El tradicional certamen del Centro de Empleados de Comercio llegó a su definición con una jornada cargada de partidos, emociones y una importante presencia familiar. Santiago Schneider, integrante de la Comisión Directiva del CEC, destacó el compromiso de los trabajadores, el comportamiento de los protagonistas y el esfuerzo de la organización para sostener una propuesta que, más allá de la competencia, busca generar un espacio de encuentro y bienestar para toda la familia mercantil.
Río Grande.- La pelota dejó de rodar, pero la sensación de haber cumplido un nuevo capítulo quedó instalada en el predio del Centro de Empleados de Comercio. La gran final de la Copa Amistad 2026 puso el cierre a otra edición de un campeonato que año tras año se consolida como uno de los espacios deportivos más esperados por los trabajadores mercantiles de Río Grande.
En una jornada que tuvo como protagonistas a los equipos que llegaron hasta la definición, también hubo lugar para el reconocimiento, la camaradería y el encuentro familiar. Porque detrás de cada partido, de cada disputa y de cada resultado, existe una historia mucho más amplia: trabajadores que durante la semana cumplen sus obligaciones laborales y que encuentran en el deporte una oportunidad para compartir, reencontrarse con amigos y compañeros y disfrutar junto a sus familias.
Santiago Schneider, integrante de la Comisión del Centro de Empleados de Comercio, expresó su satisfacción por el cierre del campeonato y puso especialmente en valor la actitud de quienes participaron.
“Estamos muy contentos porque hemos cerrado una etapa, un campeonato que nos alegra mucho llevar adelante. Es histórico este campeonato y que los empleados de comercio se lo tomen con las ganas, con el esfuerzo, con la voluntad y el respeto que se lo toman, la verdad que nos genera un enorme agradecimiento”, señaló.
La competencia tuvo, como era lógico, encuentros de mucha intensidad. Hubo partidos “calientes” y “picantes”, propios de una definición, pero la organización también destacó la manera en que los protagonistas supieron encauzar esas situaciones.
Intensidad dentro de la cancha, respeto fuera de ella
Schneider remarcó especialmente el trabajo desarrollado por los árbitros, quienes tuvieron que intervenir en encuentros de mucha exigencia y lograron hacerlo en conjunto con los propios futbolistas.
“Tuvimos partidos muy calientes, muy picantes, en los que los árbitros también se comportaron y trabajaron en conjunto con los jugadores excelentemente”, destacó.
Ese aspecto no resulta menor para una competencia que tiene una característica particular: quienes entran a la cancha no son futbolistas profesionales, sino trabajadores que al día siguiente deben volver a sus puestos laborales.
Por eso, desde la organización se intenta que cada edición sea mejor que la anterior y que las condiciones sean cada vez más cómodas y seguras para quienes participan.
“Hay muchas cosas para corregir desde la organización. Todos los años tratamos de corregir errores y hacerlo lo más cómodo posible, tratando de pensar en el jugador, que son en realidad compañeros que al otro día se tienen que levantar e ir a trabajar”, explicó Schneider.
En esa misma línea, el Centro de Empleados de Comercio procura garantizar el acompañamiento y la seguridad de los participantes ante cualquier eventualidad, tanto dentro como fuera de la cancha.
“También pensamos en asegurarlos, en estar a disposición por cualquier cosa que pueda llegar a suceder dentro de un partido o afuera también”, agregó.
Un torneo que empieza mucho antes del primer partido
La Copa Amistad CEC no comienza verdaderamente cuando el árbitro hace sonar su silbato inicial. Para muchos de sus protagonistas, el torneo se pone en marcha varias semanas antes.
Ese es, precisamente, uno de los aspectos que más disfruta la organización: observar cómo los compañeros empiezan a reencontrarse, a armar sus equipos y a prepararse para competir.
Schneider contó que aproximadamente un mes antes del inicio del campeonato comienza a percibirse ese movimiento entre los trabajadores.
“Hay algunos que capaz que no juegan a la pelota, pero se empiezan a juntar con los amigos, con los compañeros, empiezan a entrenarse y la verdad que eso es el disfrute que tenemos nosotros”, relató.
Así, la competencia se transforma también en una motivación para la actividad física y en una excusa perfecta para fortalecer vínculos que muchas veces trascienden el ámbito laboral.
El contexto económico no frenó el compromiso
Sostener una propuesta deportiva de estas características no resulta sencillo, especialmente en un contexto económico que Schneider definió como “muy crítico”.
Desde el Centro de Empleados de Comercio explicaron que la situación económica obliga a evaluar permanentemente los beneficios destinados a los trabajadores, pero que existen actividades que se consideran fundamentales y que se busca mantener a pesar de las dificultades.
“Nosotros hemos estado evaluando semana tras semana sobre los beneficios de los empleados de comercio, pero esto es algo que sabemos que tenemos que sostener, porque no es solamente para el afiliado, para el empleado de comercio, sino que también es para la familia”, afirmó.
Y justamente la presencia de las familias fue otro de los grandes puntos destacados durante la jornada de cierre.
La familia, protagonista más allá del fútbol
La Copa Amistad CEC fue pensada como una competencia deportiva, pero también como un espacio de encuentro para toda la familia mercantil. Y la respuesta, según Schneider, volvió a demostrar que esa idea funciona.
Durante esta edición se realizaron diferentes modificaciones para mejorar las instalaciones y generar mayor comodidad para quienes concurren a acompañar a los jugadores.
“Hoy estuvo la cancha, hemos agregado tribunas, hemos hecho muchos cambios en la cantina y el resultado nos lo demuestra: es lo que funciona, porque la familia está, la familia siempre participa y siempre acompaña”, sostuvo.
La postal de la jornada volvió a confirmar que el torneo excede largamente los límites de un campo de juego. Mientras los futbolistas disputaban cada pelota, familiares, amigos y compañeros acompañaban desde afuera, convirtiendo cada fecha en una verdadera jornada de encuentro.
Mirar hacia 2027 sin perder de vista el presente
Con la edición 2026 ya concluida, la mirada de la organización comienza inevitablemente a proyectarse hacia el futuro.
Schneider reconoció que el último año ha sido especialmente complejo para los trabajadores, con despidos y desvinculaciones que también impactan directamente en la vida cotidiana de las familias.
“Yo creo que en todas las áreas se viene sufriendo mucho el contexto crítico que se viene atravesando. Venimos pasando un año, la verdad, bastante lamentable, donde tenemos muchos despidos, muchas desvinculaciones”, manifestó.
Sin embargo, frente a ese panorama, desde el Centro de Empleados de Comercio aseguran que el compromiso con los trabajadores no se modifica.
“No queremos dejar de acompañar a los compañeros que siguen trabajando y estar a disposición de ellos y también de los que no lo pueden hacer, pero siempre pensando en tratar de seguir llevando los beneficios”, remarcó.
La premisa es clara: sostener aquello que permite generar un momento de alivio, encuentro y disfrute en medio de una realidad económica difícil.
“Nos duele mucho dejar de dar un beneficio a los compañeros, pero tratamos de sostener”, sintetizó Schneider.
Los jugadores, verdaderos protagonistas
Ya con la Copa Amistad CEC 2026 en el recuerdo, el dirigente mercantil quiso que el principal reconocimiento recayera sobre quienes hicieron posible el torneo desde adentro de la cancha.
En la jornada final, cada equipo disputó dos partidos, una exigencia importante para jugadores que no son profesionales y que, después de dejar todo en el campo de juego, deben regresar a sus actividades laborales.
“Han hecho un gran esfuerzo. Hoy jugaron dos partidos cada uno de los equipos y no son jugadores profesionales. Uno lo sabe y trata de hacerlo de la mejor manera pensando en ellos”, destacó.
Para Schneider, ellos son los verdaderos protagonistas de esta historia.
“Quiero agradecerles principalmente a ellos porque son los protagonistas de todo este torneo. Nosotros simplemente acompañamos, tratamos de dar lo mejor”, expresó.
Pero el reconocimiento no quedó solamente en los futbolistas. También alcanzó a quienes, muchas veces lejos de los flashes, hacen posible que el certamen pueda desarrollarse.
El integrante de la Comisión del CEC agradeció a todos los integrantes de la Comisión Directiva, a los cuerpos de delegados y a los empleados que trabajan detrás de escena para que cada edición pueda concretarse.
“Sin ellos no se puede hacer”, afirmó.
Una Copa que ya piensa en volver
La Copa Amistad CEC 2026 bajó el telón después de una edición marcada por la competencia, pero también por ese espíritu de pertenencia que la organización busca preservar año tras año.
El resultado deportivo quedará en los registros y habrá equipos que celebrarán especialmente lo conseguido. Pero la verdadera dimensión del campeonato parece encontrarse en otro lugar: en los compañeros que se reúnen, en quienes vuelven a ponerse los botines después de mucho tiempo, en las familias que acompañan desde las tribunas y en una institución que, aun atravesando un contexto complejo, apuesta por mantener un espacio de integración.
La pelota ya descansó. Los festejos quedaron atrás. Sin embargo, la Copa Amistad CEC dejó nuevamente una certeza: cuando el deporte logra convertirse en un punto de encuentro, la competencia pasa a ser apenas una parte de la historia.
Y mientras el Centro de Empleados de Comercio comienza a pensar en cómo corregir detalles y mejorar la próxima edición, el objetivo ya está planteado: que la Copa Amistad CEC 2027 vuelva a encontrar a los trabajadores mercantiles dentro de una cancha, rodeados de sus compañeros y de sus familias, defendiendo los colores de sus equipos y, sobre todo, disfrutando de ese momento que el deporte les regala.
Porque, como dejó claro Santiago Schneider, detrás de cada partido hay mucho más que fútbol: hay esfuerzo, amistad, compañerismo y una decisión de seguir estando cerca de los trabajadores aun cuando los tiempos no sean fáciles.


