“Alguien movió la piedra después de 44 años y algo está sucediendo”, dijo Guzmán

El analista Daniel Guzmán evaluó el anuncio del Gobierno nacional sobre Malvinas y advirtió sobre las implicancias diplomáticas, militares y económicas de la nueva estrategia. También analizó el rol de Estados Unidos, el desarrollo petrolero en el Atlántico Sur, la base naval integrada proyectada en Tierra del Fuego y la relación con Chile.

Ushuaia. -El analista Daniel Guzmán realizó un análisis del nuevo escenario abierto tras el anuncio del presidente Javier Milei sobre la cuestión Malvinas y consideró que se produjo un movimiento en una disputa que permanecía prácticamente congelada desde hace décadas. 

En contacto con el programa ‘Buscando el Equilibrio’ por Radio Provincia, sostuvo que “alguien movió la piedra después de cuarenta y cuatro años. Algo está sucediendo y ha movido una piedra que estaba quieta, que nunca volvió a moverse, que es una confrontación de alto nivel diplomático en principio con Gran Bretaña, de manera directa e indirecta, porque el sopapo también se lo está dando primero la administración Trump a la administración británica”.

“Hay una guerra latente en términos internacionales, de lo cual Argentina, en esta instancia, se acopla, le sirve, podríamos decirle a Donald Trump, esta presión”, señaló.

En esa línea, vinculó la situación del Atlántico Sur con los conflictos y tensiones que Estados Unidos mantiene con otros países y con la disputa por los recursos estratégicos. “A nivel mundial, que cuando se le vino todo en contra ha generado una crisis en términos financieros globales, entonces está atacando hasta a sus socios estratégicos”, sostuvo.

Guzmán, consideró que “¿quiénes son los que sostienen la política republicana si no son los estados petroleros, no los grandes socios de Trump?”.

“Y eso está pasando, le viene de mano que, si es posible quedarse con un desarrollo conjunto con Argentina, lo que puede imaginar que pueden estar planificando en el Atlántico Sur, el crecimiento de altísimo nivel, es como traer casi Oriente Medio al Atlántico Sur”, agregó.

 

La disputa diplomática y la respuesta británica

 

Respecto de la reacción del Reino Unido, Guzmán sostuvo que “Inglaterra responde como respondió siempre. En ningún momento la relación bilateral de Inglaterra ha actuado en razón de las Naciones Unidas, que es lo que viene pidiendo Argentina desde el año 65”.

En ese sentido, recordó que “la guerra fue, para decirlo, le vino perfectamente al hilo del dedo a Gran Bretaña para no tener que seguir discutiendo en la mesa diplomática”.

Guzmán remarcó además que, tras la guerra de 1982, Naciones Unidas mantuvo vigente la necesidad de resolver la disputa por la vía diplomática. “Es más, en noviembre del 82 se vuelven a sentar y Naciones Unidas dice que la guerra no modifica la cuestión de fondo que es la disputa diplomática”, señaló.

Frente a la posibilidad de una escalada militar, consideró que “va a defender, la pregunta es cómo va a escalar, la semana que viene vamos a decir, cómo va a escalar”.

 

Estados Unidos y el interés estratégico sobre Tierra del Fuego

 

Otro de los ejes centrales de su análisis fue la creciente presencia estadounidense en la región y, particularmente, el interés estratégico sobre Tierra del Fuego y la Antártida.

“Por eso, en principio acá hay una guerra financiera, pero sobre todo en la disputa definitiva de cómo imagina Estados Unidos, no desde Trump, porque esto viene de hace rato”, explicó.

Guzmán vinculó ese proceso con las visitas de distintos jefes del Comando Sur a la Argentina durante los últimos años y consideró que “o sea, no es un hecho común en el mundo que suceda que en el término de cuatro años los tres jefes del Comando Sur o de cualquiera de las fuerzas comunes arriben con tanta”.

Y explicó cuál sería, a su entender, uno de los principales objetivos de esas visitas: “Y vienen, ¿a qué vienen? Vienen a ver, a monitorear personalmente que no haya nada, principalmente que no haya nada de relieve que sea chino”.

“Si hay algún desarrollo, a lo sumo quiere poner que sea con tecnología norteamericana o de su socio”, agregó.

 

La base naval integrada y el proyecto para Tierra del Fuego

 

Consultado sobre el alcance de la denominada base naval integrada, Guzmán explicó que “la base naval integrada es un proyecto de unidad operativa y logística de las tres armas de la Fuerza Armada Argentina, del Ejército, de la Fuerza Aérea y la Marina, justamente en un centro de operaciones logísticas muy grande”.

Según explicó, el proyecto contempla infraestructura militar y logística vinculada con el aeropuerto y con instalaciones portuarias. “Tiene el comando y gran parte de su estructura diseñada con obras avanzadas, con las plateas realizadas de un comando que va a estar al sur de la península, al sur de la pista de aviación”, señaló.

“Ahí hay todo un desarrollo, una planificación muy grande, es un espacio bastante, muchas hectáreas y a su vez vinculado a un aeropuerto internacional con todas las prestaciones, una marina, muelles para las aeronaves, para los buques argentinos y a su vez para prestar a otros países”, remarcó. 

Guzmán también recordó que “nos guste o no nos guste fue en el 72 cuando se puso la piedra fundamental de apertura y arrancaron las obras con fondos del FONDER, fondos que están presupuestados, que si no se ejecutan, o sea, Milei no lo ha ejecutado”.

 

El impacto sobre las empresas vinculadas con Malvinas

 

En relación con las sanciones anunciadas por el Gobierno nacional contra empresas que operen en Malvinas, Guzmán consideró que “hay que hacer trazabilidades societarias. Las pesqueras acá y en Argentina, hay todo un enmascaramiento y modificaciones cosméticas de las empresas, pero se sabe exactamente lo mismo”.

“Hicieron cambios societarios sabiendo de las propias autoridades. Muchas empresas españolas que operan en Malvinas tienen filiales argentinas”, agregó.

Según el analista, la actividad pesquera constituye uno de los principales intereses económicos vinculados con las islas. “Hay varias empresas que están vinculadas con las pesqueras, que hacen el mayor saqueo pesquero en Malvinas”, afirmó.

“Y la cuestión petrolera, no hace falta ir muy lejos. En Tierra del Fuego, en nuestra provincia, autorizado, validado por el gobierno de Gustavo Melella, en julio del año pasado, está operando, ha sido integrada, mejor dicho, con el 37,5% de las acciones totales de la Cuenca Marina Austral 1 a la empresa Harvard Energy, quien en el año 2020 le transfirió su paquete de acciones a Navitas Petroleum, hoy socia de Rockhopper”, explicó.

 

Críticas a Milei y pedido de participación provincial

 

Guzmán también cuestionó que “debería haber una unidad contra las políticas inconsultas de Milei, eso me parece absolutamente, porque no puede anunciarse semejante plan de acción sin haber consultado el Congreso y analizar en conjunto las estrategias”.

“La unidad, hasta el momento, no está integrando Milei, me parece que Milei no es un factor de unidad en la Argentina, no solamente por la cuestión Malvinas, sino, ¿qué pasa más allá de este anuncio? ¿Qué pasa con la Argentina? ¿Qué sigue sucediendo en la Argentina?”, planteó.

En el caso específico de Tierra del Fuego, consideró que “no, esto tiene que haber un diálogo profundo con la provincia y no me refiero solamente a Ushuaia. Esto es un hecho más que importante, más que trascendente, que afecta la vida presente y futura de los fueguinos, así que no puede tomar decisiones a tontas y a locas”.

 

Una mirada crítica sobre el giro de Milei

 

Guzmán también manifestó dudas respecto del cambio discursivo del Presidente en relación con Malvinas y cuestionó que “¿Qué sucedió entre ese Milei real, genuino, que alaba a alguien, se identifica con Margaret Thatcher, con Churchill, con cuanta cosa? ¿Qué pasó? ¿Dónde está? ¿Tuvo un exorcismo ahí en la Casa de la Quinta de Olivos? Yo no le creo esto”.

 “Por eso tampoco creo que la unidad de los veteranos tampoco. Lo vi y me pareció un discurso, no un discurso, una posición absolutamente genuina”, sostuvo.

 

La posición de Chile y el escenario regional

 

Otro de los puntos abordados fue la posición de Chile frente a la cuestión Malvinas. Guzmán diferenció el respaldo peruano del comportamiento chileno. “Perú es un apoyo genuino, realmente. El de Chile, claro que no lo es, es un apoyo absolutamente contradictorio, porque, por un lado, van al comité de colonización todos los años, hacen apoyo, a veces varios años consecutivos, son ellos los peticionantes para abrir el tema en la asamblea, sin embargo, en lo concreto, hacen exactamente lo contrario”, afirmó.

Según planteó, existen vínculos logísticos y militares entre Chile y las fuerzas británicas que deben ser considerados en el análisis regional.

“Hay una operación constante aérea y naval de buques militares de la Royal Navy, de la Real Fuerza Aérea, desde Punta Arenas a Malvinas, o desde Punta Arenas a la Antártida, de manera permanente”, señaló.

También se refirió a los acuerdos de transporte y abastecimiento entre Punta Arenas y Malvinas y consideró que “en este marco, evidentemente, esto no va a suceder, esto no va a suceder con este anuncio, que no va a prosperar la posibilidad que un barco haga abastecimiento logístico en los asentamientos que el gobierno está decidido a que no se lleve adelante, doy por descartado”,.

 

“El anuncio tiene muchas aristas, muchos disparadores y muchas inconsistencias”

 

Finalmente, Guzmán sostuvo que “por supuesto, el anuncio, claro, tiene muchas aristas, muchos disparadores y muchas inconsistencias”.

“Tiene muchas inconsistencias, anuncia la puesta en marcha de una base naval integrada donde ya está en marcha, donde no se le asignó por supuesto que correspondía durante todos estos años”, cuestionó.

Para Guzmán, la discusión excede la cuestión estrictamente militar y debe ser analizada desde una perspectiva geopolítica más amplia, que contemple los intereses estadounidenses, británicos, argentinos y regionales en el Atlántico Sur y la Antártida.

Sobre la posibilidad de que el Gobierno haya trabajado durante meses en el diseño de esta política, consideró que es posible. “Lo creo, lo creo, y es capaz, porque ahí ha estado ADAT, como digo, dando vuelta, son las grandes redes subterráneas que tiene la embajada norteamericana de Argentina, por eso vivo allá, y es parte de un lobby político internacional, sobre todo el Consejo de Miami, y ahí está el núcleo duro de la vinculación con Sudamérica de Donald Trump”, concluyó.