El secretario general de la UOCRA en Tierra del Fuego, Julio Ramírez, describió un panorama devastador para la construcción en la provincia y aseguró que atraviesan el peor invierno que recuerdan. Denunció la paralización total de la obra pública, la ausencia de licitaciones y la falta de inversiones nacionales, mientras más de mil trabajadores permanecen desocupados. Sostuvo que la única obra de relevancia es la nueva usina de Ushuaia, donde apenas trabajan entre 15 y 20 personas, y afirmó que tampoco existe movimiento en el sector hidrocarburífero. “Mientras siga este gobierno nacional, vamos a estar siempre mal”, sentenció.
Río Grande.- La construcción atraviesa uno de los momentos más críticos de las últimas décadas en Tierra del Fuego. Así lo aseguró el secretario general de la UOCRA provincial, Julio Ramírez, quien trazó un diagnóstico extremadamente preocupante sobre la realidad que vive el sector, con obras paralizadas, escasas oportunidades laborales y más de mil trabajadores esperando una fuente de empleo que, según advirtió, hoy no existe.
Durante una entrevista con FM Aire Libre, el dirigente sindical sostuvo que la actividad atraviesa “la peor crisis invernal” que recuerdan y responsabilizó directamente al Gobierno nacional por la paralización de la obra pública y la falta de recursos destinados a la provincia.
“Estamos en la etapa invernal, como todos los años, pero nunca estuvimos tan mal como este invierno, siempre había algún trabajo interno de las empresas o alguna obra que permitía sostener algo de actividad, ahora, desde que está este gobierno nacional, se paró todo, nosotros estamos en una crisis total”, afirmó.
Ramírez explicó que la situación golpea con fuerza tanto a “Río Grande como a Ushuaia y que la falta de obras dejó prácticamente sin ocupación a la inmensa mayoría de los trabajadores de la construcción”.
Más de mil obreros sin trabajo
El dirigente señaló que actualmente la UOCRA prácticamente no tiene frentes de obra activos y que la realidad dista enormemente de otros años, cuando el sector mantenía un importante nivel de ocupación.
“Tenemos una sola obra en Ushuaia, que es la usina, con apenas 20 personas trabajando, después no tenemos más nada, no tenemos obras”, aseguró.
Incluso explicó que “las pequeñas obras privadas que pueden verse en distintos puntos de la ciudad no alcanzan para modificar el panorama general”.
“Las pocas obras que uno puede ver en la calle tienen cuatro o cinco personas trabajando, para nosotros eso no suma absolutamente nada”.
La gravedad del escenario queda reflejada, según explicó, en la cantidad de trabajadores desocupados, donde “tenemos más de mil obreros parados esperando trabajar”, remarcó.
Ramírez recordó que “durante los períodos normales de actividad el gremio mantenía prácticamente pleno empleo, en las buenas temporadas llegábamos a tener más de mil trabajadores ocupados, siempre tuvimos muchísima gente trabajando”.
Sin embargo, aseguró que “durante este año la caída fue histórica, en todo 2026 no llegamos ni siquiera a cien trabajadores activos”.
La usina de Ushuaia, el único alivio
Actualmente, la única obra de cierta importancia que mantiene ocupación para trabajadores de la construcción es la nueva usina de Ushuaia, aunque su impacto resulta muy limitado frente a la magnitud de la crisis.
Ramírez explicó que “los trabajos comenzaron recientemente tras la llegada del equipamiento para la central eléctrica, la usina empezó hace poco, se están preparando los cimientos y toda la infraestructura inicial, ya llegó el barco con todos los equipos, pero todavía falta muchísimo trabajo por delante”.
El dirigente estimó que esa obra podría extenderse durante “aproximadamente un año, calculamos que ahí tenemos trabajo para un año o un año y pico hasta que se termine”.
No obstante, aclaró que “hoy solamente ocupa entre 15 y 20 trabajadores, la empresa incluso decidió mantener esa dotación para no despedir más gente, porque si no la crisis sería todavía peor”.
Sin movimiento en el sector petrolero
Ramírez también describió un panorama muy complicado en el campo y en la actividad hidrocarburífera, otro sector que históricamente generó una importante demanda de mano de obra para la construcción.
Recordó que, tras el cambio de concesión de las áreas petroleras, existían expectativas de reactivación, dado que “nos habían prometido que iban a reincorporar a los más de 250 compañeros que habían quedado afuera cuando se produjo el cambio de concesión”.
Sin embargo, aseguró que ese “proceso avanza muy lentamente, se está tomando gente muy de a poco”.
Además, expresó sus dudas respecto del nivel de empleo que realmente generará la nueva etapa de explotación al sostener que “personalmente creo que la empresa va a tomar mucha menos gente porque una persona va a hacer el trabajo que antes hacían tres, no creo que haya un movimiento importante”.
El dirigente explicó que “la expectativa del gremio estaba puesta en la reactivación de distintas obras vinculadas al sector energético, nosotros esperábamos que el campo empezara a trabajar porque también están los gasoductos y muchas otras obras que corresponden a la actividad de la construcción”.
Pero esa expectativa tampoco se cumplió porque “lamentablemente está todo parado, no tenemos ninguna novedad de que vaya a empezar alguna obra importante”.
Actualmente, indicó, apenas quedan “tareas menores, tenemos tres o cuatro personas haciendo trabajos de mantenimiento, pintando alguna batería o limpiando instalaciones petroleras, pero no tenemos absolutamente nada más”.
Sin expectativas para el segundo semestre
Consultado sobre la posibilidad de una recuperación de la actividad durante la segunda mitad del año, Ramírez fue categórico al afirmar que “no observa ningún indicador positivo, personalmente, como cabeza del sindicato, lo veo muy difícil”.
Según explicó, mientras continúe la actual política del Gobierno nacional “no existen perspectivas de que lleguen nuevas obras a la provincia, mientras siga este gobierno nacional no creo que la isla salga adelante, no van a mandar recursos y no creo que empiecen nuevas obras”.
En ese sentido cuestionó la falta de financiamiento nacional para concluir proyectos ya iniciados y al respecto manifestó que “hace casi tres años que este gobierno está y dejó a la provincia en la ruina, sin darle respuesta al gobernador y sin enviar los fondos que hacían falta para terminar las obras”.
Por eso consideró que el escenario continuará “deteriorándose, no creo que esto se acomode, yo creo que vamos de mal en peor, mientras esté este gobierno nosotros vamos a estar siempre mal”.
La obra pública, completamente paralizada
Ramírez aseguró además que no existen actualmente obras públicas relevantes impulsadas ni por el Gobierno provincial ni por los municipios.
“Hoy no hay ninguna obra importante en ejecución. Ni municipal ni provincial. No tenemos absolutamente nada”.
Tampoco existen, según explicó, “licitaciones de magnitud previstas para los próximos meses, se hablan muchas posibilidades, pero cuando uno recorre Río Grande ve que no hay absolutamente nada”.
Las únicas iniciativas que aparecen corresponden a “emprendimientos privados de escasa dimensión, mencionó que en septiembre podría comenzar la construcción de un galpón en el predio de Tecnomyl, aunque aclaró que se trata de una obra pequeña con una duración estimada de cinco o seis meses y una demanda laboral muy limitada, mientras que de obras del Gobierno está todo parado”.
“Es el peor momento que hemos vivido”
En el cierre de la entrevista, el secretario general de la UOCRA resumió la gravedad del momento que atraviesa la construcción fueguina con una definición contundente al asegurar que “desde que está este gobierno estamos viviendo el peor momento, nunca pensé que íbamos a pasar una situación como esta”.
Con más de mil trabajadores sin empleo, una única obra de envergadura en ejecución, escasa actividad privada, prácticamente nulo movimiento en el sector hidrocarburífero y sin anuncios de nuevas licitaciones, Ramírez advirtió que la construcción atraviesa una crisis sin precedentes y que, si no cambian las políticas nacionales de inversión en infraestructura, el panorama para los próximos meses seguirá siendo tan crítico como el actual.
