A siete meses del cierre de la actividad y del abandono de la empresa, los trabajadores continúan atravesando una situación límite mientras esperan definiciones judiciales que les permitan recuperar sus fuentes laborales. Maximiliano Uriona describió el complejo presente que viven los 122 operarios, quienes actualmente realizan el inventario de materiales, insumos y productos terminados para que el juez y el síndico puedan avanzar con su remate y destinar esos recursos al pago de parte de la deuda salarial e indemnizatoria. Al mismo tiempo, sostuvo que la planta permanece completamente operativa gracias al mantenimiento realizado por los propios empleados, insistió en la necesidad de que el juez Horacio Boccardo autorice cuanto antes la propuesta de reactivación junto a Athuel y relató cómo los trabajadores sobreviven mediante changas, asistencia estatal, donaciones y la organización de distintas iniciativas solidarias mientras permanecen unidos en defensa de sus puestos de trabajo.
Río Grande.- Los trabajadores continúan atravesando uno de los momentos más difíciles desde que comenzó el conflicto laboral que mantiene paralizada la planta. A siete meses del abandono de la empresa y sin haber percibido sus salarios, el panorama sigue marcado por la incertidumbre judicial, la falta de ingresos y la esperanza de que finalmente pueda concretarse una alternativa que les permita volver a producir.
Así lo expresó Maximiliano Uriona, quien en declaraciones a Aire Libre FM aseguró que la situación continúa siendo desesperante para las 122 familias involucradas porque llevamos
“siete meses sin sueldos, siete meses fuimos abandonados por la dirección de la empresa, de una sociedad anónima, y hasta el día de la fecha el doctor Horacio Boccardo no nos ha dicho todavía el sí que necesitamos y que queremos para volver a trabajar. Son seis meses de trabajo que los trabajadores necesitamos urgentemente”.
Uriona sostuvo que el contexto económico agrava aún más la crisis que atraviesan los empleados, al señalar que “las posibilidades de conseguir otro empleo son extremadamente reducidas, el mercado laboral de Río Grande está destruido, el industrial se nota”.
Mientras aguardan definiciones judiciales, los operarios comenzaron una tarea fundamental para intentar recuperar al menos una parte de lo que les adeudan. Actualmente llevan adelante un inventario completo de los materiales existentes dentro de la planta, un paso previo indispensable para que la Justicia pueda avanzar con la venta de esos bienes.
“Hoy, en vez de estar participando del paro activo de la UOM, nos toca hacer inventario de materiales, de insumos y de producto terminado para que el juez y el síndico puedan empezar a subastar y generar parte de pagar algo de lo que dejó la empresa. La empresa legalmente nos dejó debiendo cuatro meses de sueldo y la indemnización por antigüedad”.
No obstante, advirtió que “todavía es imposible saber cuánto dinero podrá obtenerse mediante ese procedimiento debido a la crisis que atraviesa el sector industrial”.
“A nivel de sueños sería lo ideal que alcance para empezar a cubrir lo adeudado. Pero a nivel técnico y de mercado, hoy el mercado está tan destruido que no sabemos qué precio le van a poner a todo lo que estamos inventariando”.
Además, explicó que aún no existe una definición sobre la modalidad que utilizará la Justicia para concretar la venta de esos bienes.
“Tampoco sabemos cuál va a ser la modalidad para el remate de estos productos, si va a ser bajo un martillero o si será para comercialización al público. Nosotros seguimos insistiendo en generar el valor para que el juez pueda pagarnos mínimamente lo que nos debe”.
Uno de los aspectos que más llama la atención, según describió Uriona, es que “la planta continúa en perfectas condiciones de funcionamiento pese al tiempo transcurrido sin actividad productiva, desde que la dirección se fue en diciembre y empezó el conflicto en enero, la planta fue cuidada y mantenida por nosotros. Cualquier persona que quiera visitarla puede verla, las máquinas andan, las líneas andan”.
El dirigente explicó que todavía existe una importante cantidad de materiales disponibles dentro de la fábrica.
“Tenemos remanente, materiales, scrap y también producto terminado que va a servir para generar un ingreso, siempre a través de los medios legales”.
En ese sentido, aclaró que “la participación de los trabajadores se limita exclusivamente a la confección del inventario”.
“Que se entienda, los trabajadores estamos haciendo únicamente la parte física, el inventario. La parte administrativa y de comercialización la van a hacer el síndico y el juez a través de los métodos legales que correspondan”.
Consultado sobre los tiempos que demandará esa tarea, Uriona explicó que “el ritmo depende de las posibilidades económicas de los propios trabajadores”.
“El plazo es imaginativo porque venir hasta acá nos genera un costo a todos. Hay compañeros que quieren colaborar pero no tienen cómo venir. Nosotros tampoco tenemos plata para ir a buscarlos. Con los que hoy estamos en planta hacemos todo lo posible para terminar lo más rápido posible y que el juez y el síndico puedan avanzar con la subasta o con el mecanismo que consideren pertinente”.
Paralelamente, los empleados continúan aguardando una definición judicial sobre la propuesta presentada por la firma Athuel para reactivar la producción dentro de la planta.
“Necesitamos que el doctor Horacio Bocardo diga lo más pronto posible que sí para poder pasar a la parte técnica de la cantidad de personal. Nosotros vamos a reclamar por los 122 firmantes, pero entendemos que esas condiciones no las ponemos los trabajadores sino la empresa que haga la locación”.
Afirmó además que “la planta está en condiciones de volver a producir de manera inmediata, la planta está lista. Solo falta que él diga que sí”.
Sin embargo, reconoció que la demora judicial genera preocupación porque la empresa interesada también debe cumplir con sus propios plazos de producción.
“Esperemos que Athuel no se eche para atrás. Tiene plazos legales que cumplir sobre producción de aire acondicionado. Sabemos que el mercado industrial de Tierra del Fuego también está complicado, con suspensiones y amenazas de despido”.
A pesar de ello, indicó que los trabajadores continúan colaborando con todos los requerimientos realizados por la firma interesada en instalarse.
«Estamos trabajando sobre los pedidos que ellos nos hacen. Si nos solicitan pintar una pared de blanco, lo vamos a hacer. Queremos que sepan que este es el lugar para fabricar.»
Mientras tanto, la realidad cotidiana de los trabajadores continúa siendo extremadamente difícil. Uriona describió cómo cada familia intenta sostenerse frente a la ausencia total de ingresos.
“Entre las changas, en un mercado roto porque el mercado laboral de Río Grande está roto y nadie puede negarlo; si alguien lo niega es un inconsciente”.
El dirigente explicó que “muchos sobreviven gracias a la asistencia alimentaria y la solidaridad de la comunidad, estamos recibiendo los bolsones del Gobierno y de la Municipalidad para poder llevar algo a la mesa. También seguimos recibiendo donaciones de la gente y eso hay que agradecerlo desde el primer día”.
Algunos trabajadores lograron conseguir empleo en otras empresas, aunque debieron aceptar condiciones muy inferiores a las que tenían.
“Son muy pocos los que consiguieron trabajo. Un oficial que acá tenía 18 años de antigüedad empezó como contratado nivel cero en otra empresa. Es algo que nadie pensó que iba a pasar”.
También relató la situación de quienes estaban próximos a jubilarse cuando estalló el conflicto.
“Tenemos compañeros que estaban en proceso de jubilación y quedaron en el camino por culpa de esta dirección que se le ocurrió irse”.
Pese a todas las dificultades económicas y al prolongado conflicto, Uriona aseguró que “el grupo de trabajadores continúa unido, los 122 que éramos desde un principio seguimos firmes. No necesariamente estamos todos dentro de la planta, pero siempre estamos comunicados, hacemos asambleas permanentes y transmitimos todas las novedades”.
Finalmente, contó que además comenzaron a organizar distintas iniciativas para recaudar fondos que permitan sostener la lucha mientras esperan una solución definitiva y al respecto dijo que “ahora estamos terminando de presentar toda la documentación para organizar el sorteo del auto. El bono tendrá un valor de 20 mil pesos y todos los trabajadores vamos a salir a venderlo. Toda la gente que quiera ayudarnos será más que bienvenida”.
