Fidel Lemo logró su debut soñado en dos ruedas y un podio que abre una nueva historia deportiva

A los 19 años, el joven riograndense se animó a dar el salto a la competencia oficial y tuvo un estreno que difícilmente olvidará. En la primera fecha del Campeonato Provincial de Motociclismo, organizada por el Moto Club Río Grande, terminó segundo en la categoría Promocional. Detrás del resultado aparece una historia de pasión, aprendizaje, adrenalina y una familia que siempre estuvo al pie del cañón.

Río Grande.- Hay sueños que esperan durante años hasta encontrar el momento exacto para convertirse en realidad. Para Fidel Lemo, ese momento llegó recientemente, cuando se colocó el casco, aceleró su moto y se paró por primera vez detrás de una línea de largada en una competencia oficial.

Tiene 19 años y ninguna carrera de motociclismo en su experiencia deportiva. Sin embargo, cuando la bandera dio la señal y las motos comenzaron a devorar el circuito trazado, la incertidumbre quedó rápidamente atrás. Fidel tuvo una buena largada, llegó primero a la primera curva, sostuvo un ritmo firme y completó su debut con un segundo puesto en la categoría Promocional.

El resultado fue mucho más que un lugar en el podio. Fue la confirmación de que aquella pasión por las dos ruedas que lo acompaña desde muy pequeño podía transformarse también en una experiencia competitiva.

Una pasión que nació entre ruedas y motores

Fidel cuenta que su vínculo con el mundo motor prácticamente no tiene fecha de inicio. En una Tierra del Fuego donde la cultura fierrera forma parte de la identidad deportiva de muchas familias, él creció rodeado de vehículos, motores y competencias. “Creo que fue de toda la vida”, resume.

Desde muy pequeño estuvo vinculado a todo aquello que tuviera ruedas. Primero apareció la bicicleta y, con el paso del tiempo, llegaron el karting, el cuatriciclo y diferentes experiencias relacionadas con el mundo motor.

Tenía apenas tres años cuando comenzó a acercarse a ese universo. También tuvo familiares que competían con autos de carrera, por lo que las competencias, los preparativos y el ambiente de los fierros estuvieron siempre cerca.

En ese camino hubo una figura fundamental: su mamá Natalia.

La familia acompañó cada etapa y, especialmente durante su infancia, ese respaldo estuvo presente en cada experiencia deportiva. Fidel recuerda que sus padres estuvieron siempre alentándolo, incluso desde aquellos tiempos en los que él y sus hermanos competían en bicicleta.

Con el paso de los años, aquella curiosidad infantil se convirtió en una pasión cada vez más definida.

Del stunt a la pista

Antes de pensar seriamente en correr motociclismo, Fidel encontró otra manera de expresarse sobre dos ruedas: el stunt, conocido popularmente como “willy”.

La disciplina consiste, entre otras maniobras, en mantener la motocicleta sobre una sola rueda y exige equilibrio, control, coordinación, fuerza y una enorme capacidad para reaccionar ante cada movimiento.

Fidel se convirtió en uno de los primeros referentes de esta práctica en la isla, en una época en la que eran pocos quienes se animaban a desarrollarla.

“Era un deporte que no tenía mucha gente que lo hiciera”, recuerda.

La falta de un espacio específico para practicarlo fue siempre una dificultad. Aunque el pavimento puede resultar ideal, el stunt puede desarrollarse sobre diferentes superficies, incluso sobre arena, donde una eventual caída puede encontrar un terreno más blando.

Pero las caídas también forman parte del aprendizaje. Fidel reconoce que tuvo pocas, aunque algunas fueron fuertes.

La experiencia, sin embargo, dejó enseñanzas que hoy considera fundamentales para su nueva etapa deportiva.

“Te da la capacidad de tomar decisiones rápidas”, explica al referirse a lo aprendido durante aquellos años.

Y esa capacidad para reaccionar en fracciones de segundo es justamente una de las herramientas que ahora pretende trasladar a la competencia.

El gran salto: de practicar a competir

Durante mucho tiempo Fidel soñó con correr una moto. Pero una cosa es imaginar una carrera y otra muy diferente es ubicarse en la largada junto a otros pilotos.

La primera fecha del Campeonato Provincial, organizada por el Moto Club Río Grande y disputada en nuestra ciudad, apareció entonces como la oportunidad esperada.

El evento tuvo una convocatoria extraordinaria, con 98 inscriptos, y reunió a pilotos de diferentes edades y categorías.

Para Fidel, el desafío era todavía mayor: nunca había participado en una competencia oficial de motociclismo.

Por su condición de principiante ingresó en la categoría Promocional, donde compartió pista con alrededor de 17 motos. Había competidores de edades similares y también algunos mayores que él.

A los 19 años, Fidel cree incluso haber sido uno de los debutantes más jóvenes.

Y el estreno no pudo haber tenido un guion más atractivo.

Una largada para empezar a creer

La emoción apareció desde el primer instante.

Fidel reconoce que la primera acelerada le hizo sentir toda la adrenalina acumulada durante tanto tiempo. Pero lejos de paralizarlo, esa sensación pareció convertirse en combustible.

Tuvo una buena largada y llegó primero a la primera curva. Después sostuvo un ritmo constante durante toda la competencia y, fundamentalmente, se sintió cómodo sobre la moto.

La pista preparada también colaboró con esa primera experiencia. Para Fidel fue un circuito adecuado para comenzar, especialmente después del receso invernal y teniendo en cuenta que muchos de los pilotos llegaban con poco rodaje.

No lo considera un trazado excesivamente exigente, sino un escenario apropiado para retomar la actividad y permitir que quienes recién comienzan puedan disfrutar de la competencia. Y él la disfrutó.

Al finalizar, el resultado marcaba un segundo puesto.

Primera carrera. Primer podio.

“Siempre soñé un debut y podio”, reconoce con una sonrisa.

Lo había imaginado, aunque probablemente ni siquiera él esperaba que el sueño se concretara tan rápido.

Más que una carrera, todo un proceso

Sin embargo, cuando Fidel repasa aquella jornada, sorprendentemente no coloca la carrera en el primer lugar de sus recuerdos. Lo que más disfrutó fue todo el proceso.

Desde el trabajo necesario para poder inscribirse, preparar la moto y llegar hasta la competencia, hasta ese momento posterior a la bandera final en el que apareció el abrazo de la familia.

La carrera duró apenas una parte de todo lo que significó llegar hasta allí.

Detrás de esos minutos de aceleración hubo tiempo, esfuerzo, preparación y muchas personas que hicieron posible que aquel joven de 19 años pudiera cumplir el sueño de largar.

Por eso Fidel habla con especial emoción de su familia y de todos aquellos que lo acompañaron desde que compró la moto hasta que finalmente pudo verla en competencia.

“No puedo nombrar a todos porque es mucha gente y sería olvidarme de alguien”, reconoce.

Sí tiene muy claro a quién agradecer: a Natalia, su mamá; a su papá y a todos sus familiares que estuvieron junto a él desde pequeño.

Una moto de 150 y un desafío que recién comienza

La máquina con la que Fidel afrontó este primer desafío es una 150 cc de dos tiempos, aunque el parque que presentó esta primera fecha fue mucho más amplio y diverso, con motos de diferentes cilindradas, incluso de 450 cc.

Para él, subirse a una moto de carrera también implica entender que las dos ruedas requieren algo más que aceleración.

La estabilidad, el equilibrio, la resistencia física y la capacidad para mover el cuerpo correctamente son aspectos determinantes. Una motocicleta no perdona los errores y obliga al piloto a tomar decisiones rápidas.

En ese sentido, su experiencia previa en el stunt aparece como una herramienta que puede darle una ventaja de aprendizaje.

El propio Fidel entiende que la preparación física es importante y que el paso del tiempo sobre la moto permite ganar resistencia y confianza.

Ahora deberá sumar otra dimensión: la cabeza.

Octubre ya está marcado en el calendario

La próxima estación de este nuevo desafío será Tolhuin.

La segunda fecha del Campeonato Provincial está prevista para los días 10 y 11 de octubre, aunque todavía resta definir el escenario exacto donde se desarrollará la competencia. Fidel ya piensa en ella.

Y asegura que, por estas horas, la preparación es principalmente mental.

Después de un debut tan positivo, reconoce que tiene muchas ganas de que llegue la próxima carrera. Pero también sabe que la ansiedad puede jugar en contra y que mantener la tranquilidad será fundamental.

Mientras espera, encontró una particular manera de hacer que los días pasen más rápido: trabajar.

El clima fueguino y las pocas alternativas para entrenar durante esta época del año hacen que la espera se sienta más larga. Por eso, entre trabajo y obligaciones, Fidel intenta mantener la mente ocupada y no pensar demasiado en la próxima largada.

Aunque, naturalmente, la carrera ya está en su cabeza.

El segundo puesto como punto de partida

El podio no aparece para Fidel como una meta alcanzada, sino como el comienzo de algo mucho más grande.

Después de cumplir el sueño de correr y terminar segundo en su primera participación, ahora quiere seguir avanzando.

“Me conformo con el tercero, segundo lugar y por qué no el primero”, desliza entre risas, aunque inmediatamente deja claro que el objetivo fundamental es progresar.

La idea también pasa por ir avanzando de categoría con el tiempo.

Primero deberá sumar experiencia, conocer circuitos, entender cada vez mejor la moto y aprender de cada carrera. El resultado de la primera fecha ya le demostró que puede estar adelante, pero ahora llega el momento de construir una trayectoria.

Aquel chico que comenzó entre bicicletas, cuatriciclos, kartings y autos de carrera encontró finalmente su lugar en una pista de motociclismo.

Y quizás lo más interesante de esta historia sea que Fidel Lemo todavía no sabe hasta dónde puede llevarlo esa pasión.

Lo único seguro es que ya dio el primer paso.

Aceleró, disfrutó, cruzó la meta y subió al podio.

Ahora, las dos ruedas le piden algo más: seguir soñando, pero también seguir corriendo.