en Buenos Aires”.
Según Fernández, hubo algunos “avances, aunque insuficientes, se han mejorado un poquito las propuestas, pero la idea es que todos los compañeros mantengan sus puestos”.
Solidaridad gremial y resistencia
En medio del conflicto, distintos sindicatos manifestaron su apoyo y en este marco señaló que “hemos recibido llamados de gremios hermanos en solidaridad con los compañeros”, destacó.
Mientras tanto, en “Río Grande, los trabajadores sostienen la protesta en la calle, estamos al pie del cañón con los chicos, esperando directivas de Buenos Aires”, señaló.
Sin riesgo de corralito, pero con incertidumbre laboral
Ante las preocupaciones de la población sobre la estabilidad del sistema financiero, Fernández llevó tranquilidad en un punto clave al sostener que “un corralito lo descarto, no veo ese escenario a nivel nacional”, afirmó.
Sin embargo, insistió en que el “problema es otro, lo que sí veo es el achicamiento del trabajo, eso es lo preocupante”.
Un conflicto que recién empieza
El escenario sigue abierto y con final incierto, con la combinación de ajuste, negociación y resistencia sindical marca el pulso de un conflicto que, lejos de resolverse, parece recién comenzar.
“Esto recién empieza, ojalá que todo termine en buen puerto”, expresó Fernández.
Pero dejó en claro cuál es la prioridad del gremio, al manifestar que “lo más importante es que los chicos conserven los puestos de trabajo y que, si hay traslados, sean lo menos traumáticos posible”.
Con el tesoro regional vacío, trabajadores en paro y negociaciones en curso, Tierra del Fuego se convirtió en uno de los epicentros de un conflicto que expone tensiones más profundas: el ajuste del Estado, el impacto en las economías regionales y el costo humano detrás de cada decisión.

