El 27 de agosto fue el último día en funciones del doctor Juan José Varela, quien la semana pasada llevó adelante su último juicio como integrante del Tribunal de Juicio en lo Criminal del Distrito Judicial Norte, en Río Grande, cargo que ocupó durante 23 años. Varela está en el Poder Judicial de Tierra del Fuego desde su fundación: comenzó en la actividad judicial a los 18 años, en Buenos Aires, y llegó a Río Grande en 1994 para cubrir una vacante en la Fiscalía. Diez años después pasó al Juzgado de Familia y Minoridad, hasta que en 2003 se conformó el Tribunal de Juicio en lo Criminal, que integró junto a los jueces Eugenio Sarrabayrouse y Carlos Gonzalo Sagastume.
Río Grande. – En diálogo con el programa Periodismo de Radio Provincia, el ahora ex juez repasó su carrera y explicó los motivos de su retiro.
«Eso no lo soporté más»
Consultado sobre por qué en el último tiempo le costaba dictar sentencias, Varela lo explicó con una imagen: «es como cuando germina un brote va empezando de a poquito, cambia el color». Dijo que recién en esta última etapa tomó real dimensión de lo que implica cada decisión: «no era lindo entender lo que es la pena, el daño que se causa a todo el mundo». Y agregó: «nadie queda conforme con nada». Sobre su decisión de jubilarse, fue contundente: «eso no lo soporté más, no lo soporto».
Los inicios como defensor
El juez recordó una anécdota de sus primeros años como defensor en Buenos Aires, cuando había trasladado a una familia la posibilidad de que un detenido fuera excarcelado y finalmente eso no ocurrió: «Fui un día a la tarde, dijeron que no llegaron a excarcelar, entonces me senté en la escalinata del Palacio de Justicia y me puse a llorar». Sobre esa etapa, definió: «siempre trabajamos con ansiedad».
Sobre los diez años que estuvo al frente del Juzgado de Familia y Minoridad, Varela admitió que en un principio no fue lo que más lo convocaba: «no me gustó mucho, pero tuve que aprender y lo aprendí y me encantó». Y agregó: «descubrí la familia, descubrí el adolescente, descubrí los problemas conyugales de cerca. Fue realmente hermoso».
«No hay ningún caso simple»
Al ser consultado por los expedientes más complejos que le tocó resolver en el Tribunal de Juicio, el ex juez fue categórico: «no hay ningún caso simple. Complejos son todos». Explicó que la dificultad pasa por tener que «explicar las razones, los modos, las razones que llevaron a una conducta» en cada caso. Recordó en particular un expediente que lo obligó a profundizar en el estudio de los delitos sexuales, vinculado a una autoridad acusada por ese tipo de hechos.
El cambio de paradigma en la Justicia
Sobre la incorporación de la perspectiva de género y los derechos humanos en el Poder Judicial, Varela se definió como «un gran lector» con «una biblioteca muy generosa» y contó que siempre se mantuvo actualizado a través de cursos y diplomaturas en la Federación de la Magistratura. «Cuando me di cuenta [de que] existía el otro género, entendí. Uno va estudiando y se va dando cuenta de lo que es la sociedad», señaló.
«Acá no podés esconderte»
Consultado sobre qué le diría a un abogado joven que aspira a ser juez, su respuesta fue breve: «que no deje de estudiar nunca». Pero también habló del componente humano del cargo, y de cómo se vive la Justicia en una ciudad chica: «¿cuándo te saludan? Depende. Cómo te saludan en el supermercado ¿si te putean en silencio, no?». Y agregó: «acá no podés esconderte, te conoce todo el mundo. Yo andaba en bicicleta en un momento con mi perro y era famoso».
Lo que quedó pendiente
Sobre metas no cumplidas dentro de la carrera judicial, el ex juez contó que alguna vez consideró dar un paso más: «alguna vez pensé en ser ministro del Superior [Tribunal de Justicia], pero es algo que me conmueva demasiado». También bromeó sobre la posibilidad de tener su propio programa de radio o televisión.
En una entrevista con otro diario local, ya el día de su retiro efectivo, Varela volvió sobre la dificultad emocional de la tarea: «Me hubiera gustado quedarme un tiempo más, pero ya el dolor de las decisiones no es fácil de soportar. Eso se soporta hasta cierta edad, porque surge cierta cuestión emocional, más cuando uno se cruza en la calle con la familia de quienes resultan víctimas». En esa misma nota, dijo que se retira con una sola espina: «me voy con bronca por no haber podido hacer un juicio en Malvinas».
